Otra vuelta de tuerka

Me importa un nabo Feijóo

"Me importa un nabo Feijóo", así de contundente fue Xosé Manuel Beiras cuando una periodista de El Mundo le preguntó el pasado mes de marzo si pensaba que Nuñez Feijóo (el frijol como le gusta llamarle a Beiras) podía perder las elecciones en Galicia. Más allá del estilo sin concesiones del hombre del zapato, en la respuesta había una enorme lucidez sobre lo que está pasando en Galicia y en Europa. Para el líder de Anova-Irmandade Nacionalista, el todavía presidente de la Xunta, como cualquier político de régimen, es una marioneta de los poderes globales (la Troika, los mercados, Merkel…) y como el resto de los políticos de su clase que sólo leen el Hola, no se ha enterado de que estamos ante una crisis del sistema que está resquebrajando el régimen político del 78.

Feijóo ha convocado hoy elecciones asumiendo hacer de la suerte que le espera a Basagoiti en Euskadi la suya propia, renunciando incluso a su proyecto de reforma-pucherazo que pretendía reducir el número de parlamentarios para tener así más posibilidades de no perder. Calcula Feijóo que el tiempo corre contra él. Sin embargo, no se trata sólo de que el tiempo corra contra el PP, pues no parece que el PSOE tenga mucho más que ofrecer y algo parecido le ocurre a un BNG, quizá demasiado anclado en los ochenta, que dejó de ser para muchos (y la salida de Beiras es el mejor ejemplo) el bloque popular de la izquierda y de los patriotas gallegos.

En un contexto como el actual, que el viejo Beiras pueda volver a calzarse la armadura de guerrero es una enorme amenaza para los partidos de régimen en Galicia. Y todo apunta a que no estaría sólo; la joven coordinadora de Esquerda Unida, Yolanda Díaz, ha reivindicado el espíritu de la griega Syriza para abrir la puerta a un frente amplio que asumiera la defensa de los de abajo como eje del desafío al establishment político gallego.

Cualquier especialista en comunicación política reconocería que, de concretarse esta alianza, se trataría de un binomio temible en un momento en el que los ciudadanos están más cansados que nunca de políticos encorbatados y cobardes. Beiras (que a diferencia de la mayoría de los políticos profesionales lee y estudia) representa mejor que nadie la identidad de un país y un pueblo consciente de la subalternidad a la que su cultura ha sido sometida, y Yolanda (que a diferencia de la mayoría de los políticos profesionales vive de su trabajo como abogada) no sólo representa el impulso que en todo el Estado está recibiendo la izquierda, sino que ha sabido conectar con los tiempos apostando por un discurso de defensa de las mayorías.

El golpe contra la democracia al que asistimos, en forma de poder absoluto de los mercados y los ricos, está condenando a los ciudadanos a un presente insoportable de recortes y a un futuro tercermundista. Galicia no es ajena a este golpe. El mejor ejemplo de lo que está pasando es que el dueño de Zara se alce como campeón de multimillonarios al tiempo que los gallegos viven cada vez peor.

Por eso es más necesario que nunca que las fuerzas políticas que se oponen al gobierno de los privilegiados bajen con los movimientos sociales a la calle y ofrezcan a los ciudadanos herramientas para desafiar que en los parlamentos estén sólo los de siempre. Alexis Tsipras lanzó un mensaje que hizo temblar a los poderosos de Europa y dio una esperanza de futuro a  los ciudadanos griegos; hoy la izquierda y los patriotas gallegos tienen la oportunidad de volver a lanzarlo.