BABY EINSTEIN – Una reflexión estéril, errática y deslavazada

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Berto Romero

Esta semana me he enterado de que Disney (la empresa, no el ultracongelado dibujante) devolvería el dinero de la línea de dvds “Baby Einstein” a los padres que lo reclamaran por no ser educativos. La noticia salió en octubre, no es nueva, pero yo tampoco lo soy, y es domingo por la tarde, dadme un respiro. Resulta que un grupo norteamericano de nombre “Campaña para una infancia sin anuncios” presionó a la empresa denunciando que los vídeos no eran educativos. Dice Disney que nunca pretendió que lo fueran. Pero claro…al llamarse “Baby Einstein”, ¿verdad? Una confusión la mar de lógica. Una mera cuestión de expectativas por el nombre. Las otras líneas de vídeos para bebé de la empresa son “Baby Shakespeare” y “Baby Galileo”. Echo de menos “Baby Gandhi” y “Baby Godzilla”, por acabar mi lista de los personajes reales históricos que más admiro.

Reconozco que he visto alguno de esos vídeos. Música clásica combinada con imágenes extremadamente sugerentes especialmente bajo los efectos del cannabis (esto me lo han contado unos amigos de ojos rojos, claro). Os aseguro que me he preguntado en muchas ocasiones cómo hacían esos dvds para convertir a un niño en un Einstein (no conseguir que tenga bigote y pelo blanco, sino  volverle un genio. Lo primero ya lo consigue el paso del tiempo). Imaginé que incluían algún tipo de mensaje subliminal que yo no podía percibir por tener el cerebro ya formado y seguramente anquilosado, impermeable. Pero que al niño por fuerza le ultravitaminaban la mente.

Recuerdo que un amigo me explicó una vez que su abuela, cuando acababa de comer, le acostumbraba a preguntar si le apetecía un “postre lácteo”. Me hacía mucha gracia imaginarme a la abuela diciendo “postre lácteo” en lugar de yogur. Y sin embargo, ahora, me parece una adelantada a su tiempo (paradójicamente, siendo una abuela). Me sitúo a favor de la coherencia nominal. Propongo rebautizar los “Baby Einstein” por “Baby Marley”, para no engañar a nadie.

Y ya para acabar, se ve que Walt Disney no está congelado. Es una leyenda urbana. Y parece ser que que tampoco es de Mojácar. Y la cancion dice “mi jaca…galopa y corta el viento”, y no “Mojácar…galopa y corta el viento”.