Persona, animal o cosa

Lavadoras de perros: para limpiarlos sin salpicarse

Marta Nebot

Ya podemos lavar y desparasitar a nuestros mejores amigos sin mancharnos las manos, sin temor a que se nos pegue algún bicho, sin que se puedan revolver y darnos un mordisco porque al quitarles la porquería les molestemos –que, por muy asquerosa que sea, ellos pensarán: "Guau, guau, a mí me gusta y es mía"–. Han sacado varios modelos. Las hay para profesionales (recomendadas para animales más grandes) y para amateurs. Pero funcionan igual, como una máquina expendedora de bebidas o de condones. Además, el fabricante afirma que son buenísimas para su piel y que se sienten como en un hidromasaje.Y, digo yo: ¡qué pena que no las haya para políticos! Igual que pronto habrá de estas en todas las estaciones, deberían poner al menos una de las otras en los despachos de los secretarios generales. Así se ahorrarían inevitables y costosos procesos de limpieza y desparasitación. Porque el político tiene que cuidar su imagen, pero también su higiene, ya que su hábitat natural está repleto de peligrosos parásitos que, a cambio de regalos amistosos, nos chupan a todos la sangre.Rajoy anda limpia que te limpia a base de fotos. Para mañana, aprovechando un mitin de campaña, ha montado por sorpresa una colada en Alicante para Trillo y Camps. Debe considerar que necesitan lavarse y que tanto frotar no puede salpicarle. Camps, claro está, volverá a asear sus trajes, aunque sigue sin encontrar el quitamanchas definitivo en forma de factura, ticket o justificante. Lo de Trillo tampoco parece fácil, porque, o no ha seguido el juicio y por eso dice que la sentencia la acata, pero no la comparte, o defiende lo indefendible, por si sus ex perros bienmandados se enfurecen y exigen que la limpieza sea más grande.La verdad es que hay manchas que no salen ni con lejía de baños de multitudes ni con Cebralín de clacs montadas para aparecer en los informativos de las tres. Son lamparones que, por mucho que se disimulen, todo el mundo los ve y, como "dime con quién andas y te diré quién eres", si no se quiere parecer sucio hay que hacer lo que hay que hacer. Se tarda en admitirlo y entiendo que dépena, pero es que los que se ensucian así ya sólo deberían servir para hacer trapos.