¿Qué hay de nuevo en este cambio?

Hemos mencionado desde el comienzo de este blog que lo único constante en el universo en general y en nuestro planeta en particular es el cambio. Si todo cambia y siempre lo ha hecho, surgen al menos tres preguntas: ¿Por qué preocuparnos por el cambio global de la actualidad? ¿En que se basa este interés científico y social por el cambio global? ¿Hay algo nuevo en este cambio?

Miremos por ejemplos las zonas mas frías del planeta y en concreto los glaciares. Todos hemos leído o hemos constatado de una forma u otra que están en retroceso. Si sumamos el dato de que nos encontramos en un periodo interglaciar, donde lo que toca es que los glaciares se fundan y retrocedan, ¿a qué viene tanta alarma por el retroceso glaciar? La verdad es que los glaciares en retroceso son imágenes icónicas del calentamiento del clima, solo superadas en popularidad por la de osos polares subidos a pequeños témpanos de hielo a la deriva en el océano ártico. Una fotografía de hace 30 o 40 años comparada con una actual muestra claramente que el frente de los glaciares retrocede. Y eso es lo que se espera de los glaciares en un periodo interglaciar como el que estamos, que se fundan. Lo que ocurre es que cuando se ha medido la velocidad de retirada del frente glaciar nos encontramos con valores de entre uno y dos órdenes de magnitud mayores a los que se han registrado en épocas geológicas anteriores. Aunque no estábamos allí para medirlo, diversas técnicas y el análisis de varias evidencias indirectas muestran que los frentes glaciares han retrocedido mucho más despacio que ahora en otros periodos interglaciares. Y a medida que nos acercamos al presente la velocidad de retroceso del frente glaciar aumenta. Por ejemplo, el mayor glaciar suizo, el Aletsch, ha retrocedido 2.6 km desde 1880 hasta hora, pero casi uno de estos 2.6 km ha tenido lugar tan solo desde 1980. De los 95 glaciares suizos estudiados en 2010, solo 3 avanzaron, 6 no se modificaron mientras que el resto, la inmensa mayoría, retrocedieron y mucho frente a las posiciones de tan solo uno o dos años atrás. El fenómeno se repite en todas las zonas glaciares del mundo, si bien con intensidades diferentes en cada sitio como resultado de las condiciones locales.

El CO2 atmosférico ha sufrido grandes oscilaciones en la historia de la humanidad, pero mientras en apenas dos décadas ha subido mas de 50 partes por millón, un cambio similar requirió algunos miles de años en la historia previa del planeta. El ser humano ha quemado sus ecosistemas siempre desde que conoce y controla el fuego, pero mientras en la actualidad la gran mayoría de los incendios son provocados por nuestra especie un porcentaje muy pequeño de los incendios anteriores al siglo XX estuvo causado por la mano del hombre. El ser humano ha pescado desde antiguo, en ocasiones de forma insostenible, pero mientras hace apenas 25 años sólo el 50% de los caladeros estaban explotados al 100% o mas de su capacidad de regeneración, en la actualidad todos lo están. Desde la aparición de la vida sobre la tierra miles de especies se han ido extinguiendo, pero la tasa actual de extinción es de entre 10 y 100 veces mayor al ritmo habitual. Lo que tienen en común el retroceso de los glaciares, el CO2 en la atmosfera, los incendios provocados, los caladeros sobreexplotados y la extinción de las especies es un tipo de respuesta exponencial. Dicho de otro modo, su tasa de cambio no es constante sino que cada vez es más rápida, de forma que la mayor parte del cambio registrado durante siglos o milenios se ha realizado tan sólo en los últimos años. El interés científico por todos estos cambios se debe a la suma de evidencias de que el cambio ambiental de la actualidad tiene rasgos diferentes a los ocurridos en el pasado. En un mundo globalizado, estos cambios están conectados y tienen causas y efectos globales.

Nos guste o no, el clima y los ecosistemas cambian por influencia directa e indirecta de las actividades humanas. Esa es la primera novedad: una única especie interfiere a gran escala en el clima y en los procesos naturales del planeta. Pero el clima y los ecosistemas cambian muy rápido; esa es la segunda, y quizá mas inquietante, novedad. Y esta segunda novedad me recuerda a lo que decía Gila con su humor universal al relatar hazañas en esa guerra surrealista de la que nos hablaba en primera persona: “¿las balas? Las balas no me dan ningún miedo…, ¡el miedo es por la velocidad que traen!”