Opinion · Punto y seguido

Europa frente a la militarización del conflicto EEUU- Irán, en 18 claves

  1. No ha habido un aumento en la amenaza proveniente de las fuerzas respaldadas por Irán en Irak y Siria”, así desmiente el comandante general del Ejército británico de la coalición anti-ISIS, Chris Ghika, la alarma lanzada por John Bolton para justificar el despliegue militar de EEUU contra Irán. “Sus afirmaciones son contrarias a las amenazas creíbles identificadas y disponibles para la inteligencia de EEUU y aliados con respecto a las fuerzas respaldadas por Irán en la región«, responde con enfado el Comando Central de los EEUU. ¿No será la misma clase de “inteligencia” en cuyos informes se basó el no enjuiciado Toni Blair cuando en 2002 juraba que “Irak podía realizar un ataque con armas de destrucción masiva en tan sólo 45 minutos”? Nadie le preguntó: ¿Y por qué los iraquíes no lo hicieron, y se sentaron esperando a ser arrollados?

EEUU ha pasado de ataques verbales y castigos económicos a Irán a estrecharle el cerco militar con el fin de provocar una guerra. La última venta de armas a Arabia Saudí por 8.000 millones de dólares bajo el pretexto de «emergencia nacional» contra Irán, el plan del envío de 120.000 soldados para unirse a otras decenas de miles instalados en la zona, y del escudo antimisil Patriot y más bombarderos y misiles, no está destinado a una guerra psicológica. La carta abierta de 76 generales retirados y embajadores de EEUU a Trump subraya que «la guerra con Irán ya sea por elección o por error de cálculo, produciría repercusiones dramáticas en un Oriente Medio ya desestabilizado y arrastraría a EEUU a otro conflicto armado a un inmenso costo financiero, humano y geopolítico». ¿A quién le interesa sustituir el peligro de ISIS por el de Irán?

  1. Se intensifica la discrepancia entre Europa y EEUU por cómo contener a Teherán, y los aliados pasan a ser oponentes. El ministro de Exteriores alemána, Heiko Maas le ha comunicado a Mike Pompeo que su país no quiere una guerra, advirtiendo que, no Irán, sino este conflicto es actualmente la mayor amenaza para el mundo, mientras la prensa de las élites convierte en titulares la guerra comercial entre EEUU-China, como si fuese más importante que el peligro que corre la vida de decenas de millones de personas de Oriente Próximo. Un error, un incidente, incluso “los terroristas, pueden provocar la guerra entre EEUU e Irán”, exhorta Mass. Arabia Saudí (que esta semana ha estableció el servicio militar obligatorio) y John Bolton, sin presentar ninguna prueba, acusan a Teherán del «sabotaje» del 14 de mayo contra dos petroleras saudíes en las aguas de Emiratos Árabes: el parecido al incidente de «falsa bandera» en el golfo de Tunkin que justificó la invasión de EEUU a Vietnam del Norte, provocando la muerte de dos millones de vietnamitas y 50.000 estadounidenses es interesante. España ha retirado su fragata Méndez Núñez de la zona, por si acaso.
  2. Francia, Alemania y Gran Bretaña (E3) criticaron la retirada de Trump del acuerdo nuclear de Irán, llamado Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), y la imposición de duras sanciones sobre la economía de esta nación, su petróleo y su sistema financiero. Con año y medio de retraso la E3 ha creado el Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales (INSTEX) para eludir las sanciones segundarias de EEUU contra las empresas que trabajan con Irán. Bruselas, tras la firma de PAIC en 2015 esperaba hacer “un comercio legítimo con Irán», una de las principales reservas mundiales del hidrocarburo y un mercado de 80 millones de “consumidores de buen nivel”. Pero, falló a los iraníes, incumpliendo su parte del trato. El INSTEX llega tarde: ahora, la prioridad es alejar el monstruo de la guerra.
  3. Washington y Bruselas comparten los temores hacia el programa de misiles de Irán y su política en la región, pero chocan en el método de contenerlo: la receta de Bolton es “bombardear Irán» y la de Europa “palo-zanahoria”. Justo cuando en mayo de 2017, Trump llamaba al mundo a aislar a Irán, Bruselas felicitaba al presidente Rohani por su reelección.

 

¿Por qué Europa no tiene un papel activo?  

  1. Por su dependencia militar, económica y política de EEUU. La función de las bases militares del Pentágono en el suelo europeo es la misma que las que posee en Japón, tras ser derrotada en la Segunda Guerra, o en Afganistán e Irak y después de desmantelar sus estados.
  2. No se cree que una guerra con Irán pueda envolver en llamas a Oriente Próximo, Asia Central y el Golfo Pérsico, pero debe hacerlo. El Parlamento islámico ha declarado terroristas a los efectivos de EEUU en la región, en respuesta a la inclusión del ejército de la República Islámica (RI) en la lista terrorista de la Casa Blanca. ¿Se acuerdan de “¡Que mueran conmigo los filisteos!”? La respuesta de «máxima moderación» de Europa a la «máxima presión» de Trump hacia Irán, suena a una incomprensible y mala poesía en un campo de batalla. Debe saber que, el estado de “ni guerra, ni paz” significa guerra para la RI que vive la crisis económica (y de legitimidad) más profunda de su historia. La paciencia no es una de las virtudes de los iraníes, quienes tampoco llevan bien ser humillados, sobre todo por individuos como Bolton.
  3. A diferencia de la guerra contra Irak en 2003, en la que algunos líderes europeos se opusieron a la agresión:
  4. a) Europa hoy ha dado un giro a la derecha: exhibe sus propias ambiciones militaristas, y amenaza a Teherán (que ha cumplido su parte del PAIC, según el informe del 31 de mayo del 2019 de la Agencia de Energía Atómica), con duros castigos si decide abandonar el acuerdo, pero no se atreve decir lo mismo a Trump, quien rompió el pacto de forma ilegal e injustificada.
  5. b) Está más fragmentada y por ende, más débil que entonces, dato que la RI no tuvo en cuenta y durante este tiempo siguió dando prioridad a sus relaciones con Europa, descuidando la disposición de China y otros países de Asia para paliar los efectos de las sanciones.
  6. Por no ser consciente de las dimensiones que puedan alcanzar un estallido social en Irán (en parte, debido a las sanciones), cuyo impacto regional no sería menos que el de una guerra. La RI necesita exportar sus productos para alimentar a la población y una inversión anual extranjera de 50.000 millones de dólares para impulsar su economía y crear empleo. Las exportaciones del petróleo iraní han caído de 2.8 millones de barriles por día en 2017 a 700 mil de hoy. En cumplimiento del dicho persa de “¡Elije entre comer 100 cebollas o recibir 100 azotes!”, la RI, al firmar el PAIC se tragó las cebollas, pero que ahora además tenga que recibir también los palos, daría alas a la facción ultra que desde el inicio, al igual que Trump, se oponía a cualquier negociación, buscando guerra, porque realmente piensa que la ganará, teniendo en cuenta que los costos humanos y materiales no entran en sus cálculos del “martirio por Alá”.

 

¿Por qué Europa debe intentar la paz

  1. La escalada militar sucede en las proximidades de Europa que no de EEUU. Una nueva “crisis de refugiados” será el menor de sus problemas: Turquía también podrá desestabilizarse.
  2. Los primeros choques entre EEUU e Irán sucederán en Irak y el Golfo Pérsico, afectando al suministro de gas y petróleo destinado a Europa. El precio del barril podrá llegar a 100 euros.
  3. Es más que probable que no reciba nada como “botín de guerra”. “Podemos decir que un Irán envalentonado y expansionista es el único vencedor» de la guerra contra Irak, afirma el estudio dirigido por el ex Jefe de Estado Mayor el General Ray Odierno para el Ejército de EEUU. Y si ninguno de los 45 países invasores ganó aquella maldita guerra, sino RI (quizás por el error de Bush de instalar en Bagdad una teocracia chiita, ampliando la periferia de seguridad de Irán), no hay razón para suponer que Europa sería una de los beneficiarios del “fin oficial de Irán”, en palabras del “madman” de la Casa Blanca.
  4. Perderá a otra de sus potenciales fuentes de energía, y será forzado por EEUU a comprar su gas y petróleo, y más dependiente del Tío Sam, que justo por eso ha expulsado a Rusia, Irán, Venezuela del mercado, imponiendo sanciones sobre los compradores.
  5. Tampoco le interesa que EEUU consiga “hacer Israel más grande” –el principal objetivo de esta guerra–, en perjuicio del resto de las naciones de la región, y de sus propios intereses.
  6. No está nada claro que Europa tenga un lugar privilegiado en una reconfiguración del mapa de Oriente Próximo a la medida de los intereses estratégicos de EEUU, mediante la destrucción de los grandes estados y su reducción en “fallidos” o mini estado controlables, que es el objetivo del proyecto del Nuevo Oriente Próximo de los NeoCon. Si Trump realmente hubiera querida un acuerdo mejorado con Irán, hubiera propuesto un anexo al PAIC.

 

¿Qué puede hacer Europa?

  1. Junto con China, Rusia e India, encabezar una iniciativa económica (comprar los productos iraníes) y otra política, -como una Conferencia de Paz-, impidiendo una crisis internacional. Que un tal Trump sea el presidente de EEUU facilita esta tarea. El propio PAIC muestra que el multilateralismo puede desactivar la prepotencia del Washington.
  2. Que el Banco Europeo de Inversiones sea proveedor de financiamiento para las compañías europeas que deciden invertir en Irán.
  3. Utilizar mecanismos legales para bloquear las sanciones secundarias de EEUU. En la década de los 1990, cuando Washington impuso sanciones contra Cuba, Libia e Irán, Europa introdujo un reglamento de bloqueo para desactivarlas, y recurrió a la Organización Mundial del Comercio (también lo hizo en 2018 por la imposición de aranceles estadounidenses a algunos productos europeos). Y funcionó: el gobierno de Clinton retrocedió.
  4. Trazar un proyecto alternativo al de la extremaderecha tanto del Occidente como de Oriente Próximo, para aquella región, basada en dialogo y la legalidad internacional.
  5. Proponer a los países de la región adherirse al Código de Conducta de La Haya contra la Proliferación de Misiles Balísticos (HCoC).
  6. Crear una plataforma diplomática para garantizar la paz en las aguas del Golfo Pérsico.
  7. Poner fin a las guerras en Yemen y Siria, siendo estas otras “piezas” de un mismo tablero del conflicto.

Europa no está condenada a seguir la política de Trump-Bolton.