En bicicleta por Pekín

En el estadio de Tianjin

La ceremonia de inauguración es hoy, pero las competiciones olímpicas ya han comenzado hace un par de días. Aquí van mis impresiones sobre algunos de los temas calientes después de ver el fútbol en Tianjin:

¿Seguridad? Sí, aunque esto no es la guerra:  la calle de acceso a la entrada del estadio está cortada al tráfico, en la zona hay numerosos policías, personal de seguridad (lo que más) y voluntarios. El primer día, al finalizar los partidos, me encontré con varios camiones militares en las inmediaciones. Para entrar al estadio se pasa por un control parecido al de los aeropuertos.

De todos modos, el control no es asfixiante (seguramente en Pekín será mayor). Las entradas no tienen el nombre del comprador (lo había leido en algún medio) ni hay que mostrar el pasaporte. Como justo después me tengo que volver a Pekín, entro al estadio con mi ordenador, cámara de fotos, mp3, móvil, cables varios, libros, DVDs, toalla, chanclas... tengo la impresión de que podría haber entrado con una pancarta a favor de los derechos humanos y cuatro banderas del Dalai Lama .

¿Pekín cerrado?: varios medios de comunicación habían hablado de que se había restringido el acceso a la capital china durante los Juegos Olímpicos. Para los extranjeros no hay ningún problema. En el trayecto Pekín-Tianjin (ida y vuelta) no necesito ningún documento especial y nadie me pide el pasaporte.

El problema es mayor para los chinos. En Tianjin, varia gente me comenta que ellos necesitan un permiso especial para visitar Pekín durante los Juegos. Al parecer hay que presentar tu D.N.I. chino y te facilitan un documento que te permite visitar la capital. No es algo que se vea a simple vista, porque nadie pide ningún documento cuando compras los billetes ni cuando llegas a Pekín.

Precios asequibles: por 40 yuanes (4 euros) se podían ver dos partidos de fútbol en el estadio de Tianjin. Las entradas más caras eran de 150 (15 euros). En el interior, comida y refrescos tenían precios muy asequibles: una Coca-Cola de 600 mililitros costaba 5 yuanes (50 céntimos de euro).

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Un pis y un cigarro: a pesar de la reciente prohibición de fumar en espacios públicos, en el estadio la norma se cumple a a medias. Nadie fuma en las gradas, pero mucha gente lo hace en las escaleras que dan acceso al estadio. Cuando le pregunto a una voluntaria, me dice que se puede fumar en los baños, que se han convertido en una nube de nicotina. Es triste ver a niños de 5 años tener que entrar al baño con una pinza en la nariz.

Reventa: funciona y muy bien. Al fin y al cabo, es como yo conseguí ver los partidos. A pesar de que las multas que te pueden caer son exorbitantes, en las inmediaciones del estadio me ofrecen entradas tres personas en dos minutos.

Instalaciones: en Tianjin todo es un poco más caótico que en Pekín. No hay tantos voluntarios y no hay metro para llegar al estadio (que está lejos del centro). Hay autobuses, aunque escasos. El estadio, como muchos de los que veremos en los próximos días, es maravilloso:

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¿No funny games?: algunos medios anglosajones habían tildado a estas Olimpiadas de "no divertidas". Aunque la contaminación política en torno a ellos está empañando la imagen de estos juegos (y en Pekín algunos bares y terrazas han tenido que cerrar), en los estadios la gente parece olvidarse de todo. En el partido EE.UU. - Japón, tres estadounidenses, con banderas de su país y sin camisetas (hace un calor infernal) recorren las gradas del estadio animando a su país. Antes del segundo partido (Holanda-Nigeria) una marea naranja de 100 holandeses canta canciones como locos a las puertas del estadio. La gente disfruta, hay buen ambiente, durante el partido se hace la ola y los chinos se sacan fotos con los holandeses.