Otras miradas

'El País' se desnuda contra Pablo Iglesias

José Manuel Martín Medem

Comisión Ejecutiva del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM)

José Manuel Martín Medem
Comisión Ejecutiva del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM)

El título de su editorial (Iglesias ataca a la prensa) desnuda a El País. No está defendiendo a los periodistas, supuestamente agredidos por Pablo Iglesias, sino a la prensa: los grandes medios de comunicación que, por su dependencia económica y financiera, orientan a sus trabajadores en función de los intereses de las empresas y de sus patrocinadores. Creo que lo que denuncia el Secretario General de Podemos no es a los periodistas orientados sino a los poderosos medios de comunicación que les imponen las reglas del juego.

El País exige veracidad sin recordar aquella primera plana del periódico con la foto mentirosa de Chávez hospitalizado. Dice en su editorial que "la labor fundamental de la prensa es el control del poder" pero en realidad se dedica a controlar a Podemos y a todos los que no sintonizan con el poder.

El editorial llega a la conclusión habitual del poder informativo en sus ataques contra Podemos: que "su modelo de medios de comunicación es el de radios y televisiones bajo control público, al estilo bolivariano". Me parece que no es eso lo que reclama Pablo Iglesias. Lo que pide es que se cumpla lo que establece la Ley General de la Comunicación Audiovisual (2010): "Para proteger al ciudadano de posiciones dominantes de opinión, todas las personas tienen el derecho a que la comunicación audiovisual se preste a través de una pluralidad de medios (públicos, comerciales y comunitarios) que reflejen el pluralismo ideológico, político y cultural de la sociedad". Es evidente que la ley no se cumple. Se impone la gubernamentalización de lo público, la impunidad de lo comercial y el bloqueo de lo comunitario. Si los tres sectores pudieran convivir en igualdad de condiciones, todas las voces tendrían las mismas oportunidades. El País sabe por experiencia propia que no es eso lo que la prensa hace con los periodistas a los que orienta bajo la amenaza de la exclusión laboral