Persona, animal o cosa

LA PRÓTESIS DE CULO- Un gran avance para la humanidad

La medicina avanza que es una barbaridad. Ahora lo último es una nueva prótesis para glúteos inocua, flexible y perdurable, diseñada por el cirujano plástico peruano César Morillas. Se trata de una modalidad bilobulada, es decir, dividida en dos mitades –de momento, la raja no hay quien nos la quite– que se sitúa debajo del músculo grueso (que ahí reside, desarrollado o no) para evitar que se vea o ensanche por algún motivo. O sea, para que los que se animen no queden bizcos de nalgas, como algunas quedan de senos. Hasta ahora la técnica empleada era la inyección de grasa, reabsorbida por el cuerpo hasta dos años después de la intervención y particularmente dolorosa al realizar esfuerzos físicos. Vamos, que nadie se la hacía porque como efecto secundario se te podía poner como un pandero y, aunque tuvieras suerte y te quedara de mármol, sin gimnasia el resto se venía al suelo. De hecho, han trascendido una gran cantidad de implantes mamarios y ninguno culario. Cosa que, claramente, a partir de ahora cambiará; ya que la aplicación de este nuevo avance es mucho más amplia que la anterior. Recordemos que el aumento de pecho sólo tiene función estética y culinaria (para algunos) y el de trasero puede tener mogollón. Desde luego que les vendrá bien a las/los que viven de su imagen, que no tengan inconveniente en recauchutarse otro poco. Pero es que también les vendrá de perlas a los que chupan banquillo (en el Madrid de Florentino va a ser un alivio) y a los que están agarrados a sus asientos con tanta fuerza que cuando se levanten, más que plano, lo tendrán cóncavo –que es peor–.  Como Durao Barroso, que se clavó en

la Presidencia de

la Comisión Europea en tiempos del trío calavera (con foto en las Azores y todo) y ahí sigue, ahora aplaudiendo con los cachetes la llegada del nuevo invento. Pero no está solo. Ese aplauso debe ser multitudinario porque con las posaderas salvadas los cargos pueden ser eternos, hagan lo que hagan. De hecho, esta misma semana nos hemos enterado de que los artífices de la peor crisis económica de la historia están volviendo a sus sitios de mando en Wall Street, esta vez –supongo– con sus culos aún más cubiertos. ¡Gracias, doctor!