Persona, animal o cosa

HERMANN TERTSCH - Sin ninguna duda

Berto Romero

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Hermann Tertsch, director de "Diario de la noche", informativo de Telemadrid, dice a sus telespectadores: "les aseguro que si yo pudiera matar a quince o veinte miembros de Al-Qaeda por liberar a nuestros tres compatriotas lo haría sin la menor duda". Acto seguido, en "El Intermedio", programa de humor de la Sexta, se citan estas mismas declaraciones para, después, manipularlas pidiendo la muerte de pacifistas y menores de edad.. Pocos días más tarde, Tertsch recibe una paliza al salir de una discoteca por la noche.

Dicho así de carrerilla todo encaja, ¿verdad? No le faltó tiempo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, para denunciar la "mano negra". Eso sí, una maniobra tan ruin y mezquina como es utilizar con fines políticos una agresión física se hace con insinuaciones. Como Gila intentando detener a Jack el Destripador con indirectas del tipo "alguien ha matado a alguien…".  

Dice Aguirre: "el hecho de que Tertsch sea un periodista que muchas veces es crítico con el Gobierno central no puede en absoluto justificar la agresión física. Tampoco pueden hacerlo agresiones morales que en forma de presuntas bromas, manipulando su manera de expresarse, quitando palabras y poniéndolas, le han hecho aparecer como un asesino". Entonces…¿le han agredido por ser crítico con el Gobierno tras haber sido señalado por un humorista a través de una presunta (¡!) broma?

La manipulación de "El Intermedio" no hace aparecer a Tertsch como un asesino, ese calificativo ya se lo había adjudicado él mismo en sus propias declaraciones. Ni siquiera veo manipulación cuando ésta se muestra de un modo tan evidente (¡aparece con un hacha dibujada en la mano!) formando parte del sarcasmo de un humorista. Sí la veo, sin embargo, cuando se mezclan a propósito hechos con suposiciones, se instrumentalizan delitos, se insinúan responsabilidades políticas y en definitiva, se intenta confundir a la opinión pública.

Pero coincido con Aguirre en que la agresión física es injustificada. Siempre es repugnante y último recurso de incompetentes. Desde una paliza a la salida de una discoteca a la voluntad de matar a quince o veinte terroristas.