Otras miradas

La noche del 24

José María González

y María RomayAlcalde de Cádiz y concejala de Podemos en el Ayuntamiento de Cádiz

José María González y María Romay
Alcalde de Cádiz y concejala de Podemos en el Ayuntamiento de Cádiz

Los "cumpleaños" suelen ser buenos momentos para la reflexión. Una excusa perfecta para dar cabida a un balance colectivo con el que vislumbrar nuevas metas y horizontes mientras el reloj se apresura en restarnos las horas para el siguiente examen. Estos días reflexionamos sobre este último año. Lo hacemos inmersos en los implacables ritmos de lo cotidiano, entre preparaciones del pleno, reuniones con colectivos, trámites y proyectos de ilusión como la materialización de una primera tanda de remunicipalizaciones a través de la cual se van a recuperar servicios públicos, mejorando su calidad y dignificando las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras.

Entonaba el pasodoble de Los Carapapas que la noche del 24 muchos paisanos depositaron sus esperanzas en algo nuevo, diferente a lo anterior. Acostumbrados a votar sin ilusión y sin confianza, el 24 de mayo nos recorrió una intensidad distinta. Acostumbrados a que nos robasen los derechos cada día, aquella noche del 24 comenzamos a ganar y a recuperar la confianza en nosotros mismos.

Pero empezar a ganar el 24 de mayo de 2015 sólo fue posible gracias a una experiencia colectiva. Un aprendizaje común que germinó hace años en el Palillero, y se ha regado en la lucha contra los desahucios en el Cerro, en la pelea por el convenio de la limpieza, en las huelgas generales contra la reforma laboral, en las movilizaciones estudiantiles y de la marea verde, en la batalla del metal… Gracias a ese aprendizaje colectivo, el 24 tuvimos la oportunidad de cambiar el rumbo de las políticas que se hacían desde San Juan de Dios. Y esa intensidad recorrió también a nuestros hermanos de Barcelona, Madrid, Zaragoza, València, Compostela, A Coruña, etc.

En este año hemos hecho muchas cosas de las que nos sentimos orgullosos. Nada más llegar, nos encargamos de que ningún niño de la ciudad se quedase sin poder llevarse alimento a la boca por el cierre de los comedores escolares. Al PP no se le había pasado por la cabeza que los niños comen 12 meses al año. Elaboramos un Protocolo Antidesahucios para optimizar la coordinación entre el juzgado y el Ayuntamiento, agilizando la respuesta y acercando un poco más los ritmos de la institución a los de la calle y de las familias. Bajamos los sueldos de los concejales y eliminamos otros privilegios con los cuales ahorramos más de 300.000 euros al año. Abrimos un Portal de Transparencia para que la ciudadanía pudiese tener acceso a la información de su Ayuntamiento. Bajamos las tasas deportivas para hacer más accesible el deporte. Incluimos cláusulas sociales en las licitaciones públicas, elaboramos programas de eficiencia energética para ahorrar recursos naturales y económicos. Aprobamos hace unos días un programa de alquiler justo donde se prioriza su acceso a mujeres en situación de violencia(s) machista(s). Cumplimos nuestro compromiso con los vecinos del barrio de Loreto abriendo una investigación sobre la nefasta gestión que el Partido Popular hizo durante los cortes de agua en octubre del 2014 y llevando el caso a la fiscalía. Conseguimos que Onda Cádiz se convirtiera en la televisión pública de los gaditanos, y no en el medio propagandístico de ningún partido. Pusimos fin a la política del autobombo en las pantallas LED’s y de las partidas absolutamente sobredimensionadas en publicidad institucional a medios de comunicación locales. Etcétera, etcétera, etcétera.

Pero no queremos engañarnos, ni estamos dispuestos a engañar a nadie: nuestros vecinos siguen sufriendo el paro, la exclusión social, la falta de oportunidades y la precariedad. Nos queda mucho camino por recorrer y muchos límites que ensanchar. Necesitamos un aliado en Madrid, y en Sevilla también. Un aliado que se comprometa con nuestra tierra y con su gente, que legisle a favor de la mayoría en materia de empleo y vivienda, los dos problemas centrales de nuestra ciudad. Necesitamos un ministro de Hacienda que no amenace con asfixiarnos por culpa de las políticas de su propio partido, en Cádiz y en Madrid, sino que busque soluciones de nuestra mano a la losa de la deuda. Necesitamos derogar el artículo 135 y la Ley de estabilidad presupuestaria. Necesitamos una oposición lo suficientemente responsable como para mirar más el interés de sus vecinos que los cálculos electorales de sus partidos. Pero no nos instalamos en el lamento. Hablamos de estos límites para convertirlos en retos, para superarlos y seguir avanzando de la mano de nuestros vecinos.

Somos positivos. Tenemos que serlo. Vivimos momentos históricos y la gente común ha demostrado ser digna, valiente y luchadora. A pesar de las limitaciones de las instituciones, el Ayuntamiento de Cádiz es ahora una herramienta al servicio de la mayoría, y estamos seguros de que hay cosas que ya no volverán a suceder. Tener a trabajadores en fraude de ley como hacía el partido popular en un organismo autónomo tras la regularización de estos trabajadores ya no volverá a ser permisible. Priorizar el gasto en publicidad institucional por encima de dar respuesta a los niños y niñas que dependen de las becas comedor ya no volverá a ser permisible. Seguir privatizando servicios públicos para beneficiar a determinadas empresas tras la recuperación de servicios públicos a través de las remunicipalizaciones ya no volverá a ser permisible. El cambio avanza firme, imparable, pero necesita de seguir acumulando fuerzas para superar los retos que tenemos por delante. Esa fuerza sigue siendo la intensidad colectiva que nos impulsa hacia un horizonte de felicidad.