Persona, animal o cosa

LA VUELTA A LA TORTILLA - Saber ganar

Marta Nebot

Como no cocino, me parece muy difícil dar la vuelta a la tortilla a golpe de muñeca sin pegarla al techo o desparramarla por el suelo. Sin embargo, en la vida las tortillas se acaban dando la vuelta casi solas…

Hasta hace poco e incluso todavía hoy en muchos círculos, la mujer que se acuesta con varios queda descalificada para relaciones estables o porque se la llama puta en petit comité – a la cara ya no se hace tanto porque, tras décadas de lucha por la igualdad, empieza a no estar bien visto – .

Karen Owen ha dado la vuelta al asunto. Es una estudiante de la universidad Duke de EEUU (una de las diez mejores del mundo), a la que le dio por escribir un informe sobre sus encuentros sexuales con trece conocidos e importantes atletas universitarios de la misma institución. La llamada "Fuck list", aunque "en principio sólo era para unos amigos", se difundió por internet como la pólvora con las fotos de "los buenos" y "los malos amantes", el tamaño de sus miembros y sus peticiones morbosas. Hoy, aunque le han ofrecido escribir un libro sobre el asunto y no sabemos si finalmente lo hará, declara que se arrepiente y ha desaparecido de las redes sociales, probablemente por miedo a las represalias de los que peor se lo montan.

O sea que de víctima a verdugo y viceversa. Seguro que en la mojigata  yanquilandia hubo a quien trece le parecieron muchos y, aunque creo que Karen se pasó varios pueblos, también creo que lo mismo es que se cansó de recibir golpes y decidió devolverlos con la misma moneda, igual de falsa por ambas caras:  a nosotras se nos descalifica por promiscuas y a ellos por incompetentes. De hecho, si esto ha trascendido es porque más de uno, según ella, no es muy buen amante o la tiene pequeña. Y ni nosotras perdemos valor con el uso, ni ellos por la falta de habilidad, como si la calidad del sexo sólo dependiera de ellos. Nosotras no nos gastamos con el rozamiento, ni son sólo ellos los responsables de que los polvos sean inolvidables o dignos de olvidar. Con estos prejuicios los dos salimos perdiendo.

En fin que en la guerra de los sexos lo mejor es que no le demos la vuelta a la tortilla sino que hagamos un revuelto para que nadie se tenga que quemar.