Persona, animal o cosa

EMBARAZADAS – Se sienten, coño

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Marta Nebot 

El nuevo "baby-boom" colea. El Instituto Nacional de Estadística vaticinó 500.000 nacimientos para el 2009, la cifra más alta desde 1983. Lo que no hizo el INE fue explicar el motivo de este fenómeno, que para muchos es porque las crisis incrementan la afición al deporte más sano y más barato. Yo me refiero a criar retoños –no sean malpensados-. Los hijos no son caros y, aunque no lo parezca, esta afirmación es irrefutable, como lo demuestra el hecho de que en el tercer mundo no paran y no pueden tirar de tarjeta de crédito. Lo que encarece son los extras, que no vienen de serie, y cuyos precios se marcan aprovechándose de la culpa por falta de tiempo y del desconocimiento total de los primerizos.  El caso es que, con la llegada de la primavera, este acontecimiento social se hace más visible porque las embarazadas de ahora prefieren marcar sus curvas a vestirse a lo Monserrat Caballé, a lo Rapel o a lo mesa-camilla. Esta nueva tendencia premamá dificulta el camuflarse en el transporte público. Ahora se las ve perfectamente, por mucho que uno vaya ensimismado en lo que lee, piensa o dormita. Y, con su salida del armario, también han sacado de sus escondites a los tan incívicos que no respetan ni los carteles que recuerdan para quiénes están reservados esos asientos. Este significativo deterioro social, que denota el "sálvese quién pueda" imperante, también lo sufren los minusválidos y los ancianos. Confieso, que estoy más sensible al caso que nos ocupa por llevar unos meses formando parte de este colectivo; lo que ha provocado que descubra que no es sólo una cuestión estética sino la convivencia más sacrificada que existe. Para las que no lo sepan, tener ese tipo de bulto en el abdomen no es como ponerse otros más arriba. Si compartir casa es difícil, imaginen lo que es compartir hasta las calorías y el oxígeno. Pero, volviendo a lo de los ancianos, algunos no despiertan mi solidaridad porque los hay tan hartos de que no se les ceda el asiento, que propinan codazos en tripas ajenas para tomar la delantera en su batalla cotidiana. Y, como sólo se me ocurre añadir: ¿adónde vamos a llegar?, he pensado: además de embarazada, ¿me estaré haciendo vieja?