Opinion · Punto y seguido

Voto para «otros ciudadanos»

Las elecciones se acercan y miles de votos enojados y decepcionados, buscan nuevos destinatarios.
Que hoy y aquí no exista la amenaza de un giro peligroso (como el de Francia de 2002, que forzó a la izquierda a apoyar a la derecha para derrotar a Le Pen), ofrece la oportunidad de dar una verdadera utilidad a las papeletas entregando un escaño a la defensa de los animales, estos otros ciudadanos carentes de los derechos básicos que merece tener cualquier ser vivo. La originalidad del Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA) en su defensa por una sociedad libre de opresión, reside en señalar la raíz de la tiranía jerarquizada en nuestro mundo antropomorfo, con su ley del más fuerte. En la cúspide de un supuesto orden natural se colocó el hombre, en el medio mujeres, niños y ancianos, y en la base los animales. Es la aplicación social de las visiones creacionistas, que niegan el proceso de la evolución de la especie y los lazos genéticos entre los animales, humanos y no humanos.

Cientos de pensadores como Zaratustra, Pitágoras, John Locke, Arthur Schopenhauer o Jesús Mosterín han exigido el fin de la discriminación moral basada en la diferencia física o en las habilidades mentales o manuales de los seres sensitivos. Para extender a las personas las atrocidades que cometemos contra los animales, sólo tenemos que verlas como “subhumanos”.

Los diputados catalanes verdes y rojos mostraron una sorprendente falta de coherencia ideológica y ética oponiéndose a las corridas de toros mientras votaban en favor de mantener la terrible tortura a los animales en los correbous. De allí a que luego legitimaran el bombardeo de Libia por la OTAN, sólo hubo un paso más.

Son millones estos “otros ciudadanos” despojados de dignidad, enjaulados, mutilados, golpeados y explotados en las granjas industriales y los circos, en los laboratorios sometidos a pruebas inútiles y crueles, como la inyección de sustancias químicas en los ojos en el proceso de fabricación de champús. ¿Cómo hemos caído en tal decadencia moral?

Es un voto útil, un escaño progresista: señal que de que somos realmente homo sapiens.