Punto y seguido

Trump, bioética y un negocio llamado Guantánamo (I)

Protesta contra la prisión estadounidense de Guantánamo (Cuba). REUTERS
Protesta contra la prisión estadounidense de Guantánamo (Cuba). REUTERS

18 años después de su apertura, el más infames de los "Sitios Oscuros" y cárceles ilegales que posee EEUU por el mundo, sigue abierto y Donald Trump promete devolverle su antaña "gloria" y llenarlo de "tipos malos". Para ello, el presidente de EEUU eliminó en 2017 la Oficina del Enviado Especial para el Cierre de Guantánamo creada por Obama, y en 2018 firmó una orden ejecutiva para mantenerlo abierto. "Yo traería algo mucho peor que el "submarino" [ahogamiento simulado] ... No me digas que no funciona, la tortura funciona ... aunque no funcione, se lo merecen de todos modos, por lo que nos están haciendo", dijo Trump cuando era candidato, y una vez presidente, nombró a la coordinadora de las sesiones de torturas en uno de esos "Sitios" de EEUU en Tailandia, la señora Gina Haspel, como la jefa de la CIA.

Trump y  tortura

Las declaraciones del presidente de EEUU demuestran que:

  • Defiende la tortura como medida de provocar pánico tanto en los detenidos como en el público, sin embargo, ha confesado haber ocultado la verdad a los estadunidenses sobre la peligrosidad del COVID19 para "no provocar pánico". Lo cierto es que, generar terror es uno de los pilares de la política de EEUU: contra los inmigrantes, los musulmanes, los de piel oscura, los transexuales; contra Irán, Venezuela, Cuba, Siria, Arabia Saudí, Turquía, Yemen, China, Rusia, Afganistán, Yemen, entre otros, aunque la guinda fueron las inexistentes armas de destrucción de Iraq y el ántrax no enviado por Sadam Husein: nada, fueron 7 mentirijillas al servicio de 10 mega objetivos.
  • Cree que la tortura, aunque pueda ser inmoral, es aceptable porque "funciona". Hasta Haspel y el ex secretario de Defensa del gabinete de Trump han confesado que no es así.  La información que pueda tener el activista de un grupo clandestino pierde su valor horas después de su detención. ¿Con qué objetivos, entonces, seguían torturando a los cautivos en estás cárceles durante años?
  • "Estas son personas extremadamente peligrosas y no se les debe permitir regresar al campo de batalla", dijo un Trump que ni había leído el informe del director de Guantánamo, que en 2002, frustrado por no haber podido encontrar allí ni a uno de esos yihadista peligrosísimo que pretendían destruir a nadie menos que a EEUU, y llamó "Mickey Mouse" a aquellos jornaleros, taxistas, albañiles y estudiantes secuestrados y depositados en la bahía, que nunca estuvieron en un campo de batalla para volver allí. El agente especial y experto en Al Qaeda Robert McFadden no daba crédito al conocer a los huéspedes del Guantánamo: "¡Carajo! ¿Quiénes son estos chicos? No hay nadie que se acercara ni siquiera a la interpretación más liberal de un detenido de alto valor". Gracias a la presión internacional y las gestiones de los abogados de la ONG británica Reprieve, el gobierno de Obama tuvo que poner en libertad o trasferir a otros países a 729 presos de un total de 779, entre los que se encontraban al menos 15 menores: entre los "Niños de Guantánamo" estaba Mohammed El Gharani, de 15 años al que golpearon su cabeza contra el suelo y apagaron cigarrillos en sus brazos entre otras torturas. Salió cuando tuvo 22 años, sin cargos, sin juicio, y sin poder recomponer su desgarrada vida, a causa de las lesiones físicas y mentales. Aún permanecen en este infierno 41 hombres, sin haber sido juzgados, mientras cinco de ellos guardan la orden de su libertad congelada desde 2016.
  • Piensa que es justo encerrar y tortura a personas sospechosas y sin ninguna prueba, y solo porque otra gente del mismo color de pelo y rasgos faciales parecidos mató supuestamente a 3000 estadounidense en el 11S. ¿Cuál es, entonces, el castigo a un mandatario llamado Trump que ha matado a al menos 190.000 compatriotas por sus políticas sanitarias y mentiras? El propio  Trump invitó en septiembre de 2018 a una delegación Talibán -grupo cómplice de Bin Laden-, a la Casa Blanca con el único objetivo de firmar la paz con estos terroristas y presentarse para la candidatura del Nobel de la Paz.
  • Cuando afirma que enviaría a los "tipos malos" a las cárceles secretas sin especificar sus nacionalidades, incluye también a los ciudadanos de EEUU que él no considera merecedores de pertenecer a este país como, por ejemplo, a los 2,6 millones de fieles al islam que en su mayoría también son de piel negra. De hecho, ya hay un estadounidense retenido en una de las cárceles secretas de EEUU en Iraq. Según la Organización Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), Trump le ha negado sus derechos constitucionales, incluido el acceso a un abogado, y además ha prohibido revelar su nombre, mientras se le acusa de colaborar con el Estado Islámico sin ninguna prueba. Trump pretende institucionalizar los "Sirios Oscuros" donde se castigue a los pobres, sean "musulmanes terroristas"  o "cristianos inmigrantes", mientras aprieta la mano de un "musulmán" criminal como el príncipe Mohammad Bin Salman. Durante su mandato, Donald Trump sólo sacó a un preso del Guantánamo: un saudí que fue enviado a su país para cumplir la cadena perpetua.

En junio de 2018, en Guantánamo se realizaron simulacros para recibir nuevos reclusos: podrán acoger a otros 40 hombres sin introducir cambios en el centro, concluyeron, mientras entregaron una "prefactura" de 69 millones de dólares para crear una unidad de máxima seguridad para el confinamiento de 15 de ellos de por vida, creando un asilo dentro del campo, entre otras instalaciones.

Las funciones de Guantánamo

Ser un suculento negocio: ¿Sabían que en las religiones semíticas no existen cárceles y los castigos a la desobediencia son físicos (latigazos, lapidación, Talión, etc.) o multas monetarios? Pues, para aquella gente de los desiertos de Oriente Próximo, no era "rentable" mantener a miles de personas enjauladas y encima mantenerlas durante años: no sabían cómo explotarlas. Pero en EEUU, el Complejo de Industria de Prisiones es una de las industrias más próspero y en continuo auge, al igual que el Complejo industrial-militar que se salvó, al igual que la OTAN, del fin de la Guerra Fría al inventar la Guerra contra el Terrorismo islámico. EEUU tiene la mayor población carcelaria del mundo, unos dos millones de seres humanos. Nunca en la historia un estado ha encerrado, a veces de por vida, a tantos ciudadanos suyos.

En este marco, Guantánamo es la cárcel más cara del mundo: encerrar a un granjero afgano ha costado unos 29.000 dólares diarios al contribuyente. Cifra que en 2014 fue unos 400 millones de dólares al año, y que va en aumento, ya que el Pentágono ha presentado un proyecto para la ampliación del centro. Con Trump en el poder, aunque los acusados ​​fueran absueltos, probablemente no serían puestos en libertad, por lo que Guantánamo también necesitará un asilo, un morgue, un cementerio, incluso una mezquita, o sea, unos 88,5 millones de dólares más, sin contar las necesidades de los propios 1800 soldados que vigilan el campo. Ya tienen un Starbucks (entre otras marcas de hostelería), y tendrán lugares de ocio como cines, espacio deportivo, piscinas, etc.  El negocio es tan grande que el gobierno de Obama no consiguió la aprobación del Senado y el Congreso para cerrar esta cárcel.

Durante este tiempo, el modus operandi del Pentágono y la CIA que han creado una verdadera "empresa de secuestro" ha sido:

  • Primero. Lanzar desde sus helicópteros miles de panfletos sobre Afganistán y el sur de Pakistán, ofreciendo una recompensa de 5.000 dólares a quienes entregasen a "personas sospechosas" de pertenecer a Al Qaeda. El éxito fue abrumador. El tráfico de personas en 2002 llegó a tal punto que el grupo "yihadista" "La Alianza del Norte" creado por EEUU en 1978  metía a tantas personas secuestradas a punta de pistola en contenedores Conex, que muchas morían asfixiadas antes de llegar a la base de EEUU en el aeropuerto afgano de Bagram.
  • Segundo. Recibir a los cautivos aturdidos y heridos que no sabían qué estaba pasando, con golpes, puñetazos y patadas, para luego despojarles de su ropa y atarles un pañal y seguir con la tortura para que confesaran cómo iban a hacer daño a EEUU. Las "tácticas de debilitamiento" y de "monopolización de la percepción", aplicadas a los prisioneros comunistas durante la Guerra de Corea, servían para obligarles a hacer confesiones falsas, con solo fines de propaganda (hoy también utilizadas masivamente en Oriente Próximo por Turquía, Israel, Arabia Saudí, Irán e Iraq).
  • Tercero. Preparar una decenas de cárceles secretas, entre ellas el Guantánamo para elevar el nivel del interrogatorio-tortura. Los que llegaban a la Bahía, encapuchados, famélicos, heridos y enfermos, pasarán casi cuatro meses durmiendo en las rocas y haciendo sus necesidades en cubos, hasta ser encerrados en las pequeñas celdas parecido al establo de caballos. Todos pensaban que en cualquier momento iban a ser ejecutados. El dato curioso es que los carceleros indoctos, que creían que todo Oriente Próximo es musulmán y todos los musulmanes son árabes, no podían ni hablar con los presos, en su mayoría afganos y paquistaníes, que no hablan el árabe. Entre los secuestrados se encuentra Hajji Jalil, un afgano de 33 años, entregado por el jefe de inteligencia afgana de Helmand en julio de 2003, "por ser" el asesino de dos soldados de EEUU, cuando en realidad era él mismo el autor de los hechos. Jalil fue liberado en marzo de 2005 después de pasar un calvario de torturas para que confesar "su crimen"; también pasó seis años en la isla el reportero de Al Jazeera, Sami al-Hajj, acusado de ser miembro de Qaeda y suministrar misiles Stinger para el grupo. Fue puesto en libertad en 2008 y volvió a su trabajo. Y así la absoluta mayoría de aquellos hombres lanzados a aquel infierno, curiosamente, situado en el medio del océano, aunque las paredes de cemento de sus celdas no les dejaba verlo. Dentro de la política de deshumanizarles a los detenidos, les borraron el nombre para ponerles un número: no eran más que unos untermensch («subhumano») - utilizando la jerga fascista-, y así debería verles el mundo: En 2018, el John Jay College de NuevaYork decidió exponer los cuadros pintados por los cautivos del Guantánamo. El éxito fue abrumador, y también la reacción del régimen de Trump que decidió prohibir la salida de los cuadros de la cárcel bajo el pretexto de ser "propiedad del gobierno", y el ejército indicó que los iba a archivar o quemar: simplemente porque el público vería a seres humanos detrás de cada pintura, que no a monstruos como el presidente les está pintando.

Laboratorio de experimentos con humanos del ejército de EEUU: los informes publicados y sobre todo la participación de los médicos y psicólogos en las sesiones de torturas son la punta de iceberg de las atrocidades cometidas en las cárceles secretas. Los médicos determinaban en qué momento un detenido estaba "preparado" para ser interrogado y también para avanzar al "siguiente nivel" de interrogatorio. "Pégale alrededor del ojo, no en el ojo", fue una de sus recomendaciones, al igual los minutos que podrían sumergir la cabeza de la persona en el agua sin causarle la muerte (provocarle violentos espasmos, no era grave). Al menos nueve de los presos murieron, a causa de las torturas o por el suicidio.

Los presos de Guantánamo hablan de dos tipos de esos "experimentos" que no tienen nada que envidiar a las practicadas por los nazis:

  1. Recibir inyecciones y ser obligados a tomar unas pastillas, haciendo de conejillas de indias.
  2. Ser sometidos a torturas sistemáticas con "provocar el miedo" como el denominador común: estar durante meses en la oscuridad absoluta, siendo parte de la técnica de "privación sensorial" que causaba alucinaciones en el cautivo, quienes afirmaban escuchar voces o ver "fantasmas"; utilizar perros agresivos para asustar al reo atado; colgarlos de las muñecas, con los pies apenas tocando el suelo, que produce un inmenso dolor en la cabeza y el resto del cuerpo; torturas sexuales, desde mantenerlos desnudos hasta hacer daño a sus genitales, sodomizarles (incluso con escoba y rifle), a veces con el pretexto de "rehidratación rectal", o ponerles cintas de gritos de agresión sexual a una mujer diciéndoles que se trataba de su madre, su esposa o su hija en la habitación contigua; someterles a temperaturas bajas o altas: comenta un agente de FBI que entró en una celda, que tenía una temperatura "probablemente muy superior a los 100 grados", y vio un hombre inconsciente en el suelo con un "montón de cabello junto a él", que posiblemente se los había arrancado (New Yorker, 11 de julio de 2018), mientras a otro, Mohammed Qahtani, ciudadano saudí, le expusieron a bajas temperaturas de forma prolongada, atado a una barra, humillado sexualmente y obligado a orinar sobre sí mismo; ser observarlos las 24 horas por las perversas cámaras sin dejarles ningún espacio de intimidad; prohibir hablar ente ellos, a una gente arrancada del seno de su familia, sin ninguna relación afectiva, y en un entorno hostil; alterar los patrones de sueño con los focos encendidos y enfocados en sus ojos durante semanas; privación de alimentos durante períodos prolongados; negarles papel higiénico o agua para lavarse, como se lo hicieron a un preso bahreiní. Después, llegaba el "lavado de cerebro" haciendo que el preso viera en el verdugo una figura amiga, y culpase a su país, sus compatriotas o sus compañeros responsables de su desdicha. Hubo expresos que llegaron a colaborar con la CIA con atentados suicidas en los mercados, las mezquitas y las calles de Iraq (dentro de la estrategia de Bush en provocar caos en el país, para justificar su ocupación), en vez de matar a las tropas invasoras.

Exhibir la impunidad exclusiva de EEUU, por su auto-otorgado "excepcionalísimo", que le da derecho a violar las leyes internacionales de los derechos humanos.

Normalizar el uso sistemático de la tortura física y psicológica en un escaparate y ante los ojos del mundo.

Las fotos infiltradas de Abu Ghraib mostraron que estas atrocidades no son "teoría de la conspiración".  Los detenidos de Guantánamo, y del resto de los "Sitios Oscuros" deben ser liberados, y estas cárceles ilegales deben cerrarse para siempre