Otras miradas

¿Ignorancia o inmoralidad?

Carmen Jaulín Plana

Politóloga y Socióloga de Educación. Universidad Complutense de Madrid

Carmen Jaulín Plana
Politóloga y Socióloga de Educación. Universidad Complutense de Madrid

La filtración de una especie de informe sobre los fallos de los opositores a las pruebas de selección de profesores de primaria, en la Comunidad de Madrid, ha suscitado todo tipo de debates, levantado iras y pronunciado disparates que van desde la más absoluta ignorancia sobre el sistema educativo hasta la más radical inmoralidad corporativa.

Vayan por delante cuestiones personales por su carácter introductorio: Las primeras oposiciones que gané como funcionaria pública docente de formación profesional fueron en 1981, desde entonces he trabajado los procesos de comunicación en todo tipo de organizaciones en el aula, mi tarea ha sido enseñar a escribir y corregir; y se puede decir que tanto la organización de la empresa, como lengua, literatura o semiótica han sido mis preocupaciones centrales, no las únicas. También he ganado premios de ensayo y narración locales de escasa importancia. Sobre los derredores de 2000 encontré una nota personal manuscrita tan llena de errores gramaticales que no me reconocí: ¡De tanto corregir había perdido la senda del conocimiento! Ese mismo año tomé la decisión de dedicarme a mí (valga la redundancia): hacer un doctorado, terminar una tesis doctoral sobre educación y trabajar en la universidad para cambiar el modelo de construcción del conocimiento que padecemos los profesores españoles implicados en la tarea docente. Y tomé esa decisión porque necesitaba defenderme de la ingratitud de colegas de profesión que avasallan sistemáticamente con la tradicional ignorancia corporativa; de alumnos que no aprecian en los profesores el esfuerzo diario por corregir procesos, porque solo buscan "aprobar", y de una administración educativa madrileña que cada día torna más corrupta.

Estos 13 años han sido durísimos (no se los deseo a nadie), porque incluso terminando una tesis con el mejor director de tesis que se pueda tener y en el departamento adecuado, la universidad española, y de manera sistemática, da una patada en el culo a todo profesor de infantil, primaria y secundaria que tenga la osadía de transferir sus conocimientos. De paso, en todo este tiempo he visto como las facultades de educación de la comunidad de Madrid, asfixiadas en la endogamia de sus departamentos, son incapaces de formar a maestros, pedagogos y educadores que respondan a las necesidades del aula y centro escolar. Prueba de ello es la puesta en funcionamiento de los nuevos másteres de investigación de magisterio sin consistencia, ni salidas profesionales; o la crisis del Máster de Formación del Profesorado de Secundaria sin el consenso de necesidades que precisa la etapa de educación secundaria.

La línea general de investigación que trabajo es el conocimiento y aplicación de la razón dialógica, en todo tipo de organizaciones, cuestión clave para, por ejemplo, estimular la formación profesional, gestionar conflictos educativos y sociales, rentabilizar la responsabilidad social, etc. Es decir, es una línea de investigación clara para profesionalizar al docente, bueno, pues no tiene salida en las facultades de educación de la Comunidad de Madrid; y la contestación que te dan insignes catedráticos es que la universidad española no está para la profesionalización: ¡Es desesperante!

Así que si los profesores de primaria han contestado esas absurdités, ahí van algunos parámetros de observación para navegantes: recuperar el saber clásico porque sigue ofreciendo solidez a la construcción del conocimiento; desarrollar conocimiento aplicado hacia la profesionalización de las necesidades culturales, educativas y sociales de centros escolares; discriminar del uso de la tecnología (el profesor que corrige se contagia en faltas, hoy, los correctores software provocan des-aprendizaje); y cuestionar el sistema de selección y de formación del profesorado que soportamos los docentes en la Comunidad de Madrid, porque preguntas filtro como "qué animal es la gallina" no sólo no garantizan la evaluación del saber del profesor (¿qué es esto un concurso televisivo?), sino que indican la falta de norte de una administración educativa que va a la deriva arrollando.