Otras miradas

La ciencia necesita más mujeres liderando

Marta Macho Stadler

(@MartaMachoS)

Marta Macho Stadler (@MartaMachoS)

Profesora de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea y editora del blog "Mujeres con Ciencia"

Este miércoles se celebra el Día Internacional de las Mujeres, un día para reivindicar la eliminación de las muchas desigualdades entre mujeres y hombres que, en pleno siglo XXI, aún persisten.

Podría pensarse que, ante los gravísimos problemas que padecen las mujeres en otros aspectos de sus vidas, el tema de la desigualdad en ciencia es un asunto secundario. En mi opinión, no lo es. Los logros científicos han sido, son y serán esenciales para el avance de la sociedad y, por ello, en cualquier aspecto asociado a la ciencia debe de haber mujeres.

Hace unas semanas se presentó el informe Científicas en cifras 2015 editado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Este documento, que contiene estadísticas e indicadores de la (des)igualdad de género en la formación y profesión científica, indica que, aunque el estado español sigue por encima de la media europea en porcentaje de mujeres en el ámbito científico, esta proporción se ha estancado. Además, la representación femenina decrece al aumentar la categoría profesional, tanto en investigación como en gestión.

¿Es realmente tan importante que haya mujeres en puestos de liderazgo en ciencia? Por supuesto. En primer lugar, por un obvio asunto de equidad: las mujeres somos algo más de la mitad de la población mundial, y por lo tanto tenemos derecho a estar en ese porcentaje en todas y cada una de las actividades humanas. En segundo lugar, debemos recordar que la ciencia posee sus sesgos. Recordemos, por ejemplo, que los estudios clínicos se realizan habitualmente con sujetos machos, tanto en las primeras etapas de experimentación con animales, como posteriormente en los ensayos con seres humanos. Como consecuencia de este sesgo, la atención sanitaria a las mujeres no siempre es la correcta, al estar menos basada en la evidencia que la destinada a los hombres. Para corregir estos y otros sesgos, es necesario contar con equipos heterogéneos, en particular con mujeres con capacidad de decisión. Esta diversidad, esta mirada diferente, podría llevar a identificar aspectos ignorados, a sugerir distintas prioridades, a plantear otras cuestiones, a corregir ‘verdades’ establecidas... ¿La ciencia sería mejor con más mujeres liderando? Es difícil contestar a esta pregunta con absoluta seguridad. Pero, si queremos que mejore, desde luego no puede prescindir de ellas. Y puesto que en los lugares de liderazgo partimos de una situación de evidente desigualdad, entiendo que aplicar políticas de discriminación positiva es esencial.

Uno de los motivos por los que las mujeres no eligen algunas disciplinas científicas son los estereotipos relacionados con la ciencia. En el imaginario colectivo, las personas que cultivan la ciencia son varones de mediana edad, figuras parecidas a Albert Einstein. Pocas personas piensan en mujeres. La ciencia se vincula muchas veces a personas con dones especiales, a ‘genios’, a personas con gran brillantez intelectual, y esas cualidades se asocian habitualmente a varones.

Un estudio reciente (Lin Bian, Sarah-Jane Leslie, Andrei Cimpian, Gender stereotypes about intellectual ability emerge early and influence children’s interests, Science. 26/1/2017) indica que desde los seis años, las niñas ya se consideran menos inteligentes que sus compañeros. Desde esa edad temprana, las niñas optan por juegos que precisan trabajo y dedicación frente a actividades consideradas adecuadas para personas más inteligentes. ¿Por qué? Seguramente se les transmite ese mensaje de diversas maneras, muchas de ellas no conscientes. Cuando estos estereotipos ‘calan’ es muy difícil enmendarlos, producen bajas matrículas en algunas carreras y también muchas inseguridades en el aula. Es preciso actuar con las niñas desde que surge este estereotipo para que realmente elijan su futuro con libertad. No se trata de obligar a las jóvenes a que elijan estudios superiores que no deseen cursar. Se trata de que se sientan capaces de hacer todo lo que deseen, con autonomía y confianza.

Recordemos que las niñas de hoy son las líderes del futuro, en particular, en ciencia. La sociedad no puede prescindir de su creatividad, de su inteligencia, de sus ideas, de su mirada. Es preciso ayudarlas, sin paternalismos, a alcanzar las metas que deseen. No las desanimemos, no se lo merecen.