Otras miradas

Madrid, reverdecer el cambio

Colectivo Lucientes

Colectivo Lucientes

En las últimas semanas no han dejado de aparecer noticias sobre posibles cambios en el gobierno de la ciudad de Madrid: remodelación de gobierno, apertura a un posible acuerdo con el PSOE después del Congreso de los socialistas, tensiones entre diversas sensibilidades en el equipo de gobierno,.. Junto a ello, parece como si se hubiese dado el pistoletazo de salida para la sucesión de Manuela Carmena al frente de la alcaldía, su posible continuidad o su tutelaje del proceso, y han salido a la palestra nombre de sucesores como Julio Rodríguez, Baltasar Garzón, Luis Cueto, Marta Higueras, Cristina Garmendia, Juan Carlos Monedero, Cristina Almeida y otros posibles futuribles. Pero este ruido no debería alejarnos de lo fundamental que está en juego en este verano del 2017, mostrar que el cambio está vivo y que puede reverdecer mucho más en estos casi dos años que quedan por delante en el gobierno de la ciudad.

Un conjunto de personas de diversas procedencias, trabajadores y técnicos municipales, profesionales, sindicalistas, activistas sociales y miembros de formaciones políticas nos hemos reunido para discutir sobre la situación política en Madrid ciudad y sus perspectivas de futuro.

Nos anima un objetivo central: continuar con el impulso de cambio de la ciudad después de 25 años de destrucción de la misma como lugar de convivencia democrática bajo gobiernos del PP, cuyo único deseo era convertir a la ciudad, a sus ciudadanos y a sus bienes y valores en pura mercancía.

Nuestras valoraciones críticas, imprescindibles para una ciudad construida entre todos, no oscurecen la valoración positiva que realizamos acerca del  cambio logrado el pasado 24 de mayo de 2015, con la victoria en las elecciones de las fuerzas de cambio y con la proclamación como alcaldesa de Manuela Carmena, con el apoyo del grupo municipal socialista.

La experiencia del Gobierno de Ahora Madrid (en adelante AM) es una experiencia piloto de gobernabilidad de una administración pública como empresa empleadora de más de 26.000 trabajadores, con una estructura de gobierno y administrativa muy concentradas en la Alcaldía y en las áreas de gobierno, en detrimento de las juntas de distritos y con una estructura burocrática diseñada con un enfoque poco receptivo a las necesidades cambiantes de una sociedad civil como la madrileña.

Los avances del gobierno y sus retos

Nuestro objetivo es esforzarnos en dar un nuevo impulso a la ola que condujo a Carmena a la Alcaldía.  La constitución de un gobierno del cambio es, en sí mismo, un capital político que no se puede despilfarrar.

Muchas de las políticas puestas en marcha o simplemente enunciadas revelan una naturaleza bien distinta de las aplicadas por los gobiernos del PP. La puesta en valor de dichas potencialidades y de las materializaciones que ya son perceptibles (llama la atención, por ejemplo, la magnífica respuesta de la ciudadanía a las medidas de restricción del tráfico aplicadas con ocasión del reciente episodio de contaminación atmosférica) es una tarea urgente para un movimiento ciudadano comprometido con el cambio en Madrid que intentará cubrir y complementar la labor del Gobierno municipal con las propuestas que extrae de su experiencia en la sociedad civil.

Podemos enumerar los avances producidos en estos dos años, aunque a veces la lentitud de los mismos nos pueda exasperar. Una gestión honesta, en tiempos en los que se nada en un lodazal de corrupción, es ya en sí misma una gran bandera de la apuesta por el cambio en la gestión de la ciudad, pero también la reducción de la deuda y de los gastos innecesarios es la demostración de que es posible otra gestión y otra política callando las voces de los que atacan a los gobiernos del cambio por ineficaces. Que hoy Madrid sea una ciudad saneada a pesar del saqueo al que le han sometido durante más de 25 años los gobiernos del PP, debe ser motivo de orgullo de todos aquellos que colaboraron para lograr el cambio de gobierno y por ende de todos los madrileños.

Los incrementos de las partidas sociales, la mayor cercanía entre las juntas de distrito y los vecinos, el impulso de instancias de participación directa como los foros locales, la transparencia, una política medioambiental decidida frente a la "ley de la selva" que postulan el PP y Ciudadanos son otros de los logros que van configurando una nueva forma de relación entre vecinos y la institución municipal que no debemos olvidar.

También se está realizando un gran esfuerzo por tener unos barrios más limpios, aunque los resultados en esta área son desiguales e insuficientes, y los contratos integrales (realizados por el PP) que el Ayuntamiento no ha logrado deshacer están pasando factura a la valoración global de la acción de gobierno.

No podemos tampoco dejar de reconocer el esfuerzo político realizado por AM y el PSOE por mantener un gobierno de cambio y particularmente importante el último acuerdo presupuestario (2017), con comisión de seguimiento, que debería garantizar una ejecución positiva para la ciudad del presupuesto del ejercicio. Dicho esfuerzo debería mantenerse en los ejercicios posteriores para prolongar el impulso unitario de cambio en las futuras cuentas municipales.

Sin embargo, hemos visto con preocupación una cierta instalación del equipo de gobierno en la adaptación ante las dificultades. A la ciudadanía no se le puede poner como excusa las dificultades administrativas como justificación de los problemas y la lentitud de gestión de los dos años de gobierno, reconocidos tanto por la Alcaldesa Carmena, como por el coordinador de Alcaldía Luis Cueto. Se concurrió a las elecciones con un conjunto de promesas programáticas que ahora no se pueden relegar en el olvido porque "es muy difícil aplicarlas". El Gobierno municipal no puede dejarse ganar por la apatía y la resignación ante las dificultades inherentes a una administración tan burocratizada. La ciudadanía ha dado pruebas de comprensión ante estas dificultades por lo que superarlas es una obligación que también parte de la obra del cambio

Las dificultades se han puesto de manifiesto no sólo por la posible inexperiencia técnico administrativa de parte del equipo de gobierno sino, sobre todo, a causa de la resistencia presentada por una estructura burocrática de segundos y terceros niveles a su labor política, en posesión de un pretendido saber jurídico administrativo, que entorpecen o  paralizan los procesos de decisión  ante la pasividad del equipo de gobierno, desde el principio muy obsesionado por no ser acusado de sectarismo político.

Esta estructura debe ser modificada, así como los sistemas y procedimientos, amparados en una pretendida "legalidad", que se han erigido en la práctica en instrumentos contra el cambio, sin que el Gobierno municipal haya reaccionado con la contundencia necesaria. En este sentido, todo este periodo ha adolecido de falta de dialogo y de solicitud de colaboración con los sindicatos y con los profesionales del municipio que están plenamente comprometidos con el cambio y que han sido capaces de organizar la resistencia a los gobiernos del PP en las peores condiciones. La falta de una política de cambio en las relaciones laborales y la falta de una clara voluntad negociadora para aprovechar el enorme recurso profesional que anida en el ayuntamiento, se ha reflejado en tres ámbitos claros: la negociación colectiva, el proceso de descentralización y los procesos de municipalización y remunicipalización.

Otro elemento a resaltar es la insuficiente comunicación de lo realizado por el equipo de gobierno a la ciudadanía. Somos conscientes de la dificultad de la tarea teniendo en cuenta el espectro mediático con el que nos encontramos, mayoritariamente en manos de la derecha, imbuidos en la idea de que las buenas noticias no lo son (principalmente si proceden de gobiernos progresistas) e interesados en destacar todo lo que suponga conflictos políticos, más o menos reales.

Es imprescindible hacer un esfuerzo por mejorar la política de comunicación del Ayuntamiento, en todas las áreas y distritos, que debe girar en torno a la idea central del proyecto del cambio que se debería prolongar más allá de esta legislatura. Esta idea central se debe desarrollar dando a conocer las mejorar en limpieza, en medioambiente, en obras de dignificación de los barrios y de la oferta cultural, en el desarrollo que se está llevando a cabo de la participación ciudadana,…de tal manera que la percepción del cambio llegue a la ciudadanía.

Montoro y el PP contra los ayuntamientos del cambio

Lo logrado por el Gobierno del cambio, se ha realizado con un entorno claramente difícil; la permanente campaña mediática contra Carmena y los concejales, la beligerancia, no contestada, del Gobierno de Cifuentes y, sobre todo, el acoso permanente del Gobierno central, no han facilitado las cosas a la ciudad de Madrid.

Para el Partido Popular, la mera existencia de los ayuntamientos del cambio, es un grave riesgo tanto para su poder político como para los negocios de sus amigos y de ellos mismos, por eso Montoro capitanea una ofensiva sin precedentes frente a uno de los principales eslabones institucionales de la estructura del Estado: la Administración Local.

Los efectos de la normativa derivada de la modificación del art 135º de la Constitución, especialmente las leyes de Estabilidad Presupuestaria y de Racionalización de las administraciones locales, han supuesto un duro encorsetamiento para el funcionamiento de las mismas y en particular para el de Madrid. La ofensiva Montoro contra las cuentas madrileñas con amenazas de intervención y expulsión de concejales es digna de la administración franquista, pero debemos de ser conscientes de que el ataque a los ayuntamientos del cambio va a ser una constante en el Gobierno del PP todavía dolido por la pérdida de sus bastiones de corrupción y lucro.

Todo esto se produce, además, cuando el Gobierno de Madrid realizaba un ahorro presupuestario de 918 millones así como una deuda viva muy por debajo del 110% de los ingresos corrientes, facilitando como pocos el cumplimiento de la reducción del déficit de las administraciones públicas. Es decir, Montoro castiga a Madrid, a la vez que saca pecho por mejorar los objetivos de déficit gracias precisamente a las administraciones que castiga.

Montoro pretende dar un castigo ejemplar que recuerde al conjunto de los municipios españoles los límites que en su actuación no pueden traspasar. Esta y no otra es la pretensión antidemocrática de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de las Administraciones Locales (RESAL). Una ofensiva contra la democracia en el territorio, contra la ciudadanía, para ofrecer su gestión y ganancias a las grandes empresas que le sostienen y para quienes trabaja.  Este envite contra la democracia no puede interpretarse como un conflicto técnico "entre administraciones". Es parte de la ofensiva antidemocrática en la que está comprometido el PP desde su llegada al gobierno en noviembre del 2011.

Simultáneamente, la derecha municipal alimenta debates absurdos, ajenos a los intereses y aspiraciones de los madrileños y madrileñas, para provocar dificultades en la labor de gobierno y en el desarrollo y profundización del acuerdo con el PSOE que ha hecho posible la aprobación de los presupuestos para 2017.

También es parte del escenario político la ofensiva mediática ante cualquier medida progresista de este gobierno, así como la oposición de derechas (PP y C’s al unísono) que, además, moviliza a sectores de la población que se consideran privilegiados frente a las políticas sociales y las de integración. Esto ya lo estamos viviendo con la iniciativa del Artefacto en San Blas y Hortaleza donde se ha azuzado a una parte de la ciudadanía de forma vergonzosa contra la llegada de los "pobres y delincuentes".

Sin embargo, no podemos dejar de reconocer la falta de liderazgo del Ayuntamiento de Madrid contra la ofensiva del PP y Montoro para liquidar la autonomía municipal. La oposición a la RESAL ha sido tibia cuando no inexistente. Otros ayuntamientos como Barcelona, Zaragoza y La Coruña han estado mucho más activos y dinámicos a la hora de  cuestionar una Ley que tiene cientos de recursos municipales de anticonstitucionalidad y que al día de hoy, una más que segura mayoría parlamentaria ( parte de esos recursos son de municipios vascos y catalanes gobernados por los nacionalistas) debería haber tumbado ya.

Es necesario que los ayuntamientos del cambio y los del PSOE se impliquen en una alianza municipal y social por la autonomía municipal tanto desde las administraciones locales como desde las fuerzas parlamentarias de cambio. La derogación de la RESAL debe ser un objetivo de agenda política inmediata en el Parlamento y para ello hay que tener la mayoría parlamentaria que exija su derogación.

....y Cifuentes también

El Gobierno municipal no puede mirar para otro lado ante la política del Gobierno regional de Cifuentes que, bajo una cara amable (amparada por Ciudadanos), sigue con su agresiva política en los ámbitos de sanidad, educación, servicios sociales, dependencia, vivienda, transporte público, empleo, medio ambiente,... y para llevar a cabo el contenido del Acuerdo firmado entre los grupos de AM y socialista, ambos deben exigir en el Pleno Municipal al Gobierno de la Comunidad de Madrid una política de leal colaboración en materia de servicios sociales, dando cumplimiento así al principio general de colaboración entre poderes públicos en materias con competencias concurrentes.

El Gobierno de AM y el PSOE se deben plantar y exigir otra política al cogobierno del PP y Cs y esto además debe hacerse de forma coordinada con los grupos parlamentarios del PSOE y Podemos en la Asamblea de Madrid. La política de buena vecindad está bien pero eso no es óbice para enfrentarse a la política antisocial de la derecha en la CAM. Para la ciudadanía, la política regresiva que se adopta en sanidad y servicios sociales no se identifica claramente con el Gobierno regional de Cifuentes, ya que es en las ventanillas municipales, donde, a pesar del esfuerzo de los trabajadores municipales, sus expectativas se ven frustradas, tanto por la política del Gobierno de la Comunidad de Madrid como por la falta de compromiso político con el cambio real del área municipal responsable.

Por un nuevo impulso social y participativo: Reverdecer el cambio

Aunque lo realizado y logrado es mucho e importante, sin embargo no es suficiente y la población no nota claramente los cambios, y esto es particularmente grave en la parte socialmente peor situada de la población, que observan la distancia entre lo prometido y lo logrado, sin que además se den las explicaciones adecuadas por ello.

La mejor garantía de continuidad del cambio progresista es aumentar la intensidad y profundidad del cambio en ámbitos vitales en los que éste se ha notado insuficientemente (servicios sociales, vivienda y empleo)

Es particularmente relevante la situación de aquellos sectores sociales en situación de crisis y exclusión. Entre la población a la que le cuesta llegar a fin de mes o sencillamente no llega se puede estar produciendo la sensación de que no se está respondiendo a sus necesidades de forma adecuada. La gente exige y por este orden; techo, comida, energía, transporte e ingresos (a ser posible gracias a un empleo o, en su defecto, a través de prestaciones dignas).

A esta relación de reivindicaciones ciudadanas, es importante añadir de forma destacada la de que el gobierno adopte medidas en serio contra la violencia machista, no con anuncios publicitarios sino con medios materiales y legales.

En nuestra ciudad hay cientos de miles de personas sin techo y comida. La solución global a estos problemas no depende en exclusiva de los ayuntamientos, pero dentro de las competencias municipales, abordar este problema debe ser prioritario. El gobierno municipal no puede ni debe escudarse en que no son sus competencias, esta realidad es parte del escenario político y como explica el Foro Local de Latina "La degradación social, no es culpa del Gobierno de Madrid o de las juntas de distrito y tiene que ver con las políticas decididas en otros ámbitos, pero es su responsabilidad enfrentarse a ella"

La transformación de la ciudad para el 2019

La discusión al día de hoy, no puede ser sobre la sucesión o no de la alcaldesa, ni sobre la actitud de cada uno de los componentes políticos que componen Ahora Madrid o el PSOE. Esto es desviar el foco de atención de lo importante para Madrid y para todas aquellas personas que queremos continuar hacia delante con otro modelo de ciudad y de convivencia. Tenemos que lograr que la gestión municipal sea un éxito y se genere un gran consenso social en torna a ella para seguir transformando la ciudad y la forma de gobernar.

Es imprescindible que el Gobierno de AM y sus socios de mayoría sean capaces de mostrar a la ciudad de Madrid UN PLAN DE REALIZACIONES de aquí a principio de 2019, un nuevo pacto explicito con la ciudadanía. Hay reformas muy importantes (descentralización, participación ciudadana, el planeamiento) cuya implementación requiere plazos más dilatados, pero abordar estas reformas debe ser compatible con la necesidad de que la ciudadanía pueda percibir realizaciones efectivas en tiempo políticamente hábil en aquellas materias más sensibles. A título meramente ilustrativo mencionamos las siguientes:

    1. Servicios Sociales: Un gobierno que llego aupado por la movilización social, que hizo bandera de que no iba a haber ningún desahucio, que Madrid iba a ser la ciudad de los cuidados, no es compatible con la respuesta que reciben las personas en exclusión, no es admisible que en lugar de reforzar la atención social en todos los ámbitos se inhiban provocando un colapso a los trabajadores sociales. No es de recibo que la política de vivienda y alquiler social esté todavía en mantillas, mientras los fondos buitre siguen escapándose de rositas. Lo más urgente es cambiar la normativa de la EMVS (no se puede negar vivienda social a quienes ocupan ni no dar respuesta a las emergencias) y fortalecer los servicios sociales, incorporando mediadores sociales con urgencia en los 10 distritos con mayor carencia social. La esperanza de los grupos sociales que más sufren los efectos de la crisis pueden convertirse en frustración
    2. Obra pública: Hay que realizar y ejecutar en el menor tiempo posible todos los planes de mejoras de espacios públicos (peatonalización, reformas de plazas, espacios verdes, dotaciones públicas,) que se han presentado a los vecinos y que están en proceso. No es admisible ninguna justificación leguleya-administrativa por ser un compromiso con la ciudad y cuyo incumplimiento no puede producirse sin generar un daño irreparable al proyecto de cambio. Las dificultades de carácter administrativo deben y pueden ser solventadas mediante un plan de aceleración en el ritmo de ejecución presupuestaria que reduzca el exceso de remanentes de créditos con dificultad para su incorporación al ejercicio siguiente
    3. Medio Ambiente / Movilidad: El impulso dado por el Ayuntamiento en la lucha contra la contaminación y las medidas restrictivas que se han tomado con el tráfico han sido bien acogidas por la población. La necesidad de impulsar un plan medioambiental y de cambiar "la ciudad para los coches" por "la ciudad para las personas" es imprescindible y puede ser uno de los grandes logros de esta primera legislatura del cambio.

El Gobierno de AM en acuerdo con el PSOE, mediante la renovación para los ejercicios de 2018 y 2019, del acuerdo para los presupuestos de 2017, debería impulsar de forma más decidida el cumplimiento de los compromisos con los grupos sociales más desfavorecidos. Debe iniciar la segunda parte de legislatura con mayor audacia y decisión, sin responder a las necesidades y compromisos con argumento administrativos; debe actuar con mayor sensibilidad social (la ciudad de los cuidados) no sólo porque Madrid y su gente lo necesita sino porque es además la manera de convertir el cambio en difícilmente reversible.

Apostamos por el poder conferido por los ciudadanos a este equipo de gobierno para responder a las demandas de la población, apostamos por poner en valor los compromisos ya realizados, apostamos de nuevo por la movilización de la sociedad y por la puesta en valor de las capacidades de la ciudad, porque es posible y necesario. Apostamos por reverdecer el cambio.