Michael Jackson (2). Humor sushi.

Berto Romerohumor-sushi-_blog.jpg

El 17 de mayo pasado publiqué en este mismo diario una columna sobre Michael Jackson y sus supuestos problemas para afrontar la gira de verano que venía preparando. Problemas que han sido ya solventados. Porque morirse, al fin y al cabo, no deja de ser una tajante solución a cualquier problema. Yo mismo, por ejemplo, me estaba decidiendo sobre si viajar a Londres para verle actuar o no. Y, claro, va a ser que no.

Cito textualmente lo que escribí: “temo perder la oportunidad de ver a Jackson en directo. Pienso que de un día para otro podría estallar, licuarse, desmembrarse, partírsele la cadera, derretírsele el rostro, volverse del revés como un calcetín o convertirse en un puñado de cenizas al entrar en contacto con la luz solar y quedar desparramado por el viento en una avenida de Los Ángeles”. Al final ha sido un paro cardíaco, dicen. Lo que viene siendo la muerte de todo el mundo, porque, normalmente, te pase lo que te pase, acaba siendo un paro cardíaco lo que te pone el sello de “material de jardinería”.

Michael Jackson fue glosado como el mito musical que fue durante un período de tiempo de entre 24 y 48 horas. De ahí pasamos rápidamente a la fase de despelleje, que en este caso está siendo particularmente intensa: de momento ya he oído decir que llevaba peluca, que carecía de tabique nasal, que llevaba marcas de trece operaciones en el cuerpo, que se enchufaba lo mismo que el doctor House, etcétera. Al loro.

A día de hoy ya tengo el buzón de correo electrónico cuajado de chistes sobre la muerte de Michael Jackson. Algunos de ellos fueron absolutamente inmediatos. Llegué incluso a recibir uno que ya venía en el mismo sms con que un amigo me informaba del fallecimiento. Añadía que murió porque no se habían dado cuenta de que se estaba poniendo blanco. Muchísimo más rápido que cuando lo del 11-S. Creo recordar que entonces tardé unos cinco días en recibir los primeros chistes negros.

Recuerdo una cita de Woody Allen que  decía lo siguiente: el humor es el resultado de la tragedia macerada por el paso del tiempo. Totalmente cierto, sólo que, como cada vez disponemos de menos tiempo, no podemos permitirnos el lujo de dejar macerar nada. Humor sushi.