Persona, animal o cosa

Matrimonios homosexuales: ahora sí, ahora no

Marta Nebot

Cómo cambian los tiempos! Sí, es frase de abuela, pero es que es más verdad que nunca: ¡están mutantes! Por ejemplo, las 18.000 parejas homosexuales que contrajeron matrimonio en California entre mayo y septiembre del año pasado pueden usar el codiciado término, pero las que lo hicieron a partir de entonces no. Aunque lo mismo el año que viene, después de votar otra vez al respecto, vuelven a poder hacerlo. Según su Supremo, allí este colectivo va a seguir casándose y teniendo exactamente los mismos derechos, pero quedan vetados para llamar a lo suyo por su nombre. Lo que demuestra que la mayor democracia, es decir, esa en la que se eligen más cosas por votación popular (en algunos estados hasta a los jueces, jefes de policía y enmiendas a sus constituciones), además de cruel e injusta –véanse, sus cifras de penas de muerte– puede ser muy rápida, pero también ridícula y manipuladora.California ya se ha gastado 73 millones de dólares en convencer a los votantes sobre este asunto. De hecho, la sentencia acaba de ratificar la decisión popular (52% de los votos) de enmendar su Carta Magna para definir matrimonio como la unión exclusiva entre hombre y mujer. Pero ¿era sólo lingüística lo que votó el pueblo soberano? ¿O había homofobia en esas votaciones? Viendo los vídeos de la campaña electoral está claro que se votó algo más que un nombre. Sin embargo, el Supremo, a golpe de dialéctica, borró lo que no fuera semántica por el pueblo pero sin el pueblo. Total, sólo ganaron por un 2%. Lo mismo hasta en los colegios, aunque la mayoría no quiera, empiezan a contar el cuento del rey Luis casado con el rey Roberto.Si el ejemplo cunde en nuestros tribunales, pronto escucharemos en esas series de televisión "apestadas de homosexuales y putillas graciosas" que le gustan a la izquierda, según Miguel Ángel Rodríguez (ex portavoz parlamentario del PP): "Ay, maricón, que te he visto el anillo. ¿Lo vuestro es matrimonio de verdad o sólo arrejuntamiento con churumbeles?".Aquí como allí, prospere o no el recurso del PP contra las bodas gays, seguirán ganando terreno en igualdad y formando familias, porque a la libertad no hay sustantivo ni sentencia que la frene.