Otras miradas

Por qué debe haber dimisiones en el PSOE-A

Luis Angel Hierro

Militante del PSOE de Sevilla. Fue candidato en las Primarias el PSOE de Andalucía de 2021

El candidato del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Espadas, abrazado por sus compañeros de partido antes de su comparecencia esta noche en un hotel de Sevilla para valorar los resultados de las elecciones de hoy domingo 19 de junio. EFE/ Julio Muñoz

Habitualmente, cuando escribo artículos de política me gusta hacerlo de "POLÍTICA", con mayúsculas, es decir de lo que se puede hacer con el poder en bien de la sociedad. No obstante, hay veces que uno tiene que escribir de "política", con minúsculas, es decir de los entresijos del poder. Esto último es lo que voy a hacer hoy y por eso pido disculpas.

Comenzar a escribir un artículo como este es ver aparecer en tu mente un torrente de pensamientos sobre el porqué de la desgraciada situación de mi partido. No obstante, como no quiero perderme en diatribas infinitas, voy recurrir a aquello que nos gusta a los economistas: los números. En la tabla están los resultados obtenidos por el PSOE en Elecciones andaluzas desde 2008 que hablan por sí solos.

Gráfica de Luis Angel Hierro Recio

Juan Espadas, en el debate de las primarias exhibió un gráfico con estos datos hasta 2018 para justificar por qué Susana Díaz no debía repetir como candidata a la Junta por el PSOE. Siguiendo idéntico criterio, firmar el peor desastre electoral del PSOE en Andalucía debe ser motivo de paso al lado, pues lo mismo que Susana Diaz pasó a trasladar desilusión tras su debacle en 2018, ahora Juan Espadas también desilusiona después del desastre del 19-J. Y no se ganan elecciones desilusionando a quien te tiene que votar. Los criterios de razonabilidad política deben valer para todos.

Dicho esto, no puedo dejar pasar por alto, que el hecho de que Espadas fuera nuestro candidato tuvo una razón que trascendió Despeñaperros. Fue un candidato construido y apoyado desde la Ejecutiva Federal del PSOE con el fin expreso de acabar con Susana Díaz.

En el aparato de Ferraz había mucho miedo a que Susana repitiera candidatura en estas elecciones autonómicas, sacase 3 o 4 diputados más y sobreviviese al sanchismo. Por eso había que sustituirla con una operación interna para la que se utilizó a la persona que gobernaba la institución más importante en Andalucía: el Alcalde de Sevilla. Fue como esos chistes antiguos: "Están un valenciano, un navarro y un sevillano reunidos y dice el sevillano...". A partir de ahí se puso la maquinaria a trabajar y, dado el arraigo del centralismo democrático en nuestro partido, la militancia cumplió órdenes y Juan Espadas ganó las primarias con el 55%. Objetivo cumplido. Cuando llegaran las Elecciones Autonómicas ya se vería. Y, claro, como todo llega, ya se ha visto.

Alguno de los que participaron en esa decisión ya no están en puestos de poder e influencia, pero hay otros que se mantienen y más les valdría repensar bien lo que hicieron y asumir también responsabilidades. No sé si su camino debería ser el de Espadas, eso que lo piense Pedro Sánchez, pero sería bueno para el PSOE y para ellos que se quedaran reposando más allá de Despeñaperros una temporada, por ser artífices del descalabro.

Y digo esto porque en Madrid deberían haber sabido que el PSOE de Andalucía es una fuerza política altanera y autónoma, tanto o más que el PSC, que es un partido distinto al PSOE. Cuando a nivel nacional se negociaba una autonomía de Andalucía por el artículo 143, el PSOE de Andalucía se levantó reclamando la vía del artículo 151; cuando Alfonso Guerra controlaba férreamente el partido desde Ferraz en Andalucía, primero Rodríguez de la Borbolla en los ochenta y después Chaves en los noventa, plantaron cara a ese control férreo.

La historia muestra por tanto que no está hecho el PSOE-A para ser correa de transmisión de lo que dicta Madrid, lo mismo que no está hecha Andalucía para que los de más allá de Despeñaperros quieran decidir sobre su futuro (Suarez y la derecha lo aprendieron bien el 28-F, lo mismo que ahora Abascal y su Olona). Que el PSOE federal se mantuviera en esa visión de un PSOE andaluz marioneta sería un error político de dimensiones incalculables y no haría otra cosa que acrecentar el problema. Y aviso, cuidado con dar alas al surgimiento de un "melenchonismo andaluz" al abrigo de Yolanda Díaz, entonces sí que nos vamos a arrepentir los socialistas de las interferencias centralistas.

Pero hay más, en Andalucía, el PSOE es como el Real Madrid o el Barcelona en el futbol, cuando comienza la Liga sale a ganarla, y la Copa y la Champions. Pues bien, cuando estábamos a media temporada se cambió al entrenador (Susana Díaz) y a muchos de los jugadores, y el resultado ha sido que ni Liga, ni Copa, ni Champions, es más, ni tan siquiera clasificación para jugar la próxima Champions. Un desastre. ¿No cambiarían el Madrid o el Barcelona al entrenador y a otra media plantilla en esa situación? ¿Qué vendería su presidente que es un proyecto a medio plazo? El PSOE en Andalucía no es una federación socialista de subcampeones, es una federación que siempre sale a ganar, no a esperar que los demás pierdan gestionando la oposición. Y así lo debe entender el PSOE Federal y la Ejecutiva Regional.

He pedido la dimisión de Juan Espadas y de su Ejecutiva la misma noche electoral y lo he hecho por convencimiento de que es lo mejor para el PSOE-A. Desde mi punto de vista, si asumimos que somos el gran partido de los y las andaluzas, Espadas tenía tres opciones tras la debacle: "hacer un Almunia", dimitir la misma noche electoral y resetear del partido desde el momento cero; "hacer un Gabilondo", intentar retrasar la dimisión por días o semanas a la espera de una salida digna; o "hacer un Rubalcaba", empeñarse en mantener el cargo hasta las siguientes elecciones, por si hay suerte, mejora el resultado y puede resucitar. De las tres, la más peligrosa y tentadora es "hacer un Rubalcaba". Rubalcaba retrasó su dimisión hasta las Elecciones Europeas, en ellas cosechó otro récord de mal resultado, y fue entonces cuando dejó de soñar despierto y dimitió. También fue la pretensión de Susana Díaz, ella lo llamaba "hacer un Fernández Vara" pero no la dejaron porque había que "salvar" al PSOE-A del desastre.

La actual dirección del PSOE-A opta por intentar aguantar como Susana Díaz, sueña buscar la supervivencia, y eso es jugarse el futuro del partido. Aquí no hablamos Elecciones Europeas, hablamos de Elecciones Municipales. Una simple pregunta nos ayudará a entenderlo: ¿Cuántos alcaldes o alcaldesas socialistas andaluzas van a querer que el Secretario General del PSOE de Andalucía les acompañe en su campaña en las municipales? Una respuesta reflexiva a esta pregunta define el problema al que se enfrenta esta dirección del PSOE-A, quemada por el desastroso resultado electoral.

Ya hay medios de la derecha que han comenzado la labor de desmitificación de los feudos socialistas comparando resultados electorales municipales y autonómicos para erosionar a nuestros alcaldes y alcaldesas (Dos Hermanas o Cártama, fetiches del sanchismo, son los primeros ejemplos de esta estrategia) y auguro que si no andamos listos van a tener mucho efecto electoral. Por eso creo, honestamente, que para defender a nuestros primeros/as ediles debemos trasladar que hemos entendido el mensaje y ofrecer otro PSOE-A en las municipales y por eso mi tuit de la noche electoral pidiendo dimisiones. Tuit escrito, por mucho que a algún Secretario Provincial no le guste, desde la humilde posición de un militante de base y amparado por la libertad de expresión y por la legitimidad moral que dan 46 años de militancia y haber visto pasar a todos los Secretarios Generales del PSOE-A precedentes.

En política, asumir responsabilidades políticas por el fracaso electoral significa dimitir. Si no hay dimisión es: bien porque no se considera que haya fracaso, bien porque uno no se considera responsable, o bien porque se quiere mantener el puesto a toda costa. Que el 19-J ha sido un fracaso estrepitoso par al PSOE-A es evidente, aunque algún Secretario Provincial ande bromeando con la derrota y posando sonriente, y que los responsables son quienes se presentan, hacen las listas y gestionan la campaña, también es obvio. En consecuencia, me ratifico en que se produzcan las dimisiones solicité, el interés del partido está por encima del personal, y en que se devuelva la voz a la militancia, para que ahora sí, libremente y sin condicionamientos ni injerencias externas, sea ésta la que decida cómo RECONSTRUIR el PSOE de Andalucía antes de las Elecciones Municipales.