Opinion · Punto y seguido

Un juzgado no israelí imputa a Nines Maestro por solidaridad con Palestina

La activista Nines Maestro imputada por un presunto delito de financiación del terrorismo en Palestina.
La activista Nines Maestro imputada por un presunto delito de financiación del terrorismo en Palestina.

3 de junio del 2014: un misil israelí ataca una escuela-refugio de la UNRWA en Gaza, que albergaba al menos 3000 desplazados, dejando decenas de muertos y heridos.

16 de julio, cuatro niños son asesinados en la playa de Gaza, por un proyectil “inteligente” disparada por la Armada de Israel mientras jugaban en la arena.

Y así, durante 50 largos días y noches, la aviación israelí mascaró a 1.563 civiles, de ellos 538 menores de edad, según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos Ocupados, y que para Unicef era “como si hubieran matado a 200.000 niños en EEUU”: otros 370.000 menores necesitaron ayuda psicológica urgente que nunca recibieron. Aquella carnicería que tenía 11 objetivos y una bandera falsa, destruyó cientos de vivienda con las familias dentro, hospitales, mezquitas, la planta de electricidad, la depuradora de agua, causando, como aseguraba Amnistía Internacional, severos problemas al abastecimiento de agua, tratamiento de aguas residuales y suministro electricidad a los hospitales. Crímenes de guerra cometidos por un régimen teocrático colonialista que goza de una absoluta impunidad en su estrategia del genocidio de un pueblo desarmado. El documental “Gaza”, premiado con un Goya refleja la verdad sobre el terrorismo y sus víctimas.

Entre el 2000 y 2018 Israel ha matado a cerca de 9.500 palestinos. En julio del 2017, Tel Aviv decidió un nuevo “castigo colectivo” ilegal a dos millones de gazatíes, que ya sufrían continuos bombardeos y un abuso cotidiano con el bloqueo sobre la alimentación  y las medicinas: sólo podían tener luz durante unas horas al día, lo cual afectó a los bancos de sangre, la vida de los recién nacidos en las incubadoras, los enfermos de cáncer, los pacientes en diálisis, a las neveras, ascensores, depuradoras de agua, a la higiene personal de los ciudadanos y sobre todo a su agricultura. Un ejemplo del “pogromo palestino” ha sido, por ejemplo, que los soldados de ocupación impidiesen a Rula Ashtiya, a punto de dar a luz llegar a un ambulatorio. Lo hizo tirada en el suelo y ante las miradas indecentes de aquellos hombres armados. El bebé murió y sólo entonces le dejaron ir a pie al hospital en Nablus, con su hijo muerto en los brazos: es la punta de Iceberg de un exterminio organizado, silenciado por los presentadores de los telediarios que en cambio nos “informan” de las corridas de toros o del accidente de una avioneta en EEUU y la muerte de sus dos pasajeros.

En 2019, durante la “Gran marcha de retorno” de los palestinos, celebrada entre los meses de marzo y el agosto, Israel mató a 167 personas e hirió a 18.000, cientos de ellos niños entre 6 y 15años. Del lado israelí hubo un soldado muerto y unos veinte heridos.

Una incomprensible acusación

Fue en este contexto que decenas de miles de personas en todo el mundo se volcaron en 2014 en enviar ayuda humanitaria a los gazatíes, entre ellos y desde España, la Red Roja a la que pertenece la dirigente comunista y ex diputada de Izquierda Unida Ángeles Maestro, que abrió una cuenta bancaria, con sus compañeras María B. y Beatriz T. a título de “autorizadas”. Recaudaron unos 8000 euros que entregaron a la histórica activista palestina del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y la Autoridad Palestina.

En vez de ser homenajeadas por su profundo sentido de solidaridad activa, las tres han sido denunciadas el marzo de 2017 por una estadounidense miembro de Lawfare Project, una red que defiende «los derechos civiles y humanos del pueblo judío»,” y por la Asociación Cultural Judía de Ibiza que hacen de “acusación particular, y por ende, el juzgado número 6 de la Audiencia Nacional abre la causa contra las compañeras por «colaboración con organización terrorista”.

Unas observaciones:

  1. Que la ayuda recogida por la doctora Ángeles Maestro iba destinada a los hospitales de Gaza, y desconocía que el FPLP (fundado en 1967) estuviera considerada como una organización terrorista.
  2. Que el FPLP, desde el año 2002, esté en la lista terrorista de la UE y EEUU es una anomalía o error que Bruselas debe corregir, puesto que se trata de uno de los integrantes de la Organización para la Liberación Palestina (la OLP), que es reconocida por la ONU – que incluye a EEUU y Europa-, como la representante legítima del pueblo palestino. Y por la regla de las “propiedades de la igualdad”, la FPLP también es un representante legítimo del pueblo palestinos, que al igual que el Al Fatah de Yaser Arafat renunció años atrás de luchar para “desmantelar el estado de Israel”, llegando a reconocerlo.

Si el FPLP es terrorista, también lo son Leila Khaled, a quien el gobierno español concedió visado en 2017,  La Audiencia Nacional que autorizó su entrada al país, y el Ayuntamiento de Barcelona que le invitó para participar en el festival literario Literal, siendo aplaudida por cientos de personalidades y público español en su conferencia titulada “Revolución significa vida”. ¿Habría que arrestar a todos ellos por “colaborar con la organización terrorista? Khaled también visitó con total normalidad el Parlamento Europeo el mismo año.

Es del dominio público que en la conjura contra Siria, por ejemplo, el propio estado israelí presta apoyo al Frente al- Nusra, la sucursal de Al Qaeda, -quién afirma desear “borrar a Israel de la faz de la tierra”-, y Netanyahu hasta ha sacado fotos con uno de ellos ingresado en el hospital militar israelí de los Altos de Golán. ¿No está Al Qaeda acusado de perpetrar atentados en EEUU, Europa y el resto del mundo, matando a miles de personas? Según el ex director de la inteligencia militar israelí Amos Yadlin, los terroristas yihadistas “ofrecen algunas oportunidades estratégicas para Israel”. Pues, que también se acuse a Gilad Sharon, el hijo del Carnicero de Sabra y Shatila, que dijo en voz alta que “Israel debe aplastar toda Gaza como EEUU destruyó Hiroshima”, o a la diputada israelí Ayelet Shaked por decir que “habría que matar a todas las madres palestinas para que dejen de parir ‘pequeñas serpientes’”, ignorando que las ‘soluciones finales’ finalmente estallan en la cara de sus ideólogos. Según Edward Snowden, el ex funcionario de la CIA, el Estado Islámico fue fundado por el Mossad, EEUU y Reino Unido con el objetivo de crear un avispero que involucre a los estados musulmanes de la región, protegiendo a Israel.

Las tibias críticas de los aliados occidentales de Tel Aviv se centran en los asentamientos para no exigirle la desocupación o el levantamiento del bloqueo. Así hizo Obama antes de marcharse: se negó a exigir a Israel a cumplir la legalidad internacional y le asignó una ayuda militar de 38.000 millones de dólares.

Tiempos atrás, los presidentes de EEUU, temiendo un acercamiento de los países árabes a la Unión Soviética, intentaban contener a su “Estado no 51 en Oriente Próximo”: en 1956 después de la crisis de Suez, Dwight Eisenhower le amenazó con castigos económicos si no se retiraba del Sinaí; Gerard Ford en 1975 se negó a proporcionar más armas al Estado judío hasta completar su salida del territorio egipcio; Carter en 1977 le exigió evacuar El Líbano, y acudir a Camp David, si quería más bombas y misiles. Hoy el apoyo de EEUU a Israel es incondicional por 14 motivos.

El objetivo de la acusación

  • Criminalizar la defensa a los pueblos en su lucha contra el dominio de las potencias. Lucha considerada legitima por la propia Carta Fundacional de Naciones Unidas: “cualquier pueblo oprimido tiene derecho a rebelarse, incluso mediante la lucha armada”.
  • Enviar a estas activistas a la cárcel (pueden ser condenadas entre dos y diez años de prisión y multas por el triple de las cantidades enviadas) como castigo ejemplarizante y así evitar cualquier tipo de acción solidaria con el pueblo palestino.
  • Normalizar la presión ejercida por las organizaciones que hacen de “lobby“ para los países extranjeros. ¿Detendrán mañana a las familias españolas que acogen a los niños saharauis, porque el régimen de marruecos considera terrorista al Frente Polisario?

La “Plataforma de apoyo a Nines y a Palestina” cuenta con una web www.conninesporpalestina.org, y, un perfil de Twitter (@PNinesPalestina), para exigir al Juzgado N.º 6 de la Audiencia Nacional, el sobreseimiento de la causa y la absolución de Nines Maestro y del resto de acusadas.

Si un ser humano no se estremece ante el sufrimiento de otro, no se merece llamarse “ser humano”; y Nines y todas las personas solidarias son la expresión de la dignidad de este ser, que en un mundo de monstruos hacen, con su arriesgada labor diaria, que la utopía siga teniendo sentido.