En bicicleta por Pekín

Beijing rocks

En el viejo Pekín, cerca del famoso lago de Houhai, el Mao Livehouse lleva acogiendo conciertos desde hace un año y medio. Hoy es jueves 21 de agosto y, a pesar de que la ciudad vive inmersa en sus Juegos Olímpicos, el ambiente que se respira dentro de esta sala de conciertos es parecido al de un jueves cualquiera. Jóvenes con pelo largo, pantalones apretados, playeros Converse, camisetas de tirantes, sombreros a la última moda, rastas a lo Bob Marley... En Pekín, también existe esta China.

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La mayoría del público de este garito comparte su pasión por la música o el cine, lo occidental y tener menos de 30 años. Son una pequeña parte de la juventud china, casi todos hijos únicos, que han crecido junto al desarrollo económico del país. Algunos les han puesto la etiqueta de "pequeños emperadores", puesto que han recibido la atención de toda la familia. Al Mao Livehouse acuden los más alternativos y cool de esta generación, aquellos que están acostumbrados a salir de fiesta y beber alcohol. No es la norma en una juventud china centrada en los estudios, con pocos recursos económicos y a la que no le gusta salir de bares.

El primer concierto de la noche es el de Oliver, un grupo encabezado por el guitarrista y vocal Lifu. Oliver es uno de las decenas de grupos de rock que surgen todos los años en la capital china, todavía muy desconocido, y que aprovecha cualquier oportunidad para tocar gratis en los bares de la ciudad. Junto a él conviven otros grupos que se han hecho famosos y que llenan las salas todos los fines de semana, entre ellos Joyside, Snapline, Brain Failure, New Pants, Houhai Sharks o Hedgehog (mis preferidos). El referente del momento es Carsick Cars, que llegó a tocar con Sonic Youth en Praga y Viena.

Los componentes de Oliver están nerviosos (y emocionados) antes de pisar el escenario. Lifu, el líder de la banda, estudia sonido en la Escuela de Cine de Pekín, una de las universidades artísticas más conocidas del país, donde han estudiado algunos de los cineastas más famosos de las últimas tres décadas (Zhang Yimou, Chen Kaige, Jia Zhangke o Wang Xiaoshuai). De allí siguen saliendo muchos de los que hoy llenan la ciudad con notas de rock y gritos de heavy metal.

Entre los espectadores del concierto, hay varios voluntarios olímpicos. Su trabajo ha acabado por hoy y se han acercado al Mao Livehouse a escuchar algunos de los nuevos grupos. Frente a la entrada del local hay una novedad respecto a hace un mes: ahora hay una bandera de China de dos metros. Y es que, a pesar de ser jóvenes con ganas de expresarse y pasarlo bien, no responden a esa imagen idílica de los jóvenes hippies estadounidenses o revolucionarios de mayo del 68. Muchos de ellos no tienen una tendencia política determinada. Algunos de ellos son de los más nacionalistas. Sus familias son en general de la nueva clase media china, lo cual les hace estar satisfechos con la situación general del país.

A finales de abril de este año, cuando las revueltas en Tibet todavía coleaban en Pekín, el mayor festival de música rock de China (el Midi Festival) fue pospuesto hasta octubre. En 2007, unas 20.000 personas habían acudido durante cuatro días al festival. Aunque hubo indignación por la suspensión del Festival (anunciada tan sólo unos días antes y con pocas explicaciones) casi nadie se atrevió a alzar la voz.

A pesar de todo esto, el Mao Livehouse no está solo. Junto a él, otros garitos como el D-22, Yugong Yishan, The Star Live, 13 Club o 2 Kolegas, han sembrado la noche de Pekín de música rock, pop, metal y punk. "Esto era impensable hace 20 años", dice Shisi (十四), el manager de Mao. "Este tipo de locales pueden hacer cambiar al país, que la gente sea más abierta".

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¿Por qué escogieron el nombre de Mao Livehouse para un local de música? "Nos pareció que Mao Zedong era el hombre más rock and roll de China, sobre todo su comportamiento, con la Revolución Cultural". Así que, como no pudieron utilizar su nombre al completo, las nuevas bandas de rock de Pekín tocan bajo el icono del antiguo líder de China. "Ahora no tenemos ningún problema con el Gobierno", dice Shisi. Aún así, el Mao Livehouse tiene que enviar una lista con las actuaciones de todo el mes para que sea aprobada por las autoridades.

Pekín ha cambiado mucho en cuerpo en los últimos años, pero también lo ha hecho en alma. Junto a los cambios económicos, el metro y los rascacielos, las relaciones sociales se modifican a pasos agigantados en las ciudades chinas. En Pekín, la noche es un buen ejemplo. El primer pub en la capital china se abrió hace 17 años, cuando los extranjeros todavía no podían utilizar la moneda local. El bar (llamado Frank´s Place) era el primero que no formaba parte de un hotel y a él sólo acudían extranjeros. Hoy, Pekín cuenta con 19 mega-clubs (locales de más de mil metros cuadrados) y unos 400 bares nocturnos. En los últimos años los mejores DJ´s del mundo han pasado por la capital china, entre ellos Tiesto, Paul Van Dyk o Carl Cox.

En todo este panorama de transformación, la importancia de Pekín es fundamental. Fue aquí donde comenzó el rock en China a finales de los 80, cuando un grupo de jóvenes chinos (entre ellos Cui Jian, considerado el padre del Rock and Roll en este país) quedó embaucado con la música que traían periodistas, diplomáticos y estudiantes extranjeros. Aquí comenzó ese diálogo que todavía se mantiene entre Oriente y Occidente, con unos artistas chinos que quieren utilizar un género venido de tan lejos para hacerlo propio. Muchos de los nuevos grupos chinos, como por ejemplo Oliver, no tienen nombre chino y sus canciones son en inglés. La influencia de la música anglosajona es patente en numerosos grupos, algunos de los cuales se dedicaron durante mucho tiempo tan sólo a hacer versiones del rock británico y estadounidense. Con el tiempo los chinos han ido apropiándose de los géneros occidentales y cada vez se ven más elementos propios, como la utilización del instrumento chino erhu o mezclas con la Ópera de Pekín.

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Pekín capta cada vez a más jóvenes con ganas de música y fiesta. Xiao Men es otro de los miembros del grupo Oliver, nacido en Macao, que hasta 1999 fue colonia portuguesa y hoy es Región Administrativa Especial de China. Estudia comunicación en Pekín desde hace casi dos años. "En Hong-Kong están los grupos más comerciales, allí saben como hacer negocios. Pero Pekín es el mejor lugar del país para la música", me comenta mientras duda entre salir al escenario con la camisa por fuera o por dentro del pantalón.

Taciana Fisac, Directora del Centro de Estudios de Asia Oriental en la Universidad Autónoma de Madrid, comparaba el ambiente que se vive en China estos años con "la movida" española durante la Transición. Frédéric Bobin, periodista de Le Monde en China durante seis años, escribía en su libro Good Bye Mao? que las grandes ciudades chinas "están viviendo una revolución silenciosa". Bobin explicaba como en los últimos años a la sociedad china se la estaba dejando respirar: los viajes al extranjero, la individualidad, la revolución sexual, las nuevas tecnologías, la influencia occidental. Con sus límites y siendo todavía un fenómeno minoritario, el rock and roll en Pekín es parte de esta nueva China que respira.


Concierto de Oliver ayer en el Mao Livehouse.

Links:

- Beijing Rock - Vídeo de Asia Society sobre el rock en Pekín.

- Beijing Beat: Woman make noisy - De Sexy Beijing. Aquí sale la batería del grupo Hedgehog, una pequeña de 1,50 que destroza la batería que da gusto.

- Más vídeos de los conciertos de ayer en mi cuenta de Youtube.