Otras miradas

Podemos: construir juntas para ganar

Eduardo Fernández Rubiño

Diputado de Podemos en la Asamblea de MadridMiguel VilaDiputado de Unidos Podemos en el Congreso de los DiputadosLara Hernández

Eduardo Fernández Rubiño
Diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid
Miguel Vila
Diputado de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados
Lara Hernández

"Hay que empezar por algún sitio y yo empiezo por el pelo de una niña [...] Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos caerán, pero no habrá de dañarse un pelo de su cabeza."

Chesterton, 'Lo que está mal en el mundo'


El pasado 20 de diciembre el sistema de partidos implosionó generando una ola de cambio irreversible en España que ha hecho tambalear los cimientos de una democracia que necesita de una regeneración urgente. El cómo definamos esa regeneración es lo que está en clara disputa actualmente. Restauración frente a ruptura, cambio frente a recambio, lucha por una nueva concepción de la política frente a maquillajes. Y ello afecta al contexto político pero también a las organizaciones políticas que intervienen en ese tablero. Estos últimos días no paramos de leer en redes sociales, de ver en medios, de comentar en pequeños o amplios círculos los diversos procesos internos a los que se enfrenta Podemos en los distintos territorios del Estado, azuzado todo ello por un contexto político en situación de impasse desde el pasado 20 de diciembre. Ambos factores están interrelacionados, aunque a simple vista no lo parezca.

Es un hecho incuestionable en el seno de Podemos que estamos ante un nuevo ciclo político en el que debemos pararnos a pensar colectivamente en la construcción, la consolidación y la mejora de una herramienta política útil para nuestro país y para nuestra gente. Ésta debe ser una tarea primordial de la que debemos salir fortalecidos. Para lograrlo hemos de ser capaces de generar espacios de discusión sanos en los que el debate y la confrontación de ideas sean el germen de conclusiones sólidas que nos permitan seguir siendo la garantía de que otro país y otra Europa son posibles: una en la que son los pueblos los que mandan sobre los poderosos.  Éste, nuestro objetivo fundamental, no vamos a lograrlo si en lugar de generar espacios de debate político en los que discutir con serenidad en torno a las diferencias nos dedicamos a agitar identidades autorreferenciales muy satisfactorias para nosotras mismas pero muy poco seductoras para la gente y por tanto nada amenazadoras para los poderosos.

Cometeríamos un error si cayéramos en la trampa de pensar que el debate que hoy tenemos encima de la mesa se reduce a una disputa entre un Podemos duro o un Podemos blando. Éste es el marco en el que el régimen nos quiere arrinconar porque sabe que es ahí donde más inofensivos somos: debatiendo en torno a nosotros mismos y nuestras identidades en lugar de mirar hacia fuera, hacia nuestro pueblo y nuestra gente que hoy sigue pasándolo mal y sufriendo unas políticas injustas que nos empobrecen. Pablo Iglesias dijo una vez que la primera tarea de un revolucionario es ganar, afirmación que quienes escribimos este texto compartimos plenamente, y por eso pensamos que el debate debe ser cómo construir un Podemos que sea capaz de ganar, que ofrezca a la gente que había perdido la esperanza la certeza del cambio.

Nunca nos hemos conformado con resistir. Podemos no nació para ser una fuerza testimonial ni subalterna, y es esta una de nuestras esencias. Es también fundamental hacernos la pregunta de cómo ganar ya que no todo vale para lograrlo. No vale ser una fuerza política ambigua que intenta convencer a todos o al menos no disgustar mucho a nadie. En política hay que elegir con quién se está y decirlo claramente. Nosotros estamos con los de abajo, con la gente decente, con nuestro pueblo, con las clases populares; con aquellos que sufren los recortes en los servicios públicos y se ven privados de derechos fundamentales, como el acceso a la sanidad o a la educación. Con los y las trabajadoras que pese a tener trabajo no llegan a fin de mes porque tienen sueldos miserables y contratos basura. Con los millones de personas que se ven privadas de la posibilidad de trabajar para ganarse la vida. Con las familias desahuciadas de sus hogares por unos bancos o fondos buitre despiadados y sin control. También estamos con los jóvenes que han tenido que irse de España en busca de futuro, y con nuestros mayores que, tras una vida entera trabajando, ven a día de hoy cómo peligran las pensiones que se han ganado con el sudor de su frente. Nadie tiene duda de que nuestro sitio es ese y ese va a seguir siendo. Un lugar que naturalmente nos sitúa enfrente de los poderosos y al lado de 'los nadie'. Siempre hemos estado allí, solo que ahora con una diferencia fundamental: que hemos conseguido que 'los nadie' sean 'alguien'. Aunque aún nos queda mucho por hacer.

El 15M consiguió entre otras cosas politizar a nuestra generación. Es decir, convirtió en problemas colectivos lo que hasta ese momento se vivía de forma individual. En las calles y las plazas se generó un nuevo sentido común y se sentaron las bases para la construcción de una nueva identidad popular que tenía muy claro quiénes formaban el 'nosotros' y quiénes el 'ellos' en el cuerpo social. Esto en gran medida fue posible gracias a que se dejaron atrás viejas etiquetas que eran útiles solo a las clases dominantes, porque con ellas sabían que sus privilegios no se veían amenazados y a la vez servían para dividir a nuestro pueblo. Una de las características fundamentales de Podemos es que somos una fuerza que bebe y aprende de aquella experiencia; incluso gran parte de quienes formamos parte del proyecto desde el principio encontramos en el 15M nuestro espacio de militancia. Fuimos capaces de traducir ese nuevo sentido común emanado de las plazas en expresión política impulsando las candidaturas de unidad popular, tesoros de la ciudadanía, que más tarde ganaron las principales alcaldías del país, incluyendo Madrid.

Es esta región la que centra la atención mediática de estos últimos días a raíz del proceso abierto en el interior de Podemos para la reformulación de la hoja de ruta y la renovación de los órganos internos. Hasta la fecha se han presentado públicamente diversas plataformas para el debate, siendo, a nuestro juicio, Adelante Podemos la que por el momento mejor representa el espíritu y las esencias de Podemos. En este proceso nos damos la mano gentes de diversas procedencias que hemos hecho el esfuerzo de anteponer el proyecto político a nuestras diferencias y que creemos que Podemos se debe construir pensando en los de abajo, pensando en el país que queremos ser y superando la división en familias.

En esta iniciativa estamos personas que apostamos por cuidar y mimar las candidaturas de unidad popular desde el minuto cero. Por reforzarlas y participar en ellas, manteniendo y respetando el hecho de que son espacios de encuentro plurales en los que convivimos muchas organizaciones y personas diferentes que compartimos un mismo objetivo y que somos capaces de caminar juntos y juntas y de incorporar a los mejores, mezclándonos, ampliando el espacio político y aprendiendo los unos de los otros. Ahora Madrid es el proyecto político que necesitamos para la ciudad de Madrid. Un espacio de encuentro de diversos actores políticos y sociales que sea condición de posibilidad de un debate amplio con los madrileños y madrileñas sobre el modelo de ciudad que queremos y cómo ponerlo en marcha.

Queremos un Podemos descentralizado, que se reparta por el territorio y sobre todo que se inserte en la sociedad, que no solo esté en sus sedes y en sus estructuras, sino que sea pueblo en su vida cotidiana con presencia en los barrios y en los distintos territorios. Debemos aprender de los errores pasados y avanzar en la generación de espacios democráticos para la toma de decisiones, reducir la brecha entre el órgano autonómico y los municipales e integrar a los círculos en el día a día de la organización para que tengan voz y capacidad de decisión y las herramientas necesarias para intervenir políticamente en sus ámbitos de actuación.

Creemos en un Podemos que quiere ganar y que sabe gobernar para la mayoría.