Persona, animal o cosa

LA HIMENOPLASTIA – Necesidad allí y lujo acá

 

 

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Marta Nebot

 Esta semana he leído que la himenoplastia o borrado físico del pasado sexual femenino se practica con asiduidad en Tegucigalpa (Honduras). Allí se hace para conseguir marido, evitarle una deshonra a la familia y para superar violaciones porque, parece ser que, en ese país, se tira más de bisturí que de diván y de mentir antes que de contar. Esto último, inexplicablemente, me ha hecho pensar en esas millonarias que ahora salen tanto en televisión, en programas de gran audiencia, mostrando su opulencia y su aburrimiento y se me ha ocurrido que lo mismo les interesa este otro retoque. 

Su precio allí es de 1500 dólares y la intervención quirúrgica dura sólo 50 minutos. Según un especialista, el Doctor González, la mayoría de sus pacientes son de clase media, tienen entre 18 y 25 años y se sienten culpables y avergonzadas de su pasado. Otras son menores "ultrajadas" por un novio que no quiso pasar por la vicaría. Éstas suelen ir acompañadas por su madre, que se cree responsable de lo ocurrido y que trata de salvar a la familia del desastre, hasta ocultándole los hechos a su marido y padre de la criatura. La tercera casuística más común es la de las agredidas sexualmente que acuden al cirujano sin pasar por el psicólogo porque no está bien visto. Vamos que antes vírgenes que cuerdas.  

Y, conforme leía estos datos, he deducido que lo que en Honduras puede salvar la vida de una mujer, en otras partes del mundo podría convertirse en una moda de la jet set.  Por menos de lo que estas señoras gastan en limas de uñas pueden regalarle a sus parejas un momento inolvidable: el honor de redesvirgarlas (como cantaba Madonna: "Like a Virgen, ¡uh!"). Digo yo, que es lo menos que pueden hacer por ellos porque, siendo mantenidas a esos niveles, la compensación debe de estar a la altura. Y no sólo es que lo diga yo, es que lo confirman las estadísticas: en las clases más altas es dónde más se maltrata. Las jaulas de oro son muy bonitas pero, salvo los santos, nadie da todo por nada. Ya veréis como cunde mi idea y pronto ponen charters business class a Tegucigalpa; o lo mismo no porque aquí llevan años haciéndolo, sólo que, como será más caro, los médicos no cantan.