Otras miradas

El rescate bancario en cajas de gambas

Carlos Sánchez Mato

Responsable de elaboración programática de Izquierda Unida | Profesor de Economía Aplicada Universidad Complutense de Madrid

Un grupo de personas retiene a otra que presuntamente había hurtado una caja de gambas en un supermercado.- VIDEO DIFUNDIDO EN REDES SOCIALES

El domingo 2 de enero se hizo viral un video en el que un grupo de personas, héroes sin duda de la clase obrera, retenían en el suelo a un pobre diablo que se había apropiado por la cara de una caja de 2 kilos de gambas. Al menos tres de ellos se emplearon a fondo, aplastando con las rodillas contra el asfalto con la satisfacción del deber cumplido.

Estoy seguro de que el presidente de Lidl, Dieter Schwarz, actualmente la 38º persona más rica del mundo y con un patrimonio cercano a los 30.000 millones de euros, agradecerá sinceramente el detalle a los justicieros de la gamba.

Después de todo no hay que llevarse las cosas sin pagarlas. A mí me lo enseñaron desde pequeñito. Jamás cogí nada de un supermercado, en la vida me colé en el metro o en el autobús y por descontado, nunca le quité al dueño de ningún emporio alemán que factura 5.000 millones de euros anuales en el estado español ninguna caja de gambas.

Pero, aunque esa moral que pongo por delante sea la mía, ya os digo yo que la actuación de los protectores de la caja de gambas no me estimula ni un poquito. Porque no veo yo beligerancia en esta sociedad ante expolios de una magnitud bastante mayor.

Y me dio por hacer números que me confirmaron que lo de la caja de gambas, si lo comparamos con otras cosillas que han pasado en este país, merecería al menos una reacción que tuviese que ver con la magnitud del robo.

No, no voy a relacionarlo con las comisiones que cobraba el rey por trabajar para otros países mientras le pagábamos el sueldo -un buen sueldo- como Jefe del Estado. Y eso que no salía mal señalar que solo lo percibido por el AVE y por lo que no pagó de impuestos equivalía a 7,3 millones de cajas de gambas...

He preferido ser mucho más demagógico.

¿Os habéis preguntado cuánto es el rescate bancario medido en cajas de gambas?

Yo lo he hecho. Hasta finales de 2020, el coste público actualizado asciende a 95.834 millones de euros, es decir, 10.648 millones de cajas de gambas de 2 kg al precio de 9 euros al que las vende Lidl.

Ya sé que son magnitudes grandotas y perdemos la perspectiva así que os doy otra referencia. Equivale el coste actual del rescate bancario a 234 años de consumo de este producto en todo el Estado español, dado que la media de estos últimos años asciende a 91 millones de kilos...

Si colocamos todas esas gambas en camiones frigoríficos, el rescate bancario precisaría de 888 mil tráileres de 24 toneladas de carga que, puestos en fila uno detrás de otro, ocuparían la tercera parte de todas las carreteras construidas y asfaltadas en el planeta. O si lo preferís, supondrían una caravana que iría de Alicante a Pekín, volvería a Alicante y de nuevo otra vez a Pekín...

Porque el expolio del rescate bancario dejó de actualizarse hace 3 años. El Banco de España no ha vuelto a sacar nota informativa porque está más ocupado en alertar sobre el peligro enorme que tiene revalorizar las pensiones públicas según el IPC o escandalizarse con que el SMI se aproxime a los 1.000 euros. El resultado es que los que ejercieron de Chuck Norris en Alicante seguramente no saben que no son 60.000 millones el coste del rescate, sino más de 95.000 millones. Y si les preguntamos dirían que "fueron las cajas de ahorros", las rescatadas cuando el 47% de las ayudas públicas totales proporcionadas, muy superiores al coste, han beneficiado a los bancos, el 44% a las cajas de ahorro, el 7% a otras entidades como Sareb y el Frob y el restante 2% a las cooperativas de crédito.

Del coste total del rescate, el 83% lo constituyen las medidas de capitalización y solvencia, 79.983 millones de euros. El rubro más importante de esta partida son las ampliaciones de capital (57.813 millones) seguido por el coste ya sufrido por los esquemas de protección de activos (14.210 millones). El 9,5% del coste del rescate en el capítulo de adquisición de activos lo aporta el quebranto reconocido hasta ahora por SAREB en sus activos. En total esta sociedad acumula un coste público de 15.269 millones de euros si incluimos, además del deterioro de sus activos, el coste final del swap y el capital e instrumentos híbridos aportados al capital por el FROB hasta finales de 2020.

Y aunque la cuenta no ha acabado y seguirá subiendo, el mensaje ha calado. Ni los defensores del honor de las gambas, ni el resto del pueblo saldrá indignado a las calles a responsabilizar a quienes gestaron el expolio. Porque quienes en el gobierno de Rodríguez Zapatero apuntalaron las bases para salvar a las entidades bancarias a nuestra costa, ni quienes con Rajoy dijeron que "no nos costaría ni un euro" y organizaron la actuación con el dinero de todas y todos, han pedido ni siquiera disculpas.

Ojalá un día en el que la gente reaccione ante robos a mano armada -como el rescate bancario- como si le quitasen a Lidl una caja de gambas...