Otras miradas

Derrotemos el "retardismo" climático

David Cid

Portavoz de En Comú Podem en el Parlament de Catalunya

La reciente cumbre del Clima de Naciones Unidas, la COP27, acabó de nuevo con una sensación agridulce porque deja buen parte del trabajo por hacer. Se avanza tímidamente en compensar los estragos provocados por la emergencia climática en los países vulnerables, pero deja de lado acciones para revertir las causas del calentamiento global como el abandono de los combustibles fósiles.

Si queremos frenar el calentamiento global a un máximo de 1,5 grados necesitamos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 43% en 2030 respecto al 2019. Nos queda mucho trabajo por hacer. Y marcar claramente nuestras prioridades.

Recientemente, en unas jornadas organizadas por la Fundación Sentit Comú, Héctor Tejero fijaba como máxima prioridad afrontar la descarbonización de nuestra economía y por tanto también de nuestra movilidad. Ese debe ser nuestro primer objetivo.

Para conseguirlo necesitamos de una coalición de intereses muy amplia. Ahora mismo, en España alrededor del 90% de los ciudadanos creen que el cambio climático existe y que está causado por la humanidad. El negacionismo climático en nuestro país tiene por ahora el mismo futuro que los glaciares en nuestro Pirineo, la extinción.

A pesar de ello, evitar que los negacionistas lleguen al poder sigue siendo la primera condición para impulsar políticas realmente efectivas en la lucha contra la emergencia climática. Lo hemos visto en Brasil, donde la victoria de Lula sobre Bolsonaro era clave para garantizar que el país más grande de América Latina sea un aliado en el impulso de la planificación ecológica. Lo mismo sucedió con Trump y su derrota en Estados Unidos (a pesar de la timidez de Biden y amplios sectores de los Demócratas). Y de la misma forma es clave que en nuestro país el tándem Feijóo-VOX se mantenga bien alejado de la Moncloa.

Teniendo esto en cuenta, no deja de ser cierto que a nivel de debate público y de creación de hegemonía cultural poco ayuda en el impulso real y efectivo la confrontación y el choque dialectico contra los negacionistas patrios. Puede ser entretenido e incluso proporcionaros gran satisfacción y videos virales sobre los señores con gorrito de plata, como los describió Héctor Tejero, pero no produce cambios efectivos.

Más complejo y difícil, pero a mi entender más importante, es el debate y la discusión con aquellos qué con un discurso compartido sobre la importancia de hacer frente a la emergencia climática, en muchas ocasiones no van poco más allá de un discurso y de un pin en la solapa de la agenda 2030.  Y es que ahora más que nunca el diablo está en los detalles.

Son los llamados "retardistas climáticos", los del sí, pero..., los de no hace falta ir tan de prisa, los que dicen que hay que conjugar la transición ecológica con intereses económicos de empresas fósiles. En nuestro país, los retardistas climáticos son los que proponen la ampliación del aeropuerto "verde" más grande de la historia. Pero no nos engañemos, hoy la correlación de fuerzas tanto en España como a nivel internacional hace imprescindible tejer alianzas muy amplias para, en primer lugar, evitar las victorias del negacionismo como por ejemplo citábamos antes en Brasil, pero es clave quien lidera y hegemoniza estas alianzas.

A pesar de las decepciones de la COP27, no podemos caer en el pesimismo o en el derrotismo. Avanzamos, aunque necesitamos ir más deprisa. También en nuestro país, por ejemplo, en el despegue de las energías renovables, a pesar del desierto que sigue siendo Catalunya donde hemos perdido 10 años gracias a los gobiernos de Junts-ERC y ERC-Junts.

Harina de otro costal es hoy el Ministerio de Fomento y ciertos sectores del PSOE, y especialmente del PSC, que van des de la propia ministra, Raquel Sánchez hasta al candidato a la alcaldía de Barcelona, Jaume Collboni. Proyectos como la ampliación del Aeropuerto del Prat, destinar 90M€ a la ampliación de carriles en l’AP7, la nula apuesta en España por los trenes nocturnos como se hace en Europa o los quejidos constantes hacia la pacificación del tránsito en Barcelona son solo una muestra de este "retardismo climático".

Ese es el debate y la discusión que debe centrar nuestra tarea. La victoria, esperemos que permanente, para parar la ampliación del Aeropuerto del Prat ha  sido fundamental. Pero también debemos pasar de la resistencia a las victorias. El impulso de los trenes nocturnos en toda España como alternativa a los vuelos, debe ser una de esas próximas victorias.

Por ello las elecciones del mayo del 2023, y especialmente a nivel local son claves. Son hoy las ciudades y la ciudadanía quien va por delante de los estados, y quien a pesar de la lentitud en los acuerdos internacionales quien lidera y abandera las políticas de emergencia climática. Es por ello que ciudades como Barcelona o Valencia (próxima capital verde europea) deben seguir siendo faros internacionales para vivir mejor, respirar mejor y que caminan hacia un clima mejor. A la vez que damos la batalla para recuperar Madrid para la causa, estas ciudades no pueden caer en manos de los "retardistas" climáticos. Las amplias alianzas y coaliciones que necesitamos para parar el cambio climático deben ser lideradas por quién de manera decidida impulsa políticas reales y efectivas para hacerle frente. Las próxmias elecciones generales serán de nuevo otra gran oportunidad para avanzar posiciones y el Ministerio de Fomento debe ser un objetivo claro en disputa.

Cumplir el objetivo de situar el calentamiento global en 1,5º Grados no será posible solo con un pin en la solapa. Necesitamos vencer tanto al derrotismo climático, como al "retardismo" climático. Primero en el debate público, para después derrotarlo en las urnas. Y sobre todo para tener las instituciones al lado de la ciudadanía.