Otras miradas

El precio de una vida: trata de seres humanos

A. Rubén Gálvez García

Policía municipal de Fuenlabrada

Una mujer sostiene una pancarta que protesta "contra la explotación sexual" en una manifestación por la abolición de la prostitución, en la plaza Fuente Dorada, a 17 de octubre de 2021, en Valladolid, Castilla y León, (España).- EUROPA PRESS

¿Te imaginas que todos y cada uno de los derechos humanos que hoy nos amparan te fueran arrebatados de un plumazo?

En la actualidad, existen millones de personas a quienes las leyes no consiguen proteger y se encuentran sometidas a la voluntad de mafias que se lucran aniquilando la esencia del ser humano. A esas personas se les priva de facultades tan esenciales como la libertad y la propia vida. La trata de seres humanos está considerada la esclavitud del siglo XXI y constituye una grave violación de los derechos humanos.

En primer lugar, debemos empezar considerando la trata de seres humanos como todo acto que conlleve la explotación de personas, incluidos entre ellos el transporte, la recepción y captación a través de la coacción, el abuso de poder, la amenaza o el aprovechamiento de una situación que coloca a estas personas en una posición vulnerable con fines de explotación. Es importante tener en cuenta que no sólo se considera trata la forma activa de su ejercicio sino la recepción de pagos o el acceso a beneficios por consentir dicha trata. Algunas de las formas de manifestación de la trata de seres humanos son la explotación sexual, laboral, esclavitud, servidumbre, matrimonios concertados, explotación de mendicidad, tráfico de órganos…

Según los datos recogidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) existen más de 40 millones de personas en el mundo que sufren formas modernas de esclavitud y casi 25 millones son víctimas de trabajos forzosos (incluyendo la prostitución, explotación laboral, sexual…). Genera una especial preocupación los datos recogidos puesto que son las mujeres, y los y las menores, quienes más sufren este delito según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Un dato escalofriante es el incremento del número de víctimas de niños y niñas, llegando a triplicarse en las últimas dos décadas.

En 2021, según los datos recogidos por la Fundación Woman’s Week, en España el 79% de las mujeres y niñas víctimas de tratas son con fines de explotación sexual y el 83% de los hombres lo son con fines de explotación laboral y trabajos forzados. España se considera uno de los principales países de destino y tránsito de víctimas de trata de Europa.

La violencia y tortura ejercida contra otras personas, aprovechándose además de su situación de vulnerabilidad y ocupando un lugar de superioridad con respecto a éstas, constituye una grave desigualdad que condiciona las relaciones interpersonales y dificulta el desarrollo de los seres humanos. En muchas ocasiones, las víctimas de trata no son conscientes de su situación ni del porqué de haber llegado a encontrarse en esta macabra encrucijada, además de desconocer cómo poder dejar de ser víctimas sin que conlleve un gran perjuicio tanto para ellas como para sus familiares. Además, son muchas las víctimas que relatan cómo fueron engañadas sobre sus destinos y obligadas a consumir diversas drogas para poder soportar las eternas jornadas laborales y así poder saldar una deuda que jamás llega a su fin.

Ante la grave situación de vulnerabilidad a la que se llevan enfrentando millones de personas durante años, en el año 2000, algunos países entre los que se incluye España firmaron un protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños y niñas, que complementaba la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. En la actualidad está vigente una Estrategia de la Unión Europea de Lucha contra la Trata de Seres Humanos (2021-2025) que cuenta con planes para erradicar la trata de seres humanos y poder denunciar la situación.

Así mismo, a nivel nacional, el propio Código Penal recoge la garantía de derechos poniendo de manifiesto la obligación por parte del Estado de responsabilizarse de la situación atendiendo y protegiendo a las víctimas de trata, y para ello, se deben poner en marcha acciones nacionales para luchar contra la trata de personas focalizando los esfuerzos en la trata y la especial vulnerabilidad de los y las menores. En la actualidad, se está trabajando en una Ley Integral contra la Trata para dar respuesta a la grave situación de vulnerabilidad, tratando de paliar este gravísimo problema que padece la población mundial.

Es importante reconocer como fundamental la erradicación de cualquier tipo de esclavitud hacia las personas y poner en marcha todos los recursos disponibles que consigan poner fin a la explotación, trata y maltrato a todo ser humano.

Combatir esta lacra debe ser una prioridad debido a la gravedad de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran millones de personas en todo el mundo, para ello resulta necesaria la coordinación entre los organismos gubernamentales e internacionales que amparen y protejan a las víctimas, además de poner freno a cualquier persona u organización que se lucre de este grave delito que pone de manifiesto la desigualdad de los seres humanos y el sometimiento de unos sobre otros.

Resulta imprescindible el trabajo de prevención centrado en la población con mayor índice de pobreza, pues queda acreditado que esta circunstancia es el principal caldo de cultivo para estas redes mafiosas, además de la sensibilización social para que su detección pueda ser puesta en conocimiento de las autoridades.