Persona, animal o cosa

LEY BECKHAM - Que Goliat pague igual que David

ley-beckham.JPG Miguel Santamarina

Marta Nebot 

El fútbol me parece el circo romano posmoderno. Estar en un estadio enfebrecido debe ser lo más parecido a estar en el Coliseo pidiendo la vida o la muerte de un gladiador, sólo que ahora la cabeza que cae es la del que los entrena y, aunque parezca que muere, sólo se le despide con un buen cheque. El mecanismo viene siendo el mismo: el césar-presidente levanta o baja el pulgar según grite la muchedumbre en el campo, en las ondas, en los papeles y en los mentideros y según le cuadren las cuentas. La diferencia es que la modalidad de juego, que ahora apasiona, es grupal. Los entendidos no paran de repetir que ningún futbolista (galáctico o terrestre) puede vencer a un equipo entero, que juega como tal, por muy modesto que sea. Pero, paradojas del mercado, se pagan millonadas por fichar a las estrellas igual que en los otros campos (cine, tv, empresa, etc). Sin embargo, en la competición futbolera más democrática que hay, se ha vuelto a demostrar que no se puede contratar el éxito y que ninguna nómina hace a nadie mejor, por muchos ceros que tenga. Esto se puede aplicar a cualquier terreno: en todos hay partido a diario y la victoria final no depende de cuanto te abulte la cartera. El deporte lo ha demostrado muchas veces con lesiones, enfermedades, incluso con Antonio Puerta. Así que, filosofía al margen y al hilo de la actualidad futbolística o sea, sobre la modificación de la ley Beckahm que obligaría a los futbolistas extranjeros a tributar el 43% en vez del 24 que pagaban hasta ahora, me declaro a favor. ¡Que las starlets guiris paguen impuestos como cualquiera! Y si, por pagar lo mismo que los jugadores españoles, no quieren venir que no vengan porque poco podrán trabajar en equipo si no entienden que son como los demás por muchas camisetas que vendan. Si, de verdad, queremos tener la mejor liga del mundo y no sólo la de mejor cartel, tendrá que ser con quienes sepan jugar en equipo: los jugadores con los ídem y los clubes –que son los que realmente pagan sus impuestos– con los ciudadanos, que somos los que hacemos que ganen dinero. Y si se ponen en huelga, como amenazan, que lo hagan... ¡Pues no hay deportes a los que unas buenas masas les vendrían de perlas!