Persona, animal o cosa

CAMISAS - Asegurar los botones.

Berto Romero

10 de octubre de 2010. La civilización ha llegado a niveles de sofisticación francamente apabullantes. Mientras afrontamos con descaro desafíos que hace tan sólo una década parecían quimeras, resulta aún hoy prácticamente imposible comprar una camisa en la que los botones no estén mal cosidos. Y no es por la crisis. Esto ocurre desde que tengo recuerdos. Se ha convertido en un lugar común para todos cuando adquirimos una camisa: "antes de ponértela, hay que asegurar los botones". Una obligación no escrita. Mientras lee esta columna, miles de personas en todo el mundo están enhebrando una aguja y re-cosiendo unos botones desvaídos. Perpetuando esta especie de absurda tradición ancestral en la que hemos quedado atrapados. En muchos de esos casos, como el mío, con resultados desastrosos.

Tras hacer una breve consulta entre trabajadores del sector textil, descubro que hay un motivo: el proceso de coser el botón se hace a máquina, como el resto de la laboriosa cadena de fabricación de la prenda. Sin embargo, dicha máquina no puede igualar en calidad el cosido a mano que haría una persona, lo cual encarecería y haría más lento el trabajo. ¿Realmente es cierto que el mismo genio que ha llevado a la humanidad a operar a corazón abierto o poner un pie sobre la luna no ha sido capaz de inventar una máquina que haga bien esto? La pieza sale al mercado con unos botones bailongos a duras penas sostenidos por un precario hilo, del que sólo hace falta tirar por un extremo para retirarlo. El marrón se pasa así al consumidor, que tiene tres opciones. Coserlos él mismo como buenamente pueda, dársela a su madre, en el caso de que ésta aún sepa coser a mano, o contratar los servicios de una costurera profesional.

Como un botón es algo pequeño y aparentemente inofensivo, como comunidad no hemos reaccionado a la afrenta. Aceptamos la prenda imperfecta y prematura como nos la venden. ¿Se imaginan un caso similar en un coche? "Recuerde apretar bien las ruedas antes de empezar a conducir o se saldrán en la primera curva". O en la sanidad pública: "ya está operado del apéndice, recuerde recoger el kit de sutura para asegurarse bien la herida, antes de que se le caigan los órganos al suelo".