Persona, animal o cosa

JOHN COBRA - Y los trolls.

Berto Romero

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El 24 de mayo de 2008 asistí, con una mezcla de emoción e hilaridad, a la actuación de Rodolfo Chikilicuatre en el Beogradska Arena de Belgrado. Y yo, que vi esos rayos C brillar en la oscuridad más allá de la puerta de Tanhauser, contemplé con estupor y escalofrío el pasado lunes la ominosa performance de John Cobra en la gala eurovisiva de TVE. 

El estupor venía provocado no tanto por los exabruptos groseros de Cobra y sus repetidas exhortaciones al público a que le deglutiera las gónadas, como por la alucinante tensión que producía su yuxtaposición con una Anne Igartiburu estoica, incólume, convertida en un sólido reducto zen, un epicentro humano y calmo en medio de la tormenta lumpen que se desataba a su alrededor. Por otra parte, el escalofrío venía dado por la remota sensación de sentirme en parte responsable del desaguisado. Consciente, con las orejas enrojecidas, de haber sido uno de los que abrieron una puerta para que pasara un gato y por la que ahora se cuela un tigre.

Hemos asistido al siguiente paso evolutivo (o involutivo, según quieran mirarlo) de una iniciativa que en su momento ya apuntó maneras dinamiteras, aunque reconozco que desde un punto de vista eminentemente ingenuo, y que ahora ha eclosionado espontáneamente en una apoteosis troll. En Internet, un troll es aquel que busca provocar e incomodar intencionadamente al resto de usuarios o lectores de blogs o foros, con el objetivo de crear controversia, enfados o enfrentamientos. Un revienta-fiestas.

¡Viva forocoches! aullaba Cobra entre agarrones de su entrepierna. Quizá el grito pasó más o menos inadvertido para algunos, que quizá pensaron "qué majo, envía saludos a sus amigos del taller mecánico". Y no, se refería al foro de Internet que le aupó con sus votos a esa primera incursión transversal en televisión del trollismo de internet. Medio en el que se había forjado ya John Cobra a través de su duelo cruzado de insultos y amenazas con El Batu, otro inclasificable subproducto de la mitología youtube. Ahora, la temible criatura queda a la espera de incorporarse a la galería de algún programa de televisión rosa, donde, suponemos, eclosionará completamente y nos ofrecerá lo peor de sí mismo. Y habremos creado otro monstruo.