Factor humano. Gran hermano marciano.

Berto Romero

El martes pasado concluyó el experimento conocido popularmente como “gran hermano marciano”, o sea, el encierro durante más de tres meses (105 días) de un grupo de voluntarios en una cápsula de similares características a la que se utilizaría para viajar a Marte. Llevado a cabo en Moscú por la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Instituto de Problemas Biomédicos (IPBM) ruso, esta fase inicial del proyecto Mars-500, tenía como objetivo comprobar los efectos fisiológicos y psicológicos del prolongado aislamiento en una misión tripulada a Marte.

Los seis voluntarios (en estructura de chiste clásico: cuatro rusos, un francés y un alemán) han salido intactos de la pequeña cápsula. Con sus bambas y sus chándales, y esa cara de enfermo que se te pone cuando llevas más de una semana sin salir de casa, pero intactos. Llama la atención la ausencia de mujeres en el experimento. He leído que las habrá en próximas experiencias. Quizá intenten ir aumentando la complejidad gradualmente. De todos modos ha sido un éxito: un pequeño paso para la convivencia humana, un gran salto para el olor a humanidad.

Eso que llaman “factor humano” da más miedo que un pollo con una navaja. En una misión de estas características, y mientras no descubramos cómo hibernarnos (no, lo de Walt Disney no vale), el principal peligro es liarla durante el trayecto. “Johnny, dile al piloto que corrija el rumbo, que vamos directos a un asteroide”. “Johnny, dile al inútil de Boris que no me diga cómo tengo que hacer mi trabajo y que se ocupe de recoger sus calcetines sudados, que llevan flotando en la sala de recreo desde hace dos semanas”. “Vaya, vaya, ahora que necesitan un mensajero los señores yolosétododelespacio se dignan a dirigirle la palabra al insignificante oficial científico Johnny, ¿verdad? Que os den…” (Explosión).

Ésta ha sido la fase previa del experimento gordo que se llevará a cabo en 2010. Entonces serán 520 días, casi año y medio, lo que llevaría ir y volver a Marte, más una supuesta estancia de 30 días (que es tontería echar ese viaje para tocar pared y volver). La NASA y la ESA (¿posible nombre de dúo musical?) tienen previsto llegar a Marte en los próximos 30 años. Habrá que llevarse bien.