Otras miradas

No todo el mundo calló ante el pujolismo

Miguel Guillén Burguillos

Politólogo

Miguel Guillén Burguillos
Politólogo

Los escándalos relacionados con la familia Pujol no dejan de llenar portadas de periódico desde que el patriarca, presidente de la Generalitat durante veintitrés años, confesara que tenía dinero sin declarar en el extranjero. Y la indignación ciudadana no cesa. Aquella confesión sui generis sirvió para desenmascarar y poner en primera línea de la actualidad los negocios del matrimonio Pujol-Ferrusola y sus hijos. Un "cráter radiactivo" desde entonces, en palabras de Enric Juliana. De momento, el primogénito está en prisión y es posible que otros miembros del clan también ingresen en el futuro. Las investigaciones judiciales y las posteriores filtraciones a la prensa están mostrando a la opinión pública cómo actuaba supuestamente la familia. El surrealista episodio de Marta Ferrusola ordenando transferencias bancarias como "madre superiora de la congregación" parece extraído de una película de Berlanga, y ha sido el último episodio de un culebrón que parece que será largo e intenso. El caso es que últimamente se está esparciendo interesadamente la idea de que todo el mundo calló ante el pujolismo en aquellos años en que CiU gobernaba la Generalitat con mano de hierro. Una idea que, hay que aclararlo, no se corresponde con la realidad.

No se puede negar que determinados medios de comunicación muy importantes y muy influyentes tuvieron un papel destacado a la hora de silenciar a la oposición (no sólo política) al pujolismo, en unos años en los que las redes sociales no existían. Y este hecho, indudablemente, contribuyó a difundir con éxito la idea de que nadie se atrevió a levantar la voz contra el pujolismo y las supuestas prácticas corruptas de algunas personas muy cercanas al ex muy honorable. Pero la realidad, y es de justicia recordarlo hoy, es que hubo periodistas, fiscales, activistas y políticos que no callaron ante Pujol y se atrevieron a confrontar con el omnipotente ex presidente, una persona extraordinariamente inteligente y hábil que fue capaz de hacer confundir la idea de país, partido y persona de forma brillante. Hoy hay que volver a recordar los nombres de los fiscales José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo y el papel de estos en el caso Banca Catalana, quienes tuvieron que aguantar los ataques más furibundos por atreverse a desafiar a Pujol. En este sentido, recomiendo leer el libro de Pere Ríos "Banca Catalana: caso abierto". Hay que recordar también los reportajes de algunos periodistas en determinados medios de comunicación, como los que se publicaron en su día en El Triangle.

Hoy toca recordar también que políticos como Rafael Ribó (diputado del PSUC y después de Iniciativa) sí confrontaron con Jordi Pujol. Y que lo hicieron cuando muchos diputados, también de la oposición, decidieron callar e incluso votar sus investiduras como presidente de la Generalitat. Recupero un fragmento de una intervención de Ribó en el debate de investidura de diciembre del año 1995: "señor candidato, significa también manos limpias. Quiere decir también moralizar la vida pública. Y le pido solemnemente, señor candidato, un compromiso explícito para acabar con todas las irregularidades y corruptelas que hay en el entorno del Gobierno de la Generalitat de Catalunya. El pluralismo también debe servir para hacer una Catalunya limpia; (...) construyamos una gran honestidad colectiva a base de la honestidad individual, señor candidato". Otro ejemplo, de los muchos que podríamos encontrar en la maldita hemeroteca, lo hallamos el mes de octubre de 1999, cuando el mismo Ribó exigió a Pujol que aclarara los supuestos casos de favoritismo que afectaban a sus familiares, después de que el entonces presidente hubiera declarado que tenía a sus hijos "colocados". Ribó dirigió en sede parlamentaria varias preguntas a Pujol: si consideraba normal que su propia esposa tuviera un negocio que podía aprovechar contrataciones de la Generalitat, si sabía que algunos de sus hijos habían obtenido contratos de la administración con tratos de favor, etc. Sólo un dato para terminar: el PSUC y luego Iniciativa per Catalunya son los únicos que siempre votaron en contra en las seis investiduras de Pujol (el Partido Socialista de Andalucía también lo hizo en 1980). Los únicos. ¿Todo el mundo calló? No, todos no. El tiempo pone a cada uno en su sitio. Hay que hacer justicia con aquellos que sí se atrevieron a plantar cara al pujolismo.