Persona, animal o cosa

NUEVA BARRA LIBRE - Gratis y saludable

Marta Nebot

 El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acaba de dar un pequeño paso para un catalán pero uno grande para la humanidad española. Con una sola sentencia el país entero mejorará –y no me refiero al periódico ni a la nación catalana-. Gracias a la juez Sara María Rose Vidal, España ha dejado de ser un país en el que sólo se puede insultar al poder de pensamiento para convertirse en uno en el que también se pueda hacer de obra. Con eso, según mi terapeuta, se prevendrán más de una úlcera y millones de lumbalgias. Textualmente la sentencia dice que hay que tener en cuenta "el contexto" de tensión y la actual "degradación social de el lenguaje" que ha llevado a que hijo de p "sea de uso corriente". Que yo diría más: en Andalucía, por ejemplo, te lo pueden llamar de cariño y con cariño también (la ironía no es cosa exclusiva de Rajoy).Esta semana, ya sea sin acritud o con mala baba, la mayoría de la población lo ha pensado sobre el vicepresidente del BBVA que se prejubila con 52 millones de euros bajo el ala -y no es que le esté llamando pájaro; es, como bien sentencia la jueza, una forma de hablar-. Al ministro de trabajo se lo he notado cuando declaró al respecto que sólo pide que este tipo de señores "no le den consejos" sobre recortar subsidios o pensiones a quienes ganaban 1200 euros. Y me sorprendió bastante porque es un ministro tan bonachón que apuesto a que ni quitándole la cartera consigues cabrearle. Claro que, pensándolo bien, es normal que el asunto le mosquee. La negociación colectiva naufragó por algo más de lo que este señor se va a llevar por jugar a la petanca antes. Sobre todo porque ya hay cinco grandes bancos ingleses que han aceptado, como recomendó el G20, dejar de dar primas millonarias sin condiciones.Así que Señor Corbacho, cuídese, que la salud es lo primero. Para prevenir dolencias futuras le recomiendo que llame a cada uno por su nombre. Porque si llamar "hijo de puta" al jefe no es motivo de despido ni de indemnización, si el insulto en su contexto tiene sentido, es que en los contextos adecuados hay barra libre para llamar a cada uno lo que se merece. Y, si encima es gratis, siguiendo el culto nacional a ello, es casi obligado.