Otras miradas

Desventuras de la política errante

Fernando Rosas

Historiador, fundador y ex diputado del Bloco de Esquerdas de Portugal

El presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa (R), anuncia al Secretario General del partido PS, Antonio Costa (L), que lo nombrará Primer Ministro tras las elecciones legislativas del 30 de enero, a través de videoconferencia en el Palacio de Belem, Lisboa, Portugal, 02 Febrero de 2022. (Elecciones, Estados Unidos, Lisboa) EFE/EPA/MARIO CRUZ

Este artículo es una réplica al texto de Boaventura de Sousa Santos publicado en su blog Espejos Extraños el pasado jueves

El pasado jueves, 3 de febrero, Boaventura de Sousa Santos publicó un apasionado artículo en este diario criticando a la izquierda y al Bloco de Esquerda en particular, que merece una respuesta. Evidentemente, lo hago por mi cuenta, ya que no tengo ningún cargo de liderazgo en el Bloco, ni tengo un mandato para representarlo.

Por tanto, es importante relativizar la legitimidad que se auto atribuye Boaventura de Sousa Santos por haber votado siempre (salvo en 2011) al Bloco. La cosa es en sí misma irrelevante, pero no es cierta. No lo es, como hemos sabido por él mismo, en 2011, cuando prefirió el PEC4 del gobierno de Sócrates. Pero se le ha olvidado que tampoco votó en 2015 (en la antesala de la "geringonça"), cuando fue un mandatario de Livre. El beneficio para esta última fue escaso: obtuvo el 0,59% de los votos y seguramente BSS no lo recuerda. Y de pedir la cabeza del líder.

De ese artículo, culminación de una serie de catilinarias antibolcheviques a lo largo de la campaña electoral, me quedo con tres ideas principales.

La primera es que la "tragedia" del Bloco, para Boaventura de Sousa Santos, es tener reservas sobre el "socialismo" del Partido Socialista y no acompañar sus prioridades en momentos cruciales, como el PEC4 de Sócrates en 2011 o la votación de los Presupuestos del Estado para 2022. Es una pena que Boaventura de Sousa Santos no informe a los lectores de lo que fue el PEC4 de Sócrates en 2011: privatización de TAP, EDP, REN, CTT, ley de alquileres (lo que se convirtió en la Ley Cristas), reducción de salarios y pensiones, alteración de la legislación laboral, facilitación de los despidos. Como aclaró en su momento António Vitorino, el PEC4 equivalía en un 95% al memorándum de la troika. Curiosamente, es Boaventura de Sousa Santos el que protesta porque el Bloco no haya votado ni este programa de regresión social y económica que aplicó entonces el gobierno Passos/Portas, ni los Presupuestos de 2022, es el mismo que en su libro Neumatoforo, de 2018, advertía al gobierno del Partido Socialista sobre "algunas opciones que implican serias concesiones a los intereses que suele defender la derecha". Por ejemplo, en el ámbito del derecho laboral y de la sanidad", añadiendo premonitoriamente que "todo hace pensar que la prueba de la voluntad real en la garantía de la sostenibilidad de la unidad de las izquierdas está en lo que se decida en estos ámbitos [laboral y sanitario] en el futuro próximo" (Boaventura de Sousa Santos 2018, p. 437). Precisamente los puntos que llevaron al BE a votar en contra de los Presupuestos de 2021.

Incluso respecto a la votación de los Presupuestos Generales del Estado de 2022, cuya oposición por parte del Bloco Boaventura considera hoy un grave "desprecio a la realidad", su posición tuvo variaciones sorprendentes: entrevistado el pasado 5 de noviembre por el diario Público, reconoció que "los socialistas tampoco querían negociar con el Bloco", que prepararon este giro dado que "el año pasado votaron más veces con la derecha que con las izquierdas porque, como hemos visto también en España, cuando están solos tienen tendencia a ir a la derecha" y, por tanto, deseó, de cara a las elecciones, que "los socialistas no tengan mayoría absoluta porque, como dice el Bloco, el Partido Socialista gira demasiado". Al parecer, no es sólo el Partido Socialista.

La segunda idea se refiere a la incapacidad del Bloco para "bajar donde los ciudadanos discuten" y darse cuenta de que el ambiente pandémico, a través del miedo, la desesperación y el resentimiento, ha alimentado el "deseo de estabilidad" que ha captado el Partido Socialista. El Bloco, dijo, "estará del lado de la estabilidad" en la cuestión presupuestaria. Supongo que la omnisciencia de Boaventura de Sousa Santos le eximió de tal "bajada" a los ciudadanos, de lo contrario habría sabido que estar del lado de la realidad y de los ciudadanos en el tema presupuestario, y no sólo eso, implica a veces desafiar la malsana estabilidad del poder establecido y los sentimientos que su ideología alimenta. En este caso, eso sólo podría traducirse en que la izquierda se opusiera a la continuación de la infame legislación laboral de la troika, al mantenimiento de las graves carencias que ponen en riesgo el Servicio Nacional de Salud (SNS) ante la ofensiva privatizadora, o a la escasez de salarios y pensiones. Sólo podría ser, por otra parte, para luchar contra la mayoría absoluta del PS construida sobre el ataque a la izquierda y la mentira del "voto útil", destinada a la perpetuación del neo-rotativismo[1] centrista y sus políticas regresivas. Fue este propósito de perpetuación el que abrió efectivamente el camino al crecimiento de la extrema derecha. Y así tenemos al país de nuevo bajo la tutela exclusiva y absoluta del partido gobernante y con un parlamento prácticamente expropiado de su eficacia fiscalizadora, es decir, transformado en el mejor de los casos en un órgano de protesta. Este es, para BSS, el "mérito incondicional del PS de António Costa".

Al final, la tercera idea es que Boaventura de Sousa Santos cree que Catarina Martins debería dimitir. Naturalmente, está en su derecho. No es de recibo que, para expresarlo, utilice una frase tomada del desafío de Humberto Delgado a Salazar en 1958, con evidente intencionalidad. Es una provocación injusta y gratuita contra la mujer militante con la que se puede estar en desacuerdo, pero a la que alguien como el BSS no puede insultar sin caer en el descrédito. Más aún cuando ya en noviembre de 2021, en la citada entrevista con Público, Boaventura de Sousa Santos afirmaba "que el Bloque está liderado por excelentes mujeres" e incluso pensaba que Mariana Mortágua "debería ser ministra de Economía"...

En la lucha política, tanto vagabundeo conduce a menudo a la incoherencia o al desconcierto. De ahí a la irrelevancia hay un paso. Espero sinceramente que Boaventura Sousa Santos sepa evitarlo.

 

[1] El rotativismo es la modalidad de turnismo bipartidista del sistema portugués en el siglo XIX.