China, la media botella llena… ¿o vacía?

En un reciente informe del WWF se muestran datos que dan lugar a titulares como “China lidera la lucha contra el cambio climático. ”  Si bien esto es en cierta medida correcto, también es en buena medida engañoso. China es el país que mayor impacto está causando en el medio ambiente del Planeta, y las perspectivas no indican que eso vaya a mejorar ni a corto ni a medio plazo. Que un país que emite más gases con efecto invernadero que ningún otro, haya crecido un 77% en el sector de tecnologías limpias no es un consuelo. Es una buena, pero insuficiente,  tendencia para atenuar la huella medioambiental de este país gigantesco que está lanzado a conquistar oriente y occidente a lomos de un crecimiento económico acelerado.

     China mantiene un programa muy agresivo para transformar el mercado energético interno, dando mucha importancia a las energías alternativas. A diferencia de algún otro país y de ciertos sectores políticos  y económicos de nuestro entorno,  en China no se cuestionan si hay o no cambio climático sino que trabajan para minimizarlo y para adaptarse a él. Pero ese esfuerzo se apoya sobre el carbón. Un carbón que deben usar aun con mayor intensidad  que antes como base para su desarrollo. Aunque el objetivo último sea mejorar el uso de energías verdes, China usa cada vez más carbón. Tal como se lee en el artículo de Junio de 2011 de National Geographic, si China mantiene su compromiso de desarrollo actual, en el 2030 el 70% de su energía provendrá de quemar carbón, más del doble de lo que supone en la actualidad. Y las cenizas toxicas de los residuos del carbón fueron ya en el 2010 la fuente más importante de residuos sólidos de origen industrial. Unas cenizas que acaban llegando a muchos rincones del País y generan serios problemas ambientales. Para que China mantenga en el 2030 los niveles de emisión actuales tendría que generar dos tercios de su energía a partir de las alternativas verdes. ¿Podrá hacerlo?, o mejor dicho,  y visto que el país es capaz de todo, ¿Querrá hacerlo?

     La media botella llena es que China genera más de quinientos mil millones de kilowatios hora por año a partir de energías renovables, un auténtico líder mundial seguido de Estados Unidos de América, Canadá y Brasil con algo menos de cuatrocientos mil millones. Otra media botella llena son las seis toneladas de CO2 que emite por persona y año, mucho menos que las más de veinte que emiten bastantes países desarrollados como Estados Unidos o Canadá. La media botella vacía es la emisión total de más de ocho gigatoneladas de CO2 anuales, un record absoluto para cualquier país. Cuando las cosas se multiplican por el tamaño o por la población, las estadísticas de China son espectaculares.  China quema en un año el mismo carbón que Estados Unidos, Europa e India juntas, y si sigue así, en pocos años la distancia de su línea de tren de alta velocidad será de unos trece mil kilómetros. Para poner esta cifra en perspectiva pensemos que trece mil kilómetros es la longitud de todas las vías de tren de alta velocidad del mundo o, lo que es lo mismo, es algo mayor que el diámetro de la Tierra. 

     Ojalá China siga liderando iniciativas que promocionen las energías alternativas. Pero sobre todo, ojalá que la sociedad China no quiera emular la visión de estado de bienestar que tienen los Estados Unidos de América. Un estado de bienestar “a la americana” llevaría emitir cuatro veces mas CO2­ por habitante, y en China otra cosa no, pero habitantes hay ¡y  muchos!.  Por el bien del planeta, ojalá los chinos de finales de siglo sean felices con un modo de vida equivalente en energía y emisiones per capita al de la China que conocemos hoy.