Opinion · Punto y seguido

¡No asalten embajadas!

En el incidente de la sede diplomática israelí en el Cairo, que recordó la toma de la embajada de EEUU en Teherán en los setenta, ha llamado la atención la negativa de los grupos islamistas a participar en el asalto (sería incompatible con querer estar en un gobierno legitimado por EEUU), y la pasividad de las fuerzas de seguridad, que sólo reaccionaron ante la amenazacon consecuencias graves” de Washington si no ponían fin al incidente. La Casa Blanca, que sigue pagando unos 1500 millones de dólares al año al ejército egipcio para que mantenga la paz con Israel, no asimila la composición compleja del poder formada tras Mubarak. Hoy, hay un Egipto que abre el Canal de Suez a los buques iraníes, rompe el bloqueo a Gaza y une a Hamas y Al Fatah.

Si los activistas quisieron mostrar así su ira por la incapacidad del régimen de arrancar una sola disculpa a Tel Avive -cuya aviación mató a varios soldados del país africano en la frontera con Gaza- lo que han conseguido es que los militares impusieran la ley de emergencia, les presentaran a ellos como vándalos y anti-israelíes, y a sí mismos, el garante de la seguridad y paz.

En Irán, la embajada de EEUU fue ocupada en dos ocasiones. La primera, el 14 de febrero del 1979 por un grupo guerrillero de izquierda, que apoyado por   miles de personas, entró en la sede diplomática, tras intercambio de disparos con los marines. Exigía el fin de la injerencia de Washington en la política iraní. Horas después, fue desalojado por el gobierno de transición (en manos de los musulmanes moderados), que expresó sus disculpas al embajador. El sabor a gloria que dejó dicha acción entre la población, el de haber dado un gran susto a la superpotencia, hizo que meses después, coincidiendo con la entrada del Sha a EEUU, la legación volviese a ser ocupada, esta vez por los jóvenes jomeinistas que protestaban por falta de voluntad del gobierno a reclamar la extradición del ex rey, recibido por el presidente Jimmy Carter. ¿Hubiera acogido Barak Obama a un Mubarak fugitivo?

El gobierno, disconforme con la acción, dimitió. Pues, una recién instalada República Islámica lo que no se podía permitir era ser aislada en todos los foros mundiales. EEUU cortó sus relaciones con Teherán, le impuso unas sanciones economías aun vigentes y bloqueó miles de millones de dólares de sus fondos en el extranjero. Significó, además, en clave interna, el triunfo definitivo de los religiosos de derecha-extremista. Aunque el Sha ya había muerto en julio del 80 ¡en Egipto!, y no tenía sentido mantener ocupada la sede, fue el candidato a la presidencia de EEUU, el republicano Ronald Reagan, quien pidió a Teherán que, a cambio de armas, no liberara a sus compatriotas (¡aunque parezca increíble!), para derrotar a un Carter demócrata que resistió hasta el final a las presiones de su entorno para atacar Irán. Tras 444 días de cautiverio y el mismo día del juramento de aquel actor del cine, los  52 rehenes fueron devueltos a su país. Para más inri, Irán tuvo que indemnizar con unos 9.000 millones de dólares a EE.UU por los daños a la sede y al personal retenido.

Un incidente con un país extranjero suele servir a las autoridades para gestionar la política doméstica. El inmovilismo del régimen egipcio, sus graves problemas estructurales, la injerencia foránea nublan las salidas progresistas.

Barak Obama  es consciente de que su “No” a un Estado Palestino echará más leña al fuego de la tensión en la zona e incluso puede poner en peligro la seguridad de sus tropas en Irak, Afganistán y Pakistán, y que provocará nuevas intifadas contra el Israel y que dará más vida al islamismo extremista.

Egipto parece estar atrapado entre una guerra larga de baja intensidad con su vecino israelí y un conflicto civil. Ni un gobierno al estilo turco (pues, Erdogan ya ha implantado allí la rama del Partido Justicia Y Desarrollo con un sector de los Hermanos Musulmanes), próximo a EEUU, tendrá estabilidad si Tel Avive no reconoce los derechos del pueblo palestinos.

Las luces de la plaza Tahrir parpadean.