Opinion · Punto y seguido

¡Nadia Murad, por favor, retira tu petición a Trump de que «haga algo» en Irak!

Mientras Megan Rapinoe, capitana de la selección estadounidense de fútbol, se niega a pisar «la jodida Casa Blanca» por estar ocupada por un misógino, racista y xenófobo, los asesores del presidente, en un intento de lavarle la cara, le llevaron un grupo de personas pertenecientes a minorías religiosas perseguidas. Pues bueno, el tiro les salió por la culata y la prensa mundial tachó el encuentro de «bochornoso». El ególatra presidente de EEUU rompió el protocolo y permaneció sentado ante la Premio Nobel de la Paz (PNP) del 2018, la joven iraquí Nadia Murad, una superviviente de la trata de mujeres de los «yihadistas», organización internacional de mercenarios creada en 1978 por Brzezinski, el asesor de seguridad del también PNP el presidente Jimmy Carter.

«¿Y usted recibió el Premio Nobel? Eso es increíble», dijo un Trump alucinado que parecía pensar: «¿Cómo es que no me lo dan a mí y sí a una mujer que encima es de piel oscura, ha nacido en Irak y no es evangélica!»

La ignorancia de Trump, que es candidato del PNP del 2019, no daba abasto: no sabía quiénes eran los izadíes (que no “yazidíes”), ni dónde habitan los Rohinga, comunidad perseguida hasta el exterminio por el gobierno birmano presidido por la también PNP Aung San Suu Kyi.

A pesar de Trump, la protagonista del encuentro fue Nadia Murad, una mujer iraquí del grupo étnico kurdo y del credo izadí. Había huido de Daesh y se había negado a «aceptar los códigos sociales que obligan a las mujeres a permanecer mudas y avergonzadas por los abusos que padecieron», afirmaba el jurado del Nobel. ¿Significa que las mujeres y también los hombres que han sido violados por Daesh o por las tropas de la OTAN en las actuales guerras de Oriente Próximo, han sido pasivos y cobardes? Decenas de miles de afganas, iraquíes, sirias, libias o sudanesas, que tras ser violadas por los mercenarios de EEUU o directamente por sus tropas ( quienes han llegado a militarizar la prostitución en la región), lo denunciaron, pero su grito fue silenciado por los presidentes de EEUU, quienes pedían al Pentágono y a la prensa no publicar las fotos de las violaciones «para no poner a las tropas en peligro». Algunas, ni tuvieron la oportunidad para contarlo: La película-documental Redacted (Brian De Palma, 2007), narra la historia real de la violación en grupo de una niña de 12-14 años en 2006 por Steven Dale Green y sus cuatro compañeros, quienes luego les prendieron fuego a ella y a su familia. Que la tragedia de las mujeres izadíes fuese televisada, como los señalamos en 2014, se debió simplemente a que Obama necesitaba un pretexto «humanitario» para intervenir militarmente en Siria una vez que el Consejo de Seguridad de la ONU rechazó su petición de bombardear aquel país. Y así fue: Mientras, los medios ocultan el genocidio contra Yemen, dan protagonismo a un pueblo para humillar a otros, en el marco de la estrategia de divide y gobierna.

El Comité del Nobel tampoco ha premiado a ninguna de las miles de soldadas de EEUU, violadas por sus compañeros, a pesar de denunciarlos con “valentía” y sufrir graves represalias: El libro The Private War of Women Serving in Iraq recoge el testimonio de 40 de ellas. La militar Juliet Simmons cuyo comandante es Trump, fue violada y tras la denuncia fue expulsada del ejército, perdiendo el derecho a nuevos empleos, a la Seguridad Social y el acceso al crédito bancario.

La ignorancia es atrevida, pero la manipulación de la verdad es un crimen, y el Comité del Nobel de la Paz de eso sabe bastante. Veamos:

  • Es una broma de muy mal gusto y una cortina de humo que un país de la OTAN, Noruega, premie a una mujer (más allá de Nadia) por sufrir agresiones sexuales por un grupo llamado Daesh, que es patrocinado por EEUU, Turquía, Israel, Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Su objetivo ‘b’ es más que ocultar la identidad y los objetivos de los “bomberos pirómanos”: Daesh al empujar a los kurdos izadies de la zona árabe de Irak a la región kurda estaba ejecutando el proyecto de EEUU que es crear mini estados “puros” en la línea religioso-étnica, fracturando los estados grandes de la zona, para hacerse con su control estratégico aunque sea a costa del genocidio de algunas comunidades. La OTAN entró en Siria, solo cuando Daesh (carne de cañón) allanó su camino desmantelando el estado sirio y expulsando a 12 millones de personas de sus hogares: hoy cuenta con una veintena de bases militares y sin haber perdido ni diez soldados.
  • Daesh ha violado y/o asesinado a personas de todos los grupos étnicos y religiosos: suníes (por “ser corrompidos”), chiíes (por herejes), alauíes (por ser pro Asad), cristianos (por considerar Dios a Jesús), árabes, kurdos, homosexuales, marxistas, intelectuales, etc. Pues, su función era y es desatar el terror y destrozar la organización social.

La señora Murad, que pide a Donald Trump «por favor, haga algo» para que los izadíes regresen a su tierra, quizás desconozca que:

  • EEUU sólo ayuda a aquellos grupos étnico-religiosos que en un momento y lugar concreto le sirvan a sus intereses: en Yugoslavia reclutó a las fuerzas seudofascistas cristianas y musulmanes contra los serbios, y en Palestina ayuda a Israel en el genocidio de los palestinos; en Turquía persigue a los kurdos de PKK y entrega su líder Abdolá Öcalan a la dictadura turca, mientras en Irak permite que Turquía e Irán ataquen a los kurdos, y en Siria les arma para fragmentar el país: Sacrificará a Rojava en el altar de Turquía si Erdogan se porta bien.
  • El propio Trump está acusado por 19 mujeres de agresión sexual, y su discurso sobre el sexo y la mujer es casi idéntico al de Daesh y Talibán. Su amigo billonario, Jeffrey Epstein, está en prisión por tráfico de niñas de 12-13 años.
  • EEUU que sigue con su proyecto de destruir a Irán como potencia, puede recurrir a la «agresión humanitaria» para «hacer algo» y salvar a las mujeres del yugo de los ayatolas, matándolas bajo sus bombas, como lo ha hecho con las mujeres afganas, que viven el medievalismo made in USA. Cada vez que EEUU «ha hecho algo» ha dejado tras de sí tierra quemada. De hecho, la señora Angelina Jolie, cuya función es blanquear las guerras de EEUU cree que «la OTAN tiene la responsabilidad y la oportunidad de ser una protectora líder de los derechos de las mujeres».

Las funciones de un premio político

Trump se muere de ganas por tener un Nobel en su mesa ¿Lo conseguirá?

El PNP fue establecido en 1901 por Alfred Nobel, el fabricante de armas y el inventor de la dinamita «quien se enriqueció por matar a más personas en menor tiempo como nunca se había hecho antes«. Desde entonces, el Comité del Nobel del pequeño país, miembro de la OTAN, se hace visible una vez al año con estos prestigiosos premios, e influye sobre los acontecimientos mundiales, haciendo de “poder blando” para los objetivos que persigue el club militar. Entre los premiados:

. Henry Kissinger en 1973, por «su papel en la finalización de la Guerra de Vietnam», mientras cometía crímenes de guerra en Camboya. Luego lanzará la Operación Cóndor organizando la matanza de miles de personas en Suramérica.

. El ex presidente finlandés Martti Ahtisaari en 2008, quien amenazó al presidente Milosevic que si no se rendía ante las exigencias de la OTAN “Inmediatamente comenzaremos a bombardear Belgrado” con sus habitantes. Entre sus logros: convertir a Kosovo, ubicado en el corazón de Europa, en la segunda base militar más grande de EEUU en el mundo, con un centro de detención ilegal incluida.

. La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas en 2013, por «eliminar las armas químicas de Siria». ¿Fue casualidad que su director fuese el turco Ahmet Üzümcü, ex embajador en Israel y ex representante de Turquía ante la OTAN? La organización nunca ha hecho nada contra el uso y el almacenamiento de 3.000 toneladas de estas armas destrucción masiva por EEUU.

. La Agencia Internacional de Energía Atómica en 2005, y eso a pesar de su fracaso en contener la proliferación nuclear ¿La premiaron para promover este tipo de energía debilitando el movimiento ecologistas?

. El vicepresidente de EEUU Al Gore en 2007, por «sus esfuerzos por construir y divulgar sobre el cambio climático«, mientras su gobierno bombardeaba Yugoslavia, Albania, Sudán, Afganistán, Irak, Haití, Zaire, y Liberia, destruyendo la vida de miles de personas de forma inmediata y su medio ambiente para los próximos siglos, utilizando toda clase de municiones incluso el uranio empobrecido. Se trataba Greenwashing: el siguiente Nobel puede ir a Greta Thunberg.

. El presidente Barak Obama en 2009, para que lavara la cara de Occidente tras las guerras infames de Bush y Clinton. Se arrepentirán. Obama, el gatopardo mantuvo abierto el Guantánamo y bombardeó Pakistán, matando a miles de civiles y obligando el desplazamiento de cerca de tres millones de personas “buscando a Bin Laden” a sabiendas que el terrorista ya había muerto; hizo lo mismo en Afganistán, Yemen y Libia: él es uno de los principales responsables  de que el Mediterráneo se haya convertido desde 2011en un gran cementerio de gente que huye con sus hijos del infierno libio.

. Shirin Ebadi en 2003, por «defender los derechos de las niñas y mujeres en Irán» justo cuando Bush declaraba a este país el siguiente objetivo de sus ataques militares tras incendiar Irak. Ebadi era un rostro casi desconocido entre miles de activistas iraníes que se jugaban la vida luchando contra el regreso del medievo (la legalización de pedofilia, la lapidación o la Talión). Quizás el Comité del Nobel pensó que una mujer «feminista-musulmana» del sistema podría ser una alternativa al régimen islámico, haciendo innecesario un «cambio» desde fuera. Sin embargo, la señora Ebadi pronto se dio cuenta de que podría ser utilizada, y denunció las guerras imperialistas que han destrozado la región, aunque sigue sin reconocer el sacrificio innumerables mujeres de izquierda iraní, entre ellas Maryam Firuz, que perdieron su vida en la defensa de los derechos humanos en Irán.

. Malala Yousafzai, 2014, por defender el derecho de las niñas pakistaníes a estudiar. Su frase «un libro, una pluma, un niño y un maestro pueden cambiar el mundo«, simplemente carece de sentido por:

1. El principal problema de la humanidad no es el analfabetismo sino el secuestro del pan, el agua y la paz de millones de personas por las compañías que venden armas y roban los recursos naturales de otros. Cada día, 100.000 personas, doctas o analfabetas, mueren de hambre y pobreza, mientras los ricos se hacen más ricos y destruyen los alimentos para no bajar los precios.

2. Según Malala «un país se vuelve poderoso cuando su gente se educa»: la gente de Yugoslavia, Irak o Libia estaban bastante educadas, pero perdieron la batalla a la gente más armada y con menos materia gris: Trump es un ejemplo de esta situación anormal.

3. En su encuentro con Obama, a Malala se le olvidó comentarle la tragedia de millones de sus compatriotas que sufrían los bombardeos de los drones de EEUU y convertían en cenizas los colegios y los estudiantes que se encontraba en ellos. ¡Por favor, que no se convierta en una Benazir Bhutto!

¿Por qué no crear un premio alternativo para reconocer acciones progresistas de colectivos, que no individuos, en favor de la justicia social y la paz, para que a personajes como Trump ni se les ocurra soñar con ello?

Por cierto, Irak será uno de los escenarios de la guerra de EEUU contra Irán y los izadíes, de momento, no podrán regresar a su milenaria tierra.