PAPEL HIGIÉNICO – Áspero como píxel.

Berto Romero

Si usted está leyendo este diario en su edición de papel debe saber que esto repercutirá positivamente en su higiene íntima. Si por el contrario está leyendo esta columna en una pantalla de ordenador, prepárese para conocer un efecto mariposa que inesperadamente puede atacarle por la retaguardia.

Hace unos meses se dio a conocer un informe que explicaba cómo la crisis de la prensa de papel repercute en el mercado del papel higiénico. Y lo que es más importante, en la calidad de éste. Al parecer, el aumento de las comunicaciones electrónicas trae como resultado que se tiren menos periódicos tradicionales (como este que está usted leyendo ahora mismo) y revistas al contenedor.

El papel reciclado es la materia prima del sector del papel WC. Y esa misma condición de usado es la que confiere al rollo higiénico su característica y, por qué no decirlo, deseada suavidad. En conclusión, el papel de váter creado a partir de papel de primer uso resulta más puro, y por lo tanto, menos flexible y blando, más áspero.

Por supuesto, para conseguir el mismo nivel de suavidad a partir de papel no reutilizado, la industria se enfrenta a un problema de tipo medioambiental. El empleo para este menester de la materia prima original implica, de entrada, talar más árboles. Y dotarlo de la deseada morbidez obliga a tratarlo con compuestos químicos, dañando de nuevo así el equilibrio ecológico del planeta. La industria papelera se centra ahora en investigar soluciones “limpias” al problema, tales como modificar las fibras del papel con enzimas.

Cuando se habla de la deriva de la comunicación hacia lo digital siempre se señalan algunas contraindicaciones para los usuarios. Los problemas de columna derivados de la mala postura al sentarse ante los ordenadores, la vista cansada por la luminiscencia de las pantallas. Pero nadie alude a este efecto secundario oculto.

De alguna manera, leer más prensa de papel no sólo le hará más sabio sino que le puede dibujar al menos una sonrisa en la cara al día. Dependiendo de su regularidad.