Punto y seguido

Francia diseña un Líbano que haga de contrapeso a Israel

El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su visita en Beirut. el 6 de agosto. Thibault Camus/Pool via REUTERS.

Debe haber un colosal beneficio debajo de las cenizas del Puerto de Beirut para que el presidente francés se apresurase a ira al Líbano sólo dos días después de la devastadora explosión el 4 de agosto, y antes que cualquier otro líder extranjero, incluso los "islámicos" -turcos, saudíes e iraníes-, que también tienen muchos intereses en este pequeño gran país. Huyendo de Paris y de sus indignados "Chalecos amarillos", Emmanuel Macron, con la camisa remangada de obreros, paseó por el barrio cristiano (¡no iba a otros!) para darse un baño de masas, y entre aplausos y agradecimientos de los presentes, repartir esperanzas y prometer "mejoras" como si fuera el Líder Espiritual del Líbano. Luego, menospreció públicamente a los políticos locales, los trató como si fueran niños de parvulario, poniéndoles de cara a la pared, mientras les amenazaba que, si no se portaban bien ejecutando sus órdenes, regresaría el 1 de septiembre -centenario del protectorado francés sobre el Líbano-, y les castigaría de verdad.

Sus palabras fueron tan efectivas que, muy de repente, miles de libaneses dentro y en diáspora, publicaron una carta pidiendo a Francia convertir el Líbano en una de sus provincias; el gobierno de la nación dimitió; el Fondo Monetario Internacional aceptó concederle al Líbano un préstamo que habia solicitado años atrás, y hasta Hizbolá le recibió con los brazos abiertos aceptando participar en un "gobierno nacional de salvación" dirigido por Paris.

Esta explosión "debería ser el comienzo de una nueva era", dijo el líder francés. Vale, pero ¿Nuevo, en qué?

El colonialismo francés tiene mucha experiencia en combinar el terror y las amenazas con la disuasión y trato exquisito para hacerse con el control de una nación, un territorio, y Macron demostró ser el hijo legítimo de aquel imperio muerto.

Después de comandar la brutal destrucción de Libia, por la que debería ser juzgado en un Nuremberg, Francia, este miembro de la OTAN, desembarca en el Líbano, con objetivos semejantes.

El Líbano ha sido escenario de masacres cometidas por Israel en Sabra y Chatila, las conspiraciones como la llamada "Irán-Contra" por el presidente Ronald Reagan, o atentados que expulsaron a las tropas de EEUU del país como los de 1983. Ubicado a lo largo del Mediterráneo, El País de los Cedros linda con Siria e Israel y está regido por una estructura de poder diseñada justamente por Francia en la que una teocracia de taifas, compuesta por 18 sectas religiosas rige la vida de los habitantes, que son tratados como "fieles" que no "ciudadanos". ¿Por qué Macron no reconoce la responsabilidad de su país en la ingeniería fallida de su antiguo protectorado?

Francia y Oriente Próximo

Líbano es la única plataforma desde donde Francia puede conseguir influencias en Oriente Próximo, la principal reserva de hidrocarburo del planeta. En el marco de su estrategia de impedir el dominio absoluto de EEUU (e Israel) sobre la región, y prevenir la entrada a lo grande de China y Rusia en la zona, lo que ha hecho Paris ha sido:

  • Oponerse a la conspiración israelí-estadounidense de acusar a  Saddam Husein de tener lazos con Al Qaeda en 2001, o a la guerra por las "armas de destrucción masiva" de Iraq en 2003, con el fin de salvar su inmensa inversión en aquel país. Aún no ha podido recuperar los contratos que firmó antes de la invasión de EEUU.
  • Defender el acuerdo nuclear con Irán tras la salida de EEUU del pacto, que forzó la anulación de los contratos que las empresas francesas como Total, Citroen y Peugeot habían firmado con Irán en 2016.
  • Poner en marcha junto a Alemania y sin éxito la iniciativa Instex para que las empresas francesas pudieran hacer negocios con Irán sin ser sancionadas por EEUU.
  • Criticar el traslado de la capital de Israel a Jerusalén.
  • Incluso, cuando el expresidente francés Valéry Giscard d'Estaing en colaboración de EEUU, Alemania y Reino Unido (los G4) abortó la revolución democrática de Irán del 1978 entregando el poder a un hombre absolutamente reaccionario y oscurantista llamado ayatolá Jomeini, no solo fue por instalar un régimen anti comunista en las fronteras de la Unión Soviética, sino también porque su invitado en el pueblo Neauphle-le-Chateaua era profundamente anti judío. Paris, al igual que Berlín, siempre ha mantenido buenas relaciones con la teocracia islamista.
  • Regresar al mercado iraní, acceder a sus inmensas reservas de gas y petróleo, además de considerarlo pieza clave en la resolución de los conflictos de la región, a pesar de las presiones de Washington.
El plan de Macron para el Líbano
  • Fortalecer la presencia de Hizbolá, o sea, de Irán, en el escenario político libanes, como contrapeso tanto a Israel-EEUU como a Arabia Saudí-emiratos y a Turquía-Qatar, países contra los que está luchando también en Libia. ¿No fue Hizbolá quien expulsó a Israel del Líbano en 2000? Este país alberga el mayor número de chiitas árabes después de Iraq, dato que no puede ser ignorado por ningún poder colonial, si quiere un mínimo de estabilidad en su dominio. Sin embargo, debido a que, la mayoría del millón y medio de refugiados sirios en el Líbano son sunnitas, y muchos también Anti-Asad, se ha cambiado el equilibrio político en el país, aumentando la oposición abierta a Hizbolá. Por lo que, a Macron no le resultará fácil establecer un equilibrio entre las "taifas".
  • Hacer que el ejército libanés dependiese de las armas francesas, a pesar de que hoy Líbano es, después de Israel, el mayor receptor de la asistencia militar per cápita de EEUU. Por lo que, ha hecho todo lo posible para resucitar la ayuda prometida en 2013 por el rey Abdullah de Arabia Saudí, fallecido en 2015, por el valor de 3.000 millones de dólares destinados a la compra de armamento francés para el ejército libanés. Sucede que la élite sunnita libanesa es leal a aquel rey y sus partidarios en la Casa Real Saudí, y detesta a su sucesor Salmán ben Abdelaziz, y sobre todo a su hijo Mohammad Bin Salman "El Destripador", quien secuestró y torturó al primer ministro libanés en una noche de cristales rotos en Riad. En represalia, Salman la canceló, privando de paso a la industria armamentística francesa nada despreciable cantidad. Francia, en 2019 fue el tercer vendedor de armas del mundo, tras EEUU y Rusia, subiendo dos puestos desde el 2015.  Aunque Paris y Riad han negociado para volver al contrato, y así fortalecer al ejército libanés y "compensar su debilidad frente a Hizbolá", la reticencia de Israel (que quiere a todos sus vecinos armados solo con palos y piedras) ha paralizado la compra. En este afán de beneficiar a la industria armamentística francesas y hacer que el país comprador dependa políticamente de Paris,  Macron (al igual que el resto de los miembros del Consejo de Seguridad, todos vendedores de armas), se ha opuesto a la petición de Trump de continuar con el embargo de armas a Irán, a pesar de que Teherán haya cumplido con su parte del acuerdo nuclear que estipula el levantamiento del bloqueo sobre esta materia.
  • Participar en el negocio millonario de la reconstrucción de Beirut, y también en el desarrollo del campo de hidrocarburo en el Mediterráneo, unos 3,45 billones de metros cúbicos de gas natural y 1,7 mil millones de barriles de petróleo en las aguas libanesas.  Beirut ya ha denunciado a Tel Aviv ante la ONU por la extracción ilegal de su gas.
  • Vigilar y neutralizar, desde el Líbano es una base desde días actividades expansionistas de Turquía.
  • Controlar el destino de los palestinos: Paris también es consciente de que quien domine El Líbano (y Siria), podrá jugar con la carta palestina. Beirut es, además, el centro de la guerra árabe-israelí, pero también de la guerra inter árabe, árabe-iraní e israelí-iraní.
  • Vigilar al país mediterráneo para que cumpla su función de ser un "saco de arena", como Turquía y Libia, reteniendo la emigración de los refugiados hacia Europa.
  • Hacer que el Líbano cumpla con su función de ser un "estado tapón", estando en el centro de las tensiones el conflicto israelí-palestino, Iráno-saudi, y franco-estadounidense.
  • Presentarse como como "mediador de conflictos" en la región, desbancando al Sr. Putin Cierto que restableció a Saad al Hariri en el gobierno del Líbano, después de su secuestro por los saudíes en 2017, pero también que fracasó en convencer a Trump para que regresase al acuerdo nuclear con Teherán. Ante la ausencia de "líderes  talla mundial", el joven francés desea probar su suerte en un escenario en el que abundan personajes como Trump.
  • Devolver el poder a uno de los hombres de Riad, Saad al- Hariri, ciudadano libanés-Saudi. Francia quiere hacerse con los proyectos del desarrollo de dos centrales nucleares en Arabia Saudí, antes de que los rusos se le adelanten. Moscú ha negociado también con Beirut impulsar intercambios culturales como abrir academias de la lengua rusa, y cooperar en los sectores militares y energéticos.
  • Instalar en el Líbano una base militar. Francia, actualmente, cuenta con unos 900 soldados en este país, bajo mandato de la ONU.

Y todo para que el Líbano siga siendo francófilo y francófono.
Macron hará todo lo posible para salvar al Líbano de otra guerra lanzada por Israel, que promete ser más devastadora que nunca.  El hecho de que Tel Aviv prefiera atacar al Partido de Dios en el suelo sirio más que en el propio Líbano, ofrece una pequeña oportunidad a Paris para poner en marcha su plan para en Beirut. En Siria, la estrategia de Obama funcionó:en vez de matar a Bashar al Asad, optó por no tocarlo, alargando la guerra con el fin de desgastar a los enemigos y rivales de Israel-EEUU, dividiéndoles en "los enemigos y los defensores de Asad", consiguiendo así que ocho años de guerra devorasen miles de millones de dólares de Turquía, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos, Irán y Rusia a beneficio de Israel. Hizbolá, además de perder a cientos de combatientes y destacados comandantes, también perdió su prestigio: pasó de ser un partido patriota "libanés" al grupo que defiende el país que ocupó Líbano. Ahora, Siria alberga una veintena de bases militares de EEUU,  y además de milicias armadas patrocinadas por los jeques árabes y los ayatolás iraníes están las tropas turcas: Paris no pudo rescatar a los kurdos de los ataques de Erdogan a "Rojava" y de ha quedado fuera del juego de siria, por lo que se agarra al Líbano.

Líbano y el Gran Israel

El expansionismo está en los genes del imperialismo. Decía el ex general Wesley Clark que EEUU tiene plan de desmembrar a 7 países: Iraq, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán". ¡Sólo faltan El Líbano e Irán! Ya señalamos en 2018 que el Líbano ya es un Estado Fallido, sólo ha acelerado su marcha hacia una peligrosa incertidumbre.

El General Martin Dempsy e Israel anunciaron en 2015 crear un ejército druso (un pueblo de dos millones de miembros repartidos entre Siria, Israel, Jordania y el Líbano), garantizando la guerra religiosa durante años. El druso es una escisión del ismailismo chiita, que lleva el nombre de su fundador, el iraní Ahmad Zuzani (s.XII), y que actualmente en el Líbano es dirigido por el kurdo Walid Jumblatt del Partido Socialista.

Líbano forma parte del diseño del Gran Israel, que también incluye tierra palestinas y parte de Siria, y USAID, la Agencia humanitaria de la CIA,  ya está trabajando en el país, mientras el Pentágono planea potenciar el ejército y sus militares, para jugar un papel en la política. Aquí nadie cederá el poder sin antes librar una brutal guerra, y eso Francia lo sabe, aunque no sé si Emmanuel Macron también.