Persona, animal o cosa

CORRUPCIÓN - A sanear

Berto Romero

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Estamos de enhorabuena. Operación Pretoria es el nombre de la última trama de corrupción descubierta en la última semana. En este caso, los chanchullos inmobiliarios salpican a la clase política catalana. Y viene a añadirse al caso Millet, a la trama Gürtel y deseo, de todo corazón, que la próxima semana aparezca una nueva trama de corrupción, si cabe aún más escandalosa. Y en dos semanas, si puede ser, otra. O, Dios me escuche, dos, si tiene a bien. Leo en la prensa que los principales cargos políticos del país se muestran nerviosos ante un posible aumento del desapego de los ciudadanos  hacia su clase, que temen que se pueda poner en crisis a las instituciones. Esa batalla está perdida. Los ciudadanos hemos interiorizado desde hace ya demasiados años esa máxima repugnante que dice que "la corrupción es inherente al éxito político", y añado que al éxito en cualquier otro ámbito social. Esa basura nos ha calado hasta el tuétano. La única manera de desterrar el "todos son iguales" de la conciencia colectiva es la purga. Total y absoluta. Como decía el fabuloso fontanero de "El Milagro de P.Tinto" (Javier Fesser, 1998): "si hay que sanear, se sanea".

A sanear. Estamos en crisis, ¿no es cierto? Ya les habrán dicho muchas veces que "crisis" es una palabra que proviene del griego, y significa en su origen "cambio". Vale, de acuerdo. Ventilador sobre las heces. Queremos ver un interminable desfile de corruptos asquerosos que nos deje sin aliento. Y han de ser muchos, muchísimos, y muy variados, de todos los ámbitos sociales. No sólo políticos, también empresarios, banqueros, abogados, comerciales, directivos, lo que haga falta. A tope. Queremos quedarnos sin resuello, hasta que llegue un momento en que cuando pensemos que el triunfo puede venir del esfuerzo honrado no nos sintamos ingenuos. Hasta que la palabra impunidad parezca remitir a un pasado desagradable en que aún no habíamos aprendido a comportarnos.

Hemos llegado a la situación de crisis en que estamos a todos los niveles por culpa de la cultura del pelotazo, el amiguismo, el mínimo esfuerzo, la picaresca y el absoluto desprecio por la colectividad. En el punto en que estamos resulta imposible salir de ella a base de parches. Así que a sanear. Más. Más.