Punto y seguido

19 notas sobre el suicidio de Turquía en el pantano sirio

 

Terror, dolor, sangre y fuego vuelve a empapar la provincia histórica y prospera de Idlib, colocándola en el epicentro del mundo.

Todo empezó en diciembre del 2019, cuando Turquía se negó a cumplir por las buenas los acuerdos de Astaná firmados con Rusia e Irán y retirar de Idlib a la "oposición moderada" para que el ejército sirio pudiese eliminar a nada menos que unos 30.000 "yihadistas" armados que Erdogan patrocina, entre ellos el alqaedista Hay'et Tahrir al-Sham. Es más, envió a 7.000 soldados y decenas de tanques y artillera a esta provincia, multiplicó por tres las doce bases de vigilancia que tenía en la provincia, y en un acto sorprendente, el Trump turco dio un ultimátum al gobierno de Bashar al Asad para que dejase de intentar recuperar la soberanía siria sobre los territorios de su propio país. El 27 de febrero Damasco lanzó una ofensiva sobre Idlib, y en uno de sus ataques mató (¿por error?), a un centenar de soldados turcos, anunciando el fin de la guerra "delegada" para empezar un enfrentamiento abierto entre los ejércitos. Curiosamente, los "yihadistas" no contratacaron, pues, a pesar de la propaganda de Occidente, éstos no son más que simples mercenarios y no van a morir por la causa "islámica" ni mucho menos por la "otomana", sino por el dinero, que una vez cobrado, lo gastan para sus vicios. Además, Erdogan ha enviado parte de sus tropas yihadistas a Libia con el fin de instalar un régimen de Hermandad Musulmana (HM) en Trípoli, como parte de la Tierra Azul de Turquía, enfrentándose a Rusia, Francia, EEUU y los países árabes que han apostando por el general Haftar.

La respuesta de Ankara fue igual de contundente: ataque con misiles a las posiciones sirias, dejando cientos de muertos y heridos, entre ellos numerosos asesores militares iraníes y efectivos de Hizbolá, provocando una gran inquietud en Teherán, mientras Rusia enviaba a dos de sus buques de guerra equipados con misiles de crucero al Mediterráneo oriental, sin dejar de intentar calmar los ánimos, congelando la peligrosa escalada militar. Los esfuerzos de Vladimir Putin, durante los últimos cinco años, para que los presidentes de Siria y Turquía no ha dado resultado.

Lo que pretende Erdogan desde Idlib

  1. Canjear Idlib por la zona kurda de Siria, evitando un corredor kurdo hacia el Mediterráneo y si puede, anexionarla a su país. El régimen de extremaderecha islamistas turco también es imperialista: está creando colonos turcomanos (y árabes) en los territorios que tiene ocupados. Bajo el pretexto de la "seguridad nacional" y proteger Turquía del "terrorismo kurdo", Ankara busca nuevos mercados y zonas de influencia para su expansión económica y política: La ausencia de "kurdos" en Libia –la principal reserva del petróleo de Africa–, donde Erdogan ha enviado tropas, es una prueba. Al ver cerradas las puertas de Europa, Turquía está recuperando su influencia en los antiguos dominios otomanos.
  2. Obtener alguna concesión de Rusia, un nuevo acuerdo de Sochi, como desmantelar la autonomía kurda siria. Turquía y Rusia que siguen realizando patrulla conjunta en el campo de Al-Darbasiyah y Ras Al-Ain, en la región kurda, coinciden en que no puede haber una autonomía kurda a lo largo de la frontera turco-siria, aunque Putin prefiere que sea Siria quien ponga fin a esta organización política.
  3. Perder Idlib, sin conseguir nada, significaría también perder Afrin y la zona ocupada en la región de Éufrates.
  4. Neutralizar el "eje chiíta" que comprende Irán, Irak, Siria y Hizbolá, dirigido por los ayatolás.
  5. No renunciar al sueño de instalar en Damasco un régimen de HM, tras perder esta oportunidad en Egipto y Libia. No le será fácil: la capital siria tiene otros pretendientes: Israel-EEUU, Arabia Saudí-Emiratos árabes. La permanencia de Asad en el poder (gracias a la estrategia de Obama), destroza los planes imperiales de Erdogan en Eurasia: "retiraremos nuestras tropas de Siria cuando este país se democratice", advierte el Ministro de Defensa turco Hulusi Akar.
  6. Buscar un nuevo acuerdo con Rusia e Irán que le dé la posibilidad de salvar la cara ante sus paisanos, mostrándoles algún trofeo tras diez años de injerencia en Siria llenas de fracasos.
  7. Evitar la derrota total de la "oposición siria", y mantener a a sus "yihadistas" en Siria para 1) reactivarlos cuando desee, 2) enviar parte de ellos a luchar contra los kurdos sirios, y 3) impedir que vayan a Turquía, causando problemas en su propio suelo.
  8. Tener voz y voto en el futuro de Siria, y para ello debe tener presencia militar contundente en el país. En Ankara se le está pidiendo al caudillo turco explicar la verdadera importancia de Siria para la población.
  9. Exportar la profunda crisis política y económica interna, y recrear su imagen del "conquistador".
  10. Impedir un desplazamiento masivo de los habitantes de Idlib hacia las fronteras en caso de una amplia ofensiva sirio-rusa.

Relaciones con Rusia

  1. Putin no va a empujar a la OTAN a una intervención abierta en Siria, ni va a perder a Turquía, ahora que ha conseguido que el Sultán le deba la vida.
  2. Rusia necesita salir de la guerra cuanto antes, consciente de que es imposible que Siria recupere su soberanía nacional sobre todo el territorio del país: EEUU, Francia, Reino Unido, Alemania ya cuentan con una veintena de bases militares en el suelo sirio. De hecho, el borrador de la Constitución siria elaborado por Moscú prevé un sistema parlamentario para el país, que pondría fin a la dinastía de Asad. Hará todo lo posible para que Ankara sea expulsada de Siria.
  3. Erdogan no tiene ningún margen de maniobra con Moscú, y gestos como visitar Ucrania el tres de febrero no asusta a Kremlin: Rusia puede bombardear sus posiciones en Siria; volver a imponerle sanciones económicas como cuando en 2015 los turcos derribaron su caza, y puede disminuir el suministro de gas a la tubería Turk Stream.
  4. Erdogan es arrogante, pero no tonto: no puede perder a Rusia, en el medio del aislamiento internacional que está sufriendo hoy: tiene malas relaciones con EEUU, con Europa, y con los países árabes (¡salvo con el diminuto Qatar!). Por ello, enseguida aceptó la invitación de su homólogo ruso para bajar la tensión en las relaciones bilaterales tras la crisis de Idlib.

Relaciones con Irán

  1. Tras el enfrentamiento entre sus militares en Idlib, aumenta una sigilosa tensión entre Ankara y Teherán. Lo que busca Irán en Siria (y en el Líbano) es tener una base militar cerca de Israel por si este país se atreve a atacarle. De hecho, la OTAN, que se ha negado enviar tropas a Idlib en apoyo a su socio, lo haría si Turquía se enfrentase a Irán
  2. Para el sultán turco Irán sigue siendo, desde el siglo XVI, su único gran competidor en Oriente Próximo, Cáucaso y Asia Central. Ahora que Teherán se ha "apoderado" de Iraq, Ankara no se irá de Siria, para así crear un equilibrio de fuerza. Los continuos ataques israelíes a las posiciones de Irán en Siria son regalos del cielo para los turcos. El 7 de marzo, el comandante iraní Farhad Dabiriyan fue asesinado en un atentado en Siria.
  3. Con el asesinato de Soleimani se ha debilitado la línea que en la RI daba prioridad a proteger al gobierno de Assad por encima de las relaciones con Ankara. Por su parte, el sector "prudente" del régimen teocrático ha evitado un choque con los turcos en Idlib (también en la zona kurda), por tres motivos principales: 1) no regalar un pretexto a la OTAN que aumente la presión sobre Irán; 2) no destrozar sus relaciones con uan Turquía que a pesar de EEUU mantiene amplias relaciones económicas con Teherán, y 3) Turquía, al contrario de Siria, sí que comparte frontera con Irán, y en diferentes guerras desde el siglo XVI, ha anexionado parte del territorio iraní, por ejemplo el Kurdistán.

Relaciones con EEUU

  1. Si es cierto que la OTAN asignó a Turquía el papel de retén de Rusia e Irán en Siria, es obvio que se equivocó. El 15 de febrero, Trump ignoró la llamada de socorro de Erdogan y sólo le prometió apoyo de inteligencia. Ahora el "establishment" de EEUU pretende: 1) Recuperar a Turquía, utilizando Idlib como el punto geográfico desde donde poder aumentar las grietas entre los dos estados repudiados por Occidente, 2) Mantener la tensión en Siria, hasta instalar en Damasco un régimen afín. En cambio, el Pentágono apuesta por los kurdos para seguir con el proyecto de Nuevo Oriente Próximo, cambiar las actuales fronteras, y crear otra plataforma para acorralar a Irán, antes de romper Siria en pedazos. Este es el mismo sector de la OTAN que organizó el golpe de estado fallido del 2016 contra Erdogan: tener al Sultán como un socio es más peligroso que tenerlo como enemigo, piensa. "Espero que EEUU no esté elevando falsas expectativas en Ankara - dijo el congresista Alan Makovsky en respuesta a la petición turca a Washington de establecer una zona de exclusión aérea sobre Idlib-, EEUU no se arriesgará a una guerra con Rusia para preservar la posición de Turquía en Siria". Una cosa es que EEUU y sus socios desmantelasen un estado árabe rival de Israel -el principal ganador de esta guerra-, otro bien distinto es que lo entreguen a otro país, en este caso a Turquía, con el que no comparte ningún interés en Siria.
  2. ¿Por qué las conferencias de Astané, Sochi y de Ginebra no pueden establecer la paz en Siria?