En bicicleta por Pekín

Jugando con las minorías étnicas

Frente al Estadio Nacional y el Centro Acuático, los lugares emblemáticos de estos Juegos Olímpicos, el Museo de Etnias Chinas es un buen lugar para sacar algunas fotos. El Museo es una muestra en miniatura de las 56 etnias reconocidas en China, con reproducciones de lagos, casas, jardines y actuaciones musicales.

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En la República Popular China el 92% de la población está considerada como han. Es lo que normalmente se ha entendido como la verdadera china, la civilización que surgió en torno al Río Amarillo y después se extendió hacia el Norte (Mongolia), el Sur (más allá del río Yantse) y el Oeste (Xinjiang, Tibet, Gansu, Qinghai). Aunque con diferencias culturales importantes y lenguas distintas, los han son la cultura predominante, el centro de esta enorme y muy variada República Popular China.

Junto a ese 92% han conviven las otras 55 etnias, con lenguas, estructuras sociales y culturas muy distintas. Aunque se las defina como minoritarias, lo cierto es que la población de muchas de ellas es mayor que algunos países europeos. Los Zhuang (16,1 millones), Manchú (10,6 millones), Hui (9.8 milllones), Miao (casi 9 millones), Uigur (8.3 millones), Tujia (8 millones), Yi (7,7 millones), Mongoles (5,8 millones) o Tibetanos (5,4 millones) son los más numerosos. En total estamos hablando de unos 105 millones de personas, más o menos la misma población que España y Francia juntas.

Que el Museo de Etnias Chinas esté enfrente de las principales competiciones olímpicas es significativo. Aunque la primera parte del museo se terminó en 1994, mucho antes de que Pekín obtuviera los Juegos Olímpicos, el Museo afirma ser clave para "la promoción del Nuevo Pekín, Nuevas Olimpiadas". No ha sido la única ocasión en la que las minorías étnicas han salido a relucir durante estos Juegos. En la ceremonia de inauguración, en el momento en el que la bandera de China entraba en escena, ésta era sujetada por 56 niños que representaban a las 56 nacionalidades. China quería presentarse al mundo (y a sí misma) como un estado multiétnico y, durante estas dos semanas, basta con cruzar la calle para encontrar reproducciones de templos tibetanos, casas miao o jóvenes manchús.

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Desde que llegó al poder en 1949, el Partido Comunista Chino ha hecho especial hincapié en la unidad de estas 56 nacionalidades. La mayoría de las minorías étnicas chinas se encuentra en regiones fronterizas (Mongolia, Xinjiang, Tibet, Yunnan, Guizhou…), por lo que su integración en el estado era una cuestión de seguridad nacional. En la Constitución se recoge "la igualdad de todos los grupos étnicos" y todavía gozan de algunos privilegios (exención de la política del hijo único, más facilidad para entrar en las universidades, prioridad para determinados trabajos…).

Sin embargo, y a pesar de que las cosas hayan mejorado mucho en los últimos 30 años (sobre todo después de la desastrosa Revolución Cultural), las minorías en China siguen controladas por Pekín. Laura Newby, profesora en Oxford e investigadora de las etnias en China, explica como el concepto de "minoría" implica que su "salud, riqueza y bienestar, y por supuesto, derecho a existir", dependen de la predominante mayoría han. Los problemas en Xinjiang y Tibet, los lugares donde hay un mayor sentimiento de identidad nacional, son una clara muestra de que todavía quedan muchas cosas por resolver para poder hablar de "una familia de 56 nacionalidades", como rezan algunos de los carteles en el museo de Pekín.

Algunas de estas minorías étnicas no sólo están enfrente de los estadios, sino también dentro. Entre los más conocidos están algunos boxeadores uigures (sobre todo Maimaitituersun Qiong, que perdió el lunes en los Juegos) y varios arqueros de la etnia Xibo, entre ellos seis que forman parte del equipo nacional chino. El más conocido de los Xibo es Xue Haifeng, que el pasado lunes ganó junto con sus compañeros la medalla de bronce por equipos. Hace mil años considerados los mejores arqueros del Imperio, algunos Xibo se han transformado ahora en deportistas de tiro con arco. La modernidad parece haberles acercado a su pasado.