Persona, animal o cosa

ESTADISTICA DE LA MUERTE ESPAÑOLA-Mala buena noticia

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Marta Nebot 

La estadística de fallecimientos de la población española del Instituto Nacional de Estadística trae una sorprendente novedad. El podium del ranking de las causas de muerte no naturales ha cambiado. La buena nueva de la reducción de un 20,7% de las defunciones en accidentes de tráfico ha provocado la mala de que el suicidio se convierta en la primera causa externa de muerte de España. ¿Eso no era cosa de los suecos? ¿Será que estamos más europeos que nunca? ¿O es que lo de los suecos era un mito y simplemente son más prudentes y tienen mejores carreteras? Una vez más se confirma que todas las informaciones tienen muchas posibles lecturas como, por ejemplo, las que voy a hacer de otros datos de esta estadística...

Según ésta, los españoles de lo que mueren más es del corazón y las españolas de la cabeza; lo que me da mucho que pensar. Porque se supone que las féminas somos más emocionales y los varones más cerebrales; así que o el mundo está al revés o es que las emociones afectan más a la pelota grande que a la rosa y ser cerebral consiste en dejar más tranquila a la cabeza.  Ellos cortan por lo sano: se suicidan más (el 77,4%); mientras nosotras aguantamos hasta que nos revienta la azotea (las enfermedades cerebro-vasculares son nuestra principal causa de mortandad). Además, por más que nos duela, se nos va un poco más la cabeza (68,2% de las demencias y 69,6 de los Alzheimers) y es que lo mismo vivimos en un mundo  más de números que  de emociones e intuiciones que, como no tienen sitio, acaban por pudrírsenos dentro. En segundo lugar, ellos mueren de cánceres respiratorios y nosotras de corazón y en tercero, lo suyo es el cáncer de próstata y lo nuestro el de mama.

En conclusión, somos iguales en derechos y, supuestamente, en oportunidades pero no físicamente y eso probablemente genere más diferencias. Hay teorías que afirman que nuestras enfermedades tienen orígenes psicológicos y que, genética aparte, tienen mucho que ver con la manera de vivir. Así que, si nos complementáramos mejor, lo mismo ellos morirían menos por huevos y se maltratarían menos el corazón y nosotras nos dejaríamos más en paz la cabeza y pondríamos menos el pecho a todas las balas.