Otras miradas

La bandera prohibida de Ucrania que se coló en los juegos de Montreal 76

Ramon Usall

Historiador, escritor y profesor. Autor del libro 'Futbolítica'

Montaje fotográfico con los colores de la bandera ucraniana y varias imágenes del joven Danylo Myhal bailando un hopak y exhibiendo la enseña prohibida de su país en los Juegos de Montreal | Fuente: amazing-ukraine.com

Hubo un tiempo en el que la actual bandera de Ucrania, que durante las dos últimas semanas se ha convertido en un elemento omnipresente en nuestra cotidianidad, era una enseña prohibida.

La exhibición de la bandera bicolor formada por dos franjas, una azul, que representa el cielo, y otra amarilla, que simboliza los fértiles campos de trigo del país, y que fue utilizada por vez primera durante la Primavera de los Pueblos de 1848, era un acto ilegal durante el período soviético y sólo fue tolerado durante los últimos tiempos de la URSS gracias a las reformas que comportaron la adopción de la glásnost y de la perestroika.

Antes de la década de los 80, pues, la exhibición pública de esta bandera era un acto limitado a la comunidad ucraniana en el exilio, estrechamente vinculada a posiciones nacionalistas. Un ejemplo de esta práctica la encontramos en los Juegos Olímpicos de 1976 que se celebraron en la localidad quebequesa de Montreal.

Aprovechando dicha efeméride, la numerosa diáspora ucraniana establecida en Canadá, organizada en asociaciones muy críticas con el régimen soviético como el Comité Ucraniano del Canadá o el Comité Olímpico Ucraniano, planeó distintas acciones coincidiendo con la Olimpíada para hacer llegar al mundo su mensaje.

Al margen de repartir panfletos o convocar conferencias de prensa, estos comités realizaron actos más vistosos durante el desarrollo de los juegos como la quema de una bandera soviética a la salida de la ceremonia inaugural o la exhibición de enseñas ucranianas, esas mismas que estaban prohibidas en la URSS, durante las competiciones en las que participaban atletas originarios de este territorio.

Sin embargo, su actuación más espectacular llegó con la disputa de la semifinal de la competición de fútbol que enfrentó a la Unión Soviética con la República Democrática de Alemania en el estadio Olímpico de Montreal el 27 de julio de 1976.

Por aquel entonces, Ucrania tenía un peso muy importante en el fútbol soviético, dominado durante la década de los 70 por el gran Dinamo de Kyiv de Valery Lobanobsky que acababa de alzarse con los primeros títulos continentales para la URSS: la Recopa de 1975 y la Supercopa de Europa de ese mismo año tras imponerse, nada más y nada menos que, al Bayern de Múnich alemán.

De hecho, la selección soviética de fútbol que participaba en los juegos de Montreal contaba con diez jugadores ucranianos en sus filas a los que habría que añadir los dos seleccionadores, Valery Lobanobsky y Oleg Bazylevych, que también compartían esa misma ascendencia.

Con tanta presencia ucraniana, que se concretó en ocho jugadores titulares originarios de este territorio en el equipo que saltó al césped para disputar la semifinal, no es de extrañar que los comités opositores lograran congregar a un centenar de compatriotas en las gradas que no dudaron en mostrar las prohibidas banderas de Ucrania y que reclamaron la libertad de su país, entonces una de las quince repúblicas que conformaban la Unión Soviética.

Cuando se acercaba el fin del partido y la Alemania Oriental dominaba el marcador por dos goles a cero, Danylo Myhal, un joven canadiense de origen ucraniano y de tan solo veinte años de edad, saltó al césped exhibiendo la enseña ucraniana y bailando un hopak, una de las principales danzas tradicionales de su país.

Su imagen sobre el terreno de juego dio la vuelta al mundo y permitió que muchos espectadores descubrieran los símbolos nacionales ucranianos. La acción, no obstante, no pudo verse en la URSS ya que el partido no se retransmitía en directo y las imágenes fueron debidamente censuradas durante la emisión en diferido.

Aunque poco después de la aparición de Myhal sobre el verde los soviéticos redujeron distancias en el marcador y a punto estuvieron de enviar la semifinal a la prórroga, al final la victoria cayó del lado alemán oriental.

La actuación del joven ucranio-canadiense no pasó por alto a los periodistas presentes en el partido que, durante la rueda de prensa posterior, no tuvieron reparos en preguntar al seleccionador soviético, el también ucraniano Oleg Bazylevych, por qué con tantos jugadores de esa nacionalidad en la selección soviética no se permitía a Ucrania participar con su propia bandera en los Juegos Olímpicos.

Muy diplomático, Bazylevych esquivó la interrogación afirmando que aquella era una cuestión política y que no podía darle respuesta a pesar de que, con el paso de los años, reconoció que el hopak y las banderas ucranianas presentes en el estadio habían motivado a los jugadores de este origen y que a punto estuvieron de provocar la remontada soviética.

Tras la acción en el estadio Olímpico de Montreal, el periódico Svoboda, publicado por grupos nacionalistas ucranianos en el exilio y con una línea editorial furibundamente anti-soviética, la narró en los siguientes términos: "Danylo Myhal, de Thunder Bay, atacó la política colonial del Kremlin en el terreno de los deportes de una manera muy peculiar. Se abrió paso entre el cordón de guardias del estadio y desplegó una bandera ucraniana amarilla y azul entre los jugadores soviéticos y alemanes con las palabras ‘Libertad para Ucrania’".

Seguramente, fue la primera vez que mucha gente descubrió la enseña amarilla y azul que tan popular se ha convertido en estos últimos días y que Ucrania no convirtió en su bandera oficial hasta la proclamación de su independencia, en 1991. Una soberanía que permitió que sus deportistas pudieran, desde entonces, competir con la misma bandera que Myahl había colado en los juegos de Montreal 76.