RYANAIR – Siempre a la vanguardia

Berto Romero

Michael O’Leary, presidente de Ryanair, ha repetido su intención de conseguir que en algunos de sus vuelos los pasajeros viajen de pie. Ha dicho que en cuanto las autoridades aeronáuticas declaren que es seguro para los usuarios, su empresa “tardará una semana” en instalar asientos verticales a precios más económicos. Así como queriendo decir “tengo los aviones preparados y me queman en el hangar”.

Según he leído “se trata de unos asientos como los que existen en una barra de bar en los que los pasajeros podrán sentarse o permanecer de pie cuando las condiciones lo permitan y siempre que el vuelo no supere los 90 minutos de duración”. ¿Y si hay turbulencias? ¿Cómo se asegura bien a los pasajeros? Quizá con unos grilletes al suelo que sujeten los pies y agarrándose los unos a los otros para no entrechocar las cabezas. No, no me hagan caso, estaba bromeando. Por lógica, si se embute la cantidad suficiente de pasajeros en una cabina la propia presión de los cuerpos evita las lesiones, convirtiendo todo el pasaje en una uniforme masa de carne al vacío.

Es una excelente idea, ya que todo el mundo sabe cuán saludable es para la circulación estar de pie. Ryanair no es nueva aplicando este tipo de mejoras en sus vuelos. Sin ir más lejos, al no asignar un asiento a cada billete obliga a los pasajeros a darse unas tonificantes carreras hasta el avión para conseguir los mejores sitios.

Siguiendo esta misma línea de I+D al servicio de la salud, O’Leary asegura que sigue esperando que le autoricen a cobrar por la utilización del baño dentro de los aviones. Esta medida llevará a muchos ciudadanos a realizar ejercicios de autocontrol de la vejiga, que fortalecen la musculatura genital, mejorando incluso la actividad sexual. De paso, también se pondrá freno a tanto insensato que orina por vicio, o para marcar territorio.

Quedan más vías de innovación, claro, como la sedación y embalaje en bodega o la habilitación para pasajeros de la parte exterior del fuselaje. Pero de momento hay que celebrar este nuevo avance en la historia de la aeronáutica. Acaso sólo comparable a aquellos pioneros que se echaban por unas rampas con unas bicicletas con alas de madera y lona para darse soberbios talegazos contra el suelo.