Persona, animal o cosa

ARCH WEST - Enterrado en Doritos

Berto Romero

Ha muerto Arch West, el inventor de los Doritos (o para ser justo, el que patentó en Estados Unidos la versión comercial de los totopos mexicanos). Y se ha sabido que su última voluntad es ser enterrado en ellos. La noticia pierde fuerza cuando se entra al detalle, ya que lo que se hará es "echar Doritos antes de enterrar la urna con sus cenizas". Lamentablemente, con un par de bolsas ya se podrá celebrar la ceremonia. No habrá una retroexcavadora derramando snacks sobre un ataúd como yo imaginaba.

Como sea, la decisión tiene la mezcla justa de solemnidad y guasa. Y me toca de cerca, porque a principios de los 90 desarrollé una obsesión con los Doritos. Andaba yo sumergido con un primo mío en una espiral de tontería juvenil que, entre otras cosas, nos llevó a subirnos juntos por primera vez a un escenario. Manteníamos una frenética correspondencia epistolar, pese a vivir relativamente cerca, en que nos narrábamos el uno al otro historias inventadas. En ellas, era constante nuestra obsesión por los Doritos Tex-Mex, que considerábamos maná de dioses, el equivalente pagano de la hostia sagrada.

Una vez, llegamos a protestar ante el lanzamiento de los "Doritos Barbacoa", enviando una carta a Matutano profundamente ofendidos. Nos parecía blasfemo su sabor similar al de los Fritos de maiz. Nunca contestaron. Y nos pareció extraño, porque sí habíamos recibido respuesta de Nestlé ante una misiva similar en que elogiábamos su nuevo dosificador para la leche condensada: una genial membrana que nos recordaba la forma y funcionamiento de un esfínter humano. Nestlé nos respondió en el tono exacto, mezcla de seriedad y sorna, con el que nosotros habíamos redactado el mensaje. Esa misma mezcla que percibo hoy en la decisión de Arch West.

Sin duda, en su día, nuestra carta no llegó a sus manos y quedó varada en algún despacho de la multinacional. Sin embargo, la noticia de esta semana viene a confirmar que el inventor del maná pagano estaba en sintonía con nosotros, sus adeptos. Buen viaje al paraíso de los aperitivos salados, Arch.