Opinion · Punto y seguido

De calendarios, tiempos y ritos

Y el ser humano descubrió el tiempo circular de la naturaleza, sembró en ella e hizo florecer la civilización. Una vez saciado el hambre, fantaseando, inventó el tiempo lineal. Le puso una fecha de inicio, otra final, y en el medio alguna más para aclamar la misericordia de las fuerzas sobrenaturales. Mayas, egipcios y sumerios idearon así un tiempo profano perecedero y otro sagrado eterno.

Hoy, los cronómetros que eran señas de identidades milenarias sucumben ante el Big Ben del consumismo que, disfrazado del calendario gregoriano, globaliza su mirada mutilada. Hasta los chinos han hecho un hueco en su anciano almanaque para celebrar, por todo lo alto, el punto cero occidental. Los marroquíes se han apuntado a la Navidad, aunque siguen renovándose con el calendario islámico (Hégira), que conmemora el dolor de Mahoma al emigrar de la Meca a Medina, un diciembre del 622. Otros, como Turquía, han confundido modernización con occidentalización, para cristianizar el paso de su tiempo.

Los festejos relacionados con los años nuevos llevan el sello de la influencia recíproca de las culturas. Resulta que parte de las ceremonias de la Navidad proceden de un país, Irán, que, por otro lado, se desvincula de los calendarios musulmanes y cristianos. Allí, el renacer coincide con el Nouruz (Nueva Luz), el equinoccio de primavera, herencia del culto a Mitra, el dios de la luz solar, que más tarde se convirtió en la suprema divinidad del imperio romano. Su natalicio, la noche más larga del año, el 21 de diciembre, que aún se celebra en Asia central, fue incorporado a las festividades romanas, al igual que su liturgia, en la que se bautiza al iniciado empapándole la cabeza con sangre de toro y se toma el cuerpo de Dios en forma de pan redondo, símbolo del Sol.

Los obispos católicos, que vestían como los mogs (sacerdotes mitraistas) y ceñían su cabeza con una gorra llamada Mitra, adoptaron, también, el día del nacimiento del rey de los astros como la natividad de Jesús, y contaron que un 6 de enero tres mogs de Oriente fueron a adorar al niño profeta en Belén. ¿Se tratará de los mismos reyes míticos medo-persas, Manucher, Garshasp y Bastavarai?