Otras miradas

La invasión de Ucrania: escenarios posibles

Juan Echanove

Experto en ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo 

El mapa muestra la evolución de la invasión rusa a Ucrania durante toda la semana: desde el lunes 13 de marzo hasta el viernes 18 de marzo.- JUAN ECHANOVE

Predecir el curso de una guerra, cuanto ésta ya se ha iniciado, es el ejercicio de profecía más complejo que existe. Aún así, creo que cabe aventurar una serie de escenarios posibles.

Es cierto que, en varios aspectos, el plan de ataque de Putin ha fallado: probablemente nunca contó con una voluntad de resistencia tan fuerte por parte del pueblo ucraniano, y quizás esperaba que al menos una fracción de la población del país atacado simpatizaría con las fuerzas rusas. También pudo haber contemplado que algunos sectores del Ejército ucraniano desertarían y que los golpes de mano previstos al inicio para infiltrar boicoteadores podrían provocar un nivel de desestabilización que hicieran caer al Gobierno de Kiev en los primeros días. Nada de eso ha sucedido. Asimismo, Moscú no esperaba un nivel de apoyo militar y político tan sustancial a Ucrania por parte de Occidente. Por supuesto, el Kremlin minusvaloró el potencial de Zelensky como comunicador y su madera de héroe. Por último, la operación militar sigue adoleciendo de muchas deficiencias a nivel logístico y los generales de Putin parecen haber cometido severos errores tácticos en algunos de los frentes. El Ejército ruso está sufriendo unas bajas muy superiores a las que probablemente preveían.

A pesar de todo lo anterior, es un espejismo pensar que Rusia está fracasando. Pese a los importantes zarpados causados por la hábil y valiente defensa de los ucranianos, fuentes de la inteligencia estadounidense estiman que más de un 90 % del Ejército invasor sigue plenamente operativo. La realidad en el terreno discurre en gran medida conforme a los planes previstos por Putin, aunque con notable retraso. 

En estas tres semanas de conflicto, Rusia se ha hecho con el control efectivo de una amplia franja de terreno que cubre casi toda la costa del mar Negro, hasta cerca de Odesa, y que discurre paralela a todo lo largo de la frontera rusa, penetrando cada vez más hacia el interior del país. Es cierto que ni Járkov, Sumy y otras grandes ciudades han claudicado pese al tormento de bombardeos al que están sometidas, la razón podría estar en que el Kremlin no tiene prisa por ocuparlas. Tampoco pretende Putin conquistar Kiev, al menos por el momento. El Ejército ruso seguirá bombardeando de forma inmisericorde infraestructuras económicas clave por toda Ucrania y lanzando sus cohetes sobre zonas urbanas, con el ánimo de doblegar la moral del Gobierno ucraniano, pero salvo en el caso de Mariupol (que es clave para cerrar el corredor del mar Negro) el Ejercito agresor no buscará hacerse con mas grandes ciudades, al menos por ahora.

El objetivo, en el corto plazo, parece otro: aislar y derrotar al cuerpo de las tropas ucranianas del este del país, en el Dombás, y, logrado ese propósito, fácilmente ocupar toda la orilla derecha del río Dniéper.

Una vez alcanzado ese objetivo militar, en las próximas dos o tres semanas, Putin seguramente lanzará un ultimátum negociador: o se acatan sus condiciones para la paz o las tropas rusas entrarán en Kiev a sangre y fuego, y proseguirá la guerra hasta quebrar a toda Ucrania y someterla por completo. ¿Y cuáles son esas condiciones? Las mismas que el propio Putin ha hecho públicas ya hace tiempo: (1) imponer la neutralidad y desmilitarización de Ucrania y compromiso de no expandir más la OTAN; (2) reconocimiento de que Crimea es parte de Rusia; y (3) reconocimiento de la ‘independencia’ del Dombás. Como ‘gesto’ de supuesta ‘buena voluntad’, Putin ofrecerá la retirada de los otros territorios que ha ocupado (Jersón, los alrededores de Kiev...).

Será un momento dificilísimo porque si no se para el conflicto entonces podrá extenderse muchos, muchos meses, incluso años. Parece impensable que Rusia logre conquistar toda Ucrania. No obstante, pese a las sanciones, el inmenso país euroasiático tiene fuelle para proseguir las hostilidades por largo tiempo. Mediante el reclutamiento forzoso y atrayendo a mercenarios sirios y a más guerreros chechenos, el Kremlin puede continuar abasteciéndose de tropas por un largo periodo. Las sanciones tampoco van a paralizar la economía rusa hasta el punto de impedir el avituallamiento del ejército. La historia nos enseña que, por desgracia, los países enfrascados en una guerra son tremendamente resilientes a la hora proseguir las hostilidades.

Otro tanto sucede con Ucrania. Gracias al apoyo bélico occidental, a la llegada de voluntarios extranjeros y a la voluntad nacional de resistir, el país podría soportar un periodo largo de combates. La victoria de uno u otro bando en un conflicto así es impredecible, pero el resultado a la larga parece claro: causaría ya no miles de muertes, sino decenas, o puede que centenares de miles de muertes, una destrucción inimaginable en Ucrania y un hundimiento absoluto de la economía rusa, además de una catástrofe humanitaria de dimensiones incalculables.

Además de los dos escenarios que acabamos de describir (una guerra corta, con la capitulación de Ucrania sometida a las condiciones de paz rusas; o una guerra larga, devastadora para las dos naciones) hay una posible tercera alternativa en el horizonte: la internacionalización del conflicto. Rusia, obviamente, no tiene capacidad militar para atacar a Europa Occidental o enfrentarse a la OTAN en una guerra convencional, pero no hay que subestimar su capacidad de destrucción, pese a las sanciones económicas y políticas. Para Rusia, muy pronto, este conflicto va a adquirir una dimensión existencial.

Hay infinitas posibilidades de efectos 'mariposa' que compliquen aún más las cosas. Por ejemplo, no es descartable un incidente accidental que termine involucrando a la OTAN en la guerra antes o después. Por otra parte, Putin ya ha amenazado con considerar objetivo militar los abastecimientos de armamento hacia Ucrania. ¿Qué sucedería si Rusia atacase de forma directa un convoy de ayuda militar occidental en su ruta a Lviv? Otra posibilidad es que Bielorrusia entre abiertamente en el conflicto, y Polonia se sienta compelida a involucrarse en la guerra al sentirse amenazada. Existe también el riesgo de que Moldavia se vea en medio de las hostilidades si la franja secesionista de Transnistria se convierte en teatro de operaciones. Otro riesgo es que, de producirse ciberataques rusos masivos a Occidente, estos podrían llegar a considerarse casus belli... y hay muchas, muchas otras variables posibles, además de estos ejemplos, que podrían convertir esta guerra en un enfrentamiento europeo, o incluso mundial. Cuanto más dure el conflicto, mayores son las posibilidades de que alguna de estas derivadas se haga realidad.

Quisiera poder ofrecer alternativas menos sombrías que las que he descrito (claudicación de Ucrania, guerra bilateral larga o guerra mundial), pero no veo otros horizontes más halagüeños. Pensar en una derrota rápida de Rusia, o en una revuelta popular contra Putin acicateada por el desencanto ante la carestía que las sanciones pueden provocar me parece ilusorio. Tampoco creo que se avecine en el corto plazo una debacle económica rusa. Muchas grandes economías, incluidas China, India o Brasil, van a proseguir haciendo negocios con Moscú. Un golpe palaciego que acabe con Putin, aunque posible, parece improbable.

Europa vive su momento más incierto en 75 años. El totalitarismo es incompatible con la paz. Hemos dejado crecer al monstruo y ahora éste nos devora.