Persona, animal o cosa

FIN DEL HAMBRE - Un objetivo concreto y sin bandera

Marta Nebot

Ayer fue el Día Mundial de
la Comida,  tan simbólico como el sin coches o sin tabaco. Vamos, que los 900 millones de personas que cada noche se van a la cama con un agujero en el estómago –del que en occidente sólo las anoréxicas saben un poco de qué va– se acostaron con la misma necesidad horrible. Igual que pasa en esos otros días en que uno se da cuenta de la efeméride en mitad de
la M-30 (o la letra que sea) o cuando va al estanco a comprar. Estas fechas son mojones en el camino del calendario que sólo sirven para concienciar al que quiere porque, con tanta conmemoración y tanta cifra inasible, no nos podemos concienciar por todo porque no nos cabe. Así que he pensado que lo mejor será que, una vez que uno ha hecho el camino unos cuantos años,  elija qué mojón le conciencia más para pasar del pensamiento a la obra y así dejar a la conciencia descansar. Yo me he decidido por éste porque acabar con el hambre sería lo más. Los de los sesenta tuvieron su mayo y su John Lennon pero es que nosotros somos la primera generación que tiene en sus manos pasar a la historia por algo más que por soñar. Eso es lo que dicen en

la Alianza Española contra
la Pobreza; una plataforma formada por más de mil ongds, movimientos sociales, sindicales, religiosos, ecologistas y de la sociedad civil en general. Es decir, una organización que no es ni roja ni azul, ni tiene color, solamente un objetivo concreto: hacer presión para que los 192 gobiernos que se comprometieron en 2000 a acabar con el hambre (antes de 2015) lo cumplan. Para ello, promueven movilizaciones durante
la Semana contra
la Pobreza –en la que casualmente estamos– a través de la web www.rebélatecontralapobreza.org. Lo suyo no es quemar contenedores ni montar barricadas. Ellos son más de creer que, dentro de la democracia, la presión social pacífica puede mover montañas. Los que me leéis habitualmente, ya sabéis que soy agnóstica hasta sobre la raza humana. Pero lo que no sé si he dejado claro ya es que también soy de la opinión de que conviene luchar por algo para formar parte de alguna cosa, para no vivir en un nicho con la conciencia repleta pero sin ninguna esperanza y, sobretodo, muy inútil, triste y sola.