Otras miradas

Tejiendo comunidad

Juan Ponte

Responsable de Servicios a la Ciudadanía en el Ayuntamiento de Mieres, responsable federal de Formación de IU y director de la Fundación de Estudios Críticos (FEC).

Vista de una Asamblea Federal de IU. CEDIDA
Vista de una Asamblea Federal de IU. CEDIDA

"[...] es preciso rechazar el concepto vago y abstracto de pueblo para que pueda desarrollarse un concepto revolucionario de "el pueblo"- la alianza revolucionaria de los oprimidos-"
Georg Lukács, Lenin, un estudio sobre la unidad de su pensamiento

[Ante la celebración en Mieres, durante los días 20, 21 y 22 de mayo, de la Escuela Federal de Formación de Izquierda Unida, titulada Tejiendo Comunidad]

En un contexto de incertidumbres, resentimientos y amenazas, IU propone soluciones específicas. En un escenario en que se resquebrajan aquellos lazos sociales necesarios para que cualquiera pueda desarrollar una vida buena y digna, IU teje comunidad y ofrece un horizonte de sentido compartido. Porque no concebimos la "comunidad" como un conjunto cerrado, sino como aquello que somos con- los demás de un modo siempre abierto, recurrente. Una comunidad en la que poder participar sin exclusiones. Una comunidad, también, para quienes no tienen comunidad. 

Así, contra el imperante darwinismo social según el cual "solo sobreviven los más aptos" y "quienes fracasan es porque se lo merecen", queremos seguir contribuyendo a construir las condiciones materiales para que todo el mundo pueda ser igualmente libre. Porque- es preciso anotar- el éxito económico y reconocimiento social de unos pocos supone siempre la "inteligencia colectiva" (general intellect) de los más, requiere de la potencia de la multitud. Por eso, frente a los codazos del individualismo posesivo, reivindicamos generosidad y cuidados.

Con la celebración de esta Escuela de Formación de Izquierda Unida queremos poner en valor nuestro esencial capital político: a) en primer lugar, el arraigo territorial: sin implantación social y estructuras operativas, los proyectos políticos se desvanecen, las experiencias innovadoras no se consolidan; b) en segundo lugar, la movilización social: intervenimos -sin monopolizar- en los conflictos existentes, en los diversos frentes de lucha, contra todas las formas de particularismo -siempre entrelazadas-: clasismo, discriminación de sexo/género, opresión racial, capacitismo, etc.; c) por último, solvencia institucional: tanto en el gobierno como desde la oposición, donde IU es activa, mejora la vida de la gente, de quienes no tienen parte. Porque la capacidad de gestión nunca es una mera gestión técnica, supuestamente neutra; implica un compromiso con determinados valores políticos que, o bien pueden ir encaminados a la maximización del beneficio de unos pocos o, por contra, como en nuestro caso, a intentar resolver los problemas y atender las demandas de la mayoría social.

Cartel de la Escuela de formación de Izquierda Unida
Cartel de la Escuela de formación de Izquierda Unida

Desde este planteamiento, varios son los peligros que hemos de evitar en nuestra acción política, y que siempre acechan. Son conocidos los errores simétricos del institucionalismo y del movimentismo. En un extremo, nos encontramos ante la desconexión de la política institucional de las dinámicas sociales instituyentes (en el límite, nos referimos al gobernismo). En el segundo, se desprecia cualquier forma de institución como estructura que constriñe o corrompe el fluir espontáneo de la sociedad civil. En ambos casos, se parte de una concepción estática, inhibidora y totalizante de la idea de institución que no se compacede con una concepción dialéctica o antagonista de lo político. De este modo, en voz de Roberto Espósito, se demuestra "la incapacidad para pensar conjuntamente institución y movimientos".

Pero el error radical, y que curiosamente suele pasar más desapercibido, es el de volcar principalmente la actividad en los espacios ya marcados políticamente. Al contrario, a nuestro juicio, se debe incidir en lo que Jane Mansbridge denomina el "activismo de los no activistas", esto es, en los ámbitos cotidianos en que interactuamos con personas y colectivos que no se definen o identifican necesariamente con nuestras posiciones. No todo el mundo está cortado en paquetes ideológicos homogéneos. Como afirma Fernando Broncano, contra lo que podríamos llamar "el activismo de los convencidos que se miran el ombligo": "Los partidos y movimientos deberían entender cuán necesario es organizarse de modo en que participen en política quienes no tienen tiempo ni espacio para la política y recoger el activismo de los no activistas, sin estigmatizarlos como seres ignorantes".

De aquí derivan- aunque no solo- las enormes dificultades de los proyectos emancipadores para transformar en alternativas políticas los anhelos cotidianos. Y ante la resignación, necesitamos propuestas con las que movilizar los afectos infividuales y colectivos. Porque no se trata tanto de "decir la verdad" como de hacerla sentido común. De alumbrar formas de vida que merezcan la pena ser vividas, que sean disfrutables y al mismo tiempo sostenibles.

Izquierda Unida debe seguir siendo una organización plural, que actúe en los espacios cotidianos y genere lugares de encuentro, de acción colectiva. Por ello, las Asambleas locales y la actividad municipal constituyen una de las fortalezas fundamentales de IU y son garantía de futuro. Tal es el músculo municipalista de IU. Y eso es #loquecompartimos.